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El informe, ritual monárquico

Por: David Eduardo Martínez

Como si fuera una estrella de rock, la gente le toma fotografías. Al frente está la socialité. Aquí ya no hay masa. No hay ovaciones multitudinarias. Lo que hay son besos, palmaditas en la espalda, apapachos.

Su esposa va tras él. Esta es una gubernatura de familia: Su padre, gobernador emérito, casi un rey abdicado. Su señora, la primera dama. Las demás son segundas, terceras, cuartas, milésimas damas. La mayoría, las que agitan pancartas y maracas desde afuera, son eso: las milésimas, millonésimos, trillonésimas damas del estado que, a cambio de pequeñas prerrogativas que les garanticen la subsistencia, vienen a celebrar al gobernador. Es un ciclo de miseria.

Después de todo, como dice la canción que suena al fondo, una melodía que reza ‘Querétaro creo en ti, con orgullo soy de aquí’, se trata de creer en un futuro diferente, un futuro que quizá nunca llegue y al que quizá algunos políticos prefieran lejos porque, ¿cómo movilizar a las masas si éstas están bien comidas?

Tras el Himno Nacional, los honores a la Bandera y demás trámites patrios, se muestra a un obrero de Bombardier hablando maravillas de su empresa. Luego viene otro video: el gobernador diciendo que Querétaro es líder, es liderazgo.

Los videos terminan, el espectáculo sigue en vivo. Es ya la tercera llamada. Hay representantes del presidente -‘nuestro amigo’, en palabras de José Calzada- Enrique Peña Nieto.

Dice que Querétaro es el reflejo de una nación que desea en vivir en paz y progreso (Don Porfirio dixit). Lo que no dice es cómo se consigue esa paz, si es genuina o si, como la Pax Romana, se impone mediante el control y la fuerza.

Habla de mejoras a la economía, inversiones de recursos públicos. Dice que el informe es un corte de caja. Que así se entera la ciudadanía de los logros, retos y proyecciones. Nada señala sobre otras formas de la transparencia, sobre los fallos de acceso a la información, solicitudes denegadas.

Destaca el respeto de los gobiernos y el acto de ‘honrar el legado de los antecesores’ como pilar del ‘progreso estatal’. Luego saluda: en primer lugar, a su padre; luego a Enrique Burgos y a Ignacio Loyola -ex gobernador que en su tiempo fue opositor y ahora se relaciona con el poder dentro de su propia casa-.

Al hablar de educación, lo que hace es saludar al dirigente estatal del SNTE. Habla de alumnos beneficiados por el transporte escolar. Habla de construcción de nuevas universidades, no especifica si son públicas o privadas.

Reconoce el trabajo de su esposa frente al DIF y le declara ‘todo su amor’, a lo que sigue una ovación general. Luego viene un compromiso a ‘garantizar la perspectiva de género’ en el orden público. Nada se dijo sobre la incapacidad que tienen las mujeres para decidir sobre su cuerpo, por ejemplo.

Se dice orgulloso de los jóvenes que trabajan en la industria aeronáutica.

Luego habla de su política de preservación del medio ambiente. De la declaración de dos nuevas áreas protegidas. Sobre Peña Colorada, dice que es la preservación más grande. Luego agradece a los grupos ambientalistas. Omite, por supuesto, mencionar los roces que han existido con ellos en relación a los cambios de uso de suelo.

Lo mismo sucede al hablar de transporte público. No de RedQ, ni de sus inconsistencias, sólo de los recursos invertidos en transporte. Sólo así, números en bruto, sin contexto ni datos para profundizar.

Es Querétaro un estado mágico, el desarrollo industrial acelerado coexiste pacíficamente con la preservación del entorno. La tradición, el ‘honor a nuestros predecesores’ es motor para el progreso.

Tras enunciar los logros en cuestión industrial, Calzada sostiene que en Querétaro se respeta la ‘libertad de expresión’. Dice que las redes sociales acortan la distancia entre un gobierno y su pueblo.

Luego celebra a los ‘comunicadores que informan con objetividad’. No aclara cuál es esa objetividad. Dice que la crítica ha ayudado a su gobierno, pero tampoco detalla qué acciones han sido tomadas para permitir su desarrollo entre los comunicadores.

Finalmente, agradece a los asistentes, representantes políticos, gobernadores, empresarios y prohombres como Diego Fernández de Cevallos. Agradece a su familia, una familia legítima, queretanamente hablando. Luego, antes de que suene el mariachi y una nueva versión del ‘Querétaro creo en ti’, invita a todos a ‘construir el mejor Querétaro de la Historia’.

La salida es igual que la llegada: a sus cercanos, los abraza, les toma la mano, los saluda de beso. Los de afuera, la enorme masa de playeras rojas, sólo lanzan porras y giran sus matracas. No les interesa el mejor Querétaro de la Historia, lo que buscan es seguir vivos mañana.

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