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El valor pedagógico de los títeres

Por Ana Cristina Alvarado García

Los titiriteros deberían tener una formación desde dramaturgia hasta materias de docencia y pedagogía, pues esto permite entender la parte significante del títere como elemento pedagógico desde la parte psicológica: entender cómo un niño se apodera de un títere, explicó Angélica Colín, quien es la encargada de desarrollar el proyecto Vestalia en Querétaro.

Colín consideró que los niños le dicen a los títeres cuánto odian a los padres, cuánto los detestan porque los dejen abandonados, la molestia del niño, el porqué la madre trabaja todo el día. Entonces los títeres son los que hablan con los niños permitiéndoles expresar sus emociones o sentimientos.

A partir de esto Angélica se dio cuenta que debía profesionalizarse y trabajar a fondo. Dentro de esta investigación sobre los títeres descubrieron que vienen por herencia prehispánica, donde los llamaban tequequistle. Y ella se considera una tequequistle por que es la que hace bailar a los dioses.

Luego de estas investigaciones tardaron ocho años en reunir acervo para abrir el Museo Interactivo del Títere.

Dicho espacio tuvo su apertura en la ciudad de Querétaro, con un pequeño tequequistle que les otorgó el INAH, espacio que era una réplica del original (que es un mito teotihuacano articulado en 1900) y con títeres de todo el mundo para que la gente conociera la diversidad y las antigüedades en títeres, logrando hacer un acervo importante, lo que luego dio la oportunidad de ofrecer talleres para la sociedad.

Angélica Colín lamentó que en México no exista una Escuela Nacional de Títeres y que no haya quien enseñe cómo tallarlos, cuál es su mística y filosofía, así como su historia.

Un titiritero es aquel que hace sus títeres, crea el alma de sus muñecos, les da vida y los lleva a la escena, relató la encargada de Vestalia en Querétaro.

“Al títere hay que regalarle el cuerpo”

Colín manifestó que hacer trabajos para niños requiere de mucha humildad y de un gran compromiso, por lo que ella se ha convertido en dramaturga titeril de niños, haciendo obras para títeres, pues no las hay.

“Al títere hay que regalarle el cuerpo, la voz y la expresión del que lo maneja, nosotros estamos a favor del muñeco, no del ego del artista. Los títeres cobran vida”, expresó.

Además recordó que se involucró porque le interesaba hablar de problemas sociales que a los niños les están pasando, como la violencia en los hogares y el abandono de madres que trabajan, lo que deja a los pequeños al cuidado de “mil madres”.

Dentro de estas obras que ha realizado están Los tres cerditos Itos, donde la madre trabaja mucho y los “cerditos” se rebelan al salirse de la casa y provocar otros problemas.

Afirmó que a través del teatro se puede llegar a conocer y cambiar los problemas de los niños.

Reconoció la labor de José Vasconcelos y su campaña de alfabetización, mencionando que gracias a los títeres en sus misiones culturales, pudo elevar en un 32 por ciento el alza porcentual nacional en alfabetización. Esto permite conocer la penetración que tienen los títeres en situaciones diferentes a sólo ofrecer un espectáculo.

El nacimiento del proyecto

Vestalia es la unión de dos vocablos: Thalía, la musa del teatro, y las vestalias, que eran las musas que mantenían encendido el fuego del Olimpo. Es una palabra inventada en 1983 por los fundadores de este grupo en la ciudad de México.

La idea del grupo era que fuera interdisciplinario, por lo tanto había mimos, bailarines, actores, escenógrafos e incluso artistas plásticos unidos para mantener vivo el fuego del teatro.

Fue en realidad en la Casa del Lago donde ella y su compañero Jesús Esquivel encontraron a un hombre de cabello blanco, un Gepetto llamado José Díaz Núñez, que estaba montando su teatrino.

“Tuvimos la fortuna de ver cómo armaba desde la primera trabe, hasta formar un hermoso teatrino como aquellas postales francesas del Gran Guiñol”.

Angélica dice que en este primer contacto inició su camino por el mundo de los títeres y que ellos la escogieron a ella. Luego de esto no los ha soltado.

Este gran Gepetto hacía magia y le permitió a Angélica acercarse desde adentro a los mecanismos del teatrino. Cuenta que para los espectáculos traían una tornamesa de plástico que se abría y ponían los discos y era el pulso de su hija de cuatro años quien se encargaba de hacer que de manera perfecta entraran los bailables.

Fuimos a su casa y nos enseñó el abc de los títeres, de él aprendí que el títere tenía una doble vertiente dentro de las artes: la plástica y el arte escénica, puntualizó Angélica Colín.

Actualmente, Vestalia se promociona en Facebook, pues luego de anunciarse en diversos medios de comunicación, las condiciones de la publicidad y los factores económicos no permiten sostener el gasto que la publicidad implica.

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