Detrás de pintas, hay un grito desesperado contra la violencia: Gutiérrez Grageda
Enfatizó en comprender el fondo de estas protestas y ver “lo que detona esta ira”. Como ejemplo se remitió a 1810 con la Independencia de México.
“¿Qué hay detrás de esto? hay un grito desesperado que exige, pone un alto ante esta problemática —de violencia hacia las mujeres— tan dolorosa, ante la nula respuesta de las autoridades”, aseveró Blanca Estela Gutiérrez Grageda, historiadora de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), quien resaltó la explosión y catarsis social que se vive en el contexto actual de “barbarie”, destacó.
Profundizó en que el Acueducto es un símbolo muy importante para cierto sector de Querétaro, como los sectores tradicionales o de las elites, que ven en los arcos el símbolo de la identidad de la “queretaneidad”. No obstante, Querétaro está integrado por un conjunto de sectores diversos que no se sienten agraviados por esta representación de los arcos.
Además, para Blanca Gutiérrez, el Acueducto es un monumento histórico del siglo XVIII que se ha convertido “en un monumento simbólico de la historia, la tradición y abolengo colonial”.
Enfatizó en comprender el fondo de estas protestas y ver “lo que detona esta ira”. Como ejemplo se remitió a 1810 con la Independencia de México y las luchas que se dieron justamente en el Bajío. “Cuando inicia la lucha insurgente, la respuesta fue masiva, generalizada y con actos de violencia que fueron terriblemente condenados por la Iglesia, los poderes constituidos, así como los económicos. Lo que no veían era qué estaba detonando toda esta ira, porque había muchos años de agravio y una chispa detonó todo”, puntualizó.
Para ella, estas protestas se dan a escala global; otro ejemplo de ellos fueron las manifestaciones originadas dentro de la comunidad afroamericana con el movimiento Black Lives Matter, en donde derribaron estatuas e intervinieron monumentos históricos que representaban símbolos racistas, “de opresión, injusticia, discriminación, muerte y despojo.”
Finalmente, la académica explicó que hay una crisis global profunda que se está expresando de distintas maneras. Y en el caso México es sintomático quienes sean las mujeres que estén saliendo a la calle a exigir cambios porque son uno de los sectores más agraviados: “En estas pintas, en esta rabia, en esta indignación hay una carga simbólica profunda que hay que tener la sensibilidad para escucharlas, sino se atienden y no se escuchan, esto se va a poner peor”.



