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Discriminación racial en Querétaro, lastre de la Conquista

La historiadora Oliva Solís Hernández explicó que la falta de información produce el racismo que impregna la cultura cotidiana

Por: Aurora Vizcaíno

La discriminación racial es un hecho cotidiano y esto evidencia la poca protección que tiene la población afromexicana. Además, es un hecho histórico que se viene arrastrando desde la época de la Conquista, ya que es “muy extraño” que los mexicanos se asuman como afrodescendientes.

Por ello, expresiones como la que hizo Carlos Manuel Treviño, exsecretario de Desarrollo Social del municipio de Querétaro, al referirse al futbolista Ronaldinho de Assis Moreira, de los Gallos Blancos, llegan a ser parte de la cotidianidad en el estado.

La Encuesta Nacional sobre Discriminación en México del 2010 señaló que el 64.6 por ciento de los mexicanos se denominan a sí mismos como «morenos», pero que casi el 80 por ciento de la población afirma que es común que las personas se insulten por su color de piel.

De igual manera, una sexta parte de los encuestados destacó que «sus derechos no han sido respetados por esta misma razón».

Para delimitar el concepto de “discriminación racial”, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) explica que son «acciones que niegan o restringen el goce de los derechos» y que dicho fenómeno se encuentra arraigado comúnmente en las prácticas sociales y en las instituciones. De igual manera, la comunidad afrodescendiente de México se encuentra desprotegida, fundamentalmente, «por la falta de información».

Al respecto, la historiadora Oliva Solís Hernández, catedrática de la Universidad Autónoma de Querétaro, señaló que «es muy extraño» que los mexicanos se asuman a sí mismos como afrodescendientes y que el problema de la discriminación hacia ellos ha existido desde la Conquista, con la clasificación de las castas: «en la cúspide estaba el español peninsular, luego el criollo, el indígena y después todos los grupos mezclados: los «mulatos», «lobos», «saltapatrás», «ahíteestás», «notentiendo» y al final, los negros, negros, negros».

Cuando los indígenas dejaron de ser la mano de obra esclava de los españoles, los africanos tuvieron que cubrir «los trabajos más despreciados», como ser capataz o estar al servicio doméstico de grandes familias. La académica de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales destacó que la discriminación no era vista como tal en la época Colonial, sino que era un hecho cotidiano.

Sin embargo, la mezcla racial en México ocasionó que se perdieran algunas características físicas de grupos como los negros.

«De repente decimos ‘éste debe tener antecedentes negroides por el tipo de cabello, por la forma de su nariz, por la forma de sus labios’, pero ni siquiera ellos se reconocen como tales», explicó la historiadora, quien destacó que este fenómeno es común en el centro del país y no en las zonas costeras como Guerrero, Oaxaca o Veracruz.

Con el afromexicano sucede lo mismo que con el indígena, «en el discurso, somos incluyentes, aceptamos que todos somos iguales y que tenemos los mismos derechos; pero en la práctica, discriminamos a los indígenas, seguimos utilizando frases en donde nos referimos al otro de manera denigrante, cuestionando sus capacidades morales, intelectuales o laborales», señaló Solís Hernández.

Lenguaje discriminatorio es más cotidiano de lo que se cree

La historiadora señaló que la polémica que existió respecto a que Carlos Manuel Treviño Núñez, exsecretario de Desarrollo Social del municipio de Querétaro, denominara despectivamente al futbolista Ronaldinho Gaucho como «simio» se debe al contexto cultural en el cual se encuentra inmersa la sociedad queretana.

«Diría que lo que piensa Carlos Treviño tiene un correlato en una forma de pensar cultural en donde estamos insertos porque es la cultura que nosotros hemos heredado del pasado».

A fin de cuentas, señaló Solís Hernández, «todos hemos dicho frases poco afortunadas respecto a los negros, indios o a nuestra propia capa social», pero son tan cotidianas que ya ni siquiera lo percibimos con tal agudeza.

La catedrática también alertó respecto al uso inadecuado del vocabulario cotidiano, ya que éste puede ser discriminatorio.

«Si nos ponemos a reflexionar sobre lo que decimos, cómo lo decimos, con qué intenciones decimos las cosas que decimos, pues vamos a encontrar que hay muchas más frases hirientes y denigrantes en la vida cotidiana de lo que nos imaginamos», indicó.

A causa de la declaración de Treviño Núñez, el Conapred inició una queja de oficio —que data del 14 de septiembre— en contra del exfuncionario público, ya que su declaración violó el Artículo 1° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y también contrarió a la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación. La respuesta de dicho oficio todavía quedará pendiente hasta el cierre del procedimiento de la misma.

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