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CEA omite analizar parámetros que excedieron la norma El Refugio

Según una vecina del lugar con formación en química, el yodo puede aparecer sólo si se le agrega al agua y los trihalometanos no se generan en este medio. Las justificaciones de las autoridades aluden algún problema en las tuberías.

El estudio de la Comisión Estatal de Aguas (CEA) sobre la calidad del agua en El Refugio no contempló los parámetros que exceden a la norma NOM-127-SSA1-1994, relativa a la calidad del líquido. Es más, ni siquiera menciona con base a qué norma o parámetros ejecutaron el estudio. Por otra parte, el estudio del agua realizado por los vecinos da cuenta del resultado de 35 parámetros, mientras que el de la CEA, apenas 27.

En el agua, acorde al estudio de los vecinos, se encontró fluoruro en una concentración de 1.3 miligramos por litro (mg/L); a la vez que la norma permite 1.5 mg/L. Según el estudio de la autoridad, existe una concentración 0.713 mg/L, por lo que estaría dentro del límite permisible.

Sin embargo, los trihalometanos, sustancias cancerígenas, no están contempladas dentro del estudio de la CEA, obtenido tras una solicitud de acceso a la información pública; este parámetro presentó una concentración de 1.37 mg/L, aun cuando el límite establecido es de 0.0002 mg/L.

El yodo tampoco se encuentra en el estudio de la CEA, incluido en la respuesta correspondiente al expediente UTCEA-080/2018. Existe una concentración de este elemento euivalente a 4.50 mg/ L. Es decír, cuatro puntos arriba del máximo indicado en la norma, según el estudio que los vecinos mandaron a hacer.

3 estudios bastan

Con tres estudios de calidad del agua en El Refugio podría determinarse si el líquido que se abastece está contaminado, externó Jeaneth Torres, química de formación y vecina del citado fraccionamiento. La finalidad de incorporar un tercer estudio de laboratorio es la de contrastar el estudio que los vecinos mandaron a hacer con el de las autoridades.

Señaló además que no es necesario hacer un muestreo de la totalidad de hogares del fraccionamiento, sino de una toma principal de cualquier casa, antes de que ingrese a un tinaco y puedan objetar una posible contaminación por el recipiente. También persiste la duda sobre si existe una planta tratadora o filtro intermedio entre los pozos del agua y las tuberías de las construcciones.

“A mí no me interesan cómo están los pozos, porque se supone que después de que llegan ahí le hacen varios procedimientos al líquido para potabilizarlo; me interesa saber entonces cómo está llegando a mi casa. Deberían tener su punto de muestreo antes de que el agua ingrese a las casas, tinacos o cisternas”, insistió Jeaneth Torres.

Recordó lo costoso que es realizar un estudio de este tipo: El que los vecinos hicieron con Hidrolab, costó 30 mil pesos y el muestreo fue en una sola casa. El que realizó el Laboratorio Central de Calidad del Agua de la CEA tomó muestras en 10 hogares. Sin embargo, la inversión para realizar un muestreo en este número de hogares excedería la capacidad económica de los vecinos.

Existe otro estudio que Abastecedora Queretana de Agua y Alcantarillado (Aquaa), empresa responsable del agua en la zona, realizó pero no publicó detalles del mismo. Además, la especialidad de Ecolaboratorios, contratado por el concesionario, es en la rama de alimentos, no calidad del agua (Tribuna de Querétaro¸889).

No hay generación espontánea

Entre los argumentos que se han dado por parte de las autoridades municipales para justificar la contaminación del agua, está la suciedad o algún otro problema de las tuberías. Sin embargo, Jeaneth Torres, como especialista en el tema, descartó que se trate de una “generación espontánea” la presencia de yodo y trihalometanos.

Según la química, el yodo puede aparecer sólo si se le agrega y los trihalometanos no se generan en la tubería: “Estas sustancias hablan del proceso de potabilización. Te están diciendo cómo se lleva a cabo. Mandan información del origen del agua y de qué tanto la desinfectas”. Entonces, al agua, por tener una gran cantidad de bacterias, se le agrega más cloro. “Quiere decir que después de eso ya no le haces nada al agua y tienes un proceso mal hecho”, aseveró.

Insistió que el secretario del Ayuntamiento de Querétaro, Rafael Fernández de Cevallos, no tiene la preparación técnica para decirle dónde muestrear: “No es que yo quiera una casa en concreto. [Que sea] la que ellos quieran, pero que sea la muestra en la entrada de las casas. No es un capricho lo que pedimos”.

Conagua desconoce concesión en El Refugio

El agua que se abastece en El Refugio depende directamente de la CEA y no de algún particular, señaló la Comisión Nacional del Agua (Conagua) en un documento obtenido vía una solicitud de acceso a la Información pública. El documento, con fecha 14 de agosto de 2018, puntualiza: “es el municipio a través de la Comisión Estatal de Aguas la autoridad competente para proporcionar el servicio de agua potable”.

En el tema de descarga de aguas residuales, el organismo federal también desconoció permisos, concesiones o asignaciones para aprovechar aguas nacionales en el fraccionamiento El Refugio. En los hechos, cabe recordar, Abastecedora Queretana de Agua y Alcantarillado (Aquaa) es la responsable del líquido en la zona.

La concesión fue aprobada por el Municipio de Querétaro, con diversas irregularidades, entre ellas haber desconocido infraestructura de la CEA que ya existía desde hace tiempo (Tribuna de Querétaro, 886). Pero también porque se supone el tema del agua en Querétaro es uno de índole estatal, ya que los gobiernos municipales -salvo el caso de San Juan del Río- cedieron su atribución al estado.

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