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Automovilistas no respetan ciclovías de avenida Universidad

Por Angélica Hernández

El 8 de octubre fue inaugurada la ciclovía de avenida Universidad, como parte de los trabajos de “regeneración” realizados en dicha vialidad.

Este carril especial para ciclistas, que va desde Ezequiel Montes hasta bulevar Bernardo Quintana, costó cerca de un millón y medio de pesos, de los 200 millones que hasta ahora se han invertido en estas obras, según dijo Cynthia Bañuelos Ruiz, directora de Promoción y Desarrollo de Proyectos Urbanos de Gobierno del Estado de Querétaro, en una entrevista que le hizo la Asociación Civil Saca la Bici el 18 de octubre.

Para acondicionar la ciclovía fue necesario colocar miniboyas, señalamientos diversos, pintura para delimitar los carriles y varios “estacionamientos” para bicicletas.

Sin embargo, todos estos aditamentos no han sido suficientes para que los ciclistas puedan circular libremente y con seguridad, ya que ni los automovilistas ni las autoridades respetan el espacio designado a éstos.

Al dar una caminata por los 2.6 kilómetros de trayecto que aún se encuentran en proceso de “regeneración”, se pueden observar las deficiencias que presenta esta “moderna” vialidad.

Entre bulevar de la Luna y Arista todavía hay trabajadores colocando las boyas que dividen los carriles para bicicletas y automóviles; la línea amarilla que indica “no estacionarse” no ha sido marcada, lo que algunos automovilistas han interpretado como una invitación a ocupar estos espacios.

En la misma cuadra, varios locales comerciales e incluso los Juzgados de lo Contencioso Administrativo han puesto sus propios señalamientos para apartar lugares y evitar que conductores ajenos ocupen el frente de sus fachadas.

Lo mismo ocurre a las afueras del Colegio San Javier, en donde los vigilantes de la institución se ocupan solamente de evitar que los automovilistas bloqueen las entradas, sin impedirles por ello que se estacionen a lo largo de la ciclovía.

El panorama mejora notablemente en el tramo que va de Damián Carmona a Gutiérrez Nájera, ya que la mayoría de los negocios ahí establecidos cuenta con estacionamiento propio, lo que reduce la cantidad de vehículos aparcados en la ciclovía.

Aquí los ciclistas pueden avanzar con libertad y sin exponerse a ser arrollados.

Sin embargo, apenas al cruzar la calle y durante el resto del trayecto –desde Gutiérrez Nájera hasta Ezequiel Montes– las obras de cableado subterráneo obstaculizan tanto la ciclovía como las banquetas, situación que ocasiona que el peatón se vea obligado a invadir el carril para las bicicletas y, además, los carriles centrales.

A esto se suma la reducción que dicho carril tiene a partir de Corregidora, lo que inhabilita el espacio de los ciclistas.

A pesar de la presencia de agentes policiales, ninguno de los conductores que infringieron las normas de tránsito fue multado o amonestado.

Aunque esta vialidad posee un gran desarrollo ornamental, su construcción resulta deficiente en cuestiones prácticas, tanto por los inconvenientes que generan los trabajos de acondicionamiento, los de cableado subterráneo, así como la falta de civilidad de algunos automovilistas y locatarios que ven en la ciclovía una extensión de su fachada.

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