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En La Otra Bandita “no hacemos santos, queremos hombres responsables”

“No queremos hombres que tengan miedo de vivir, queremos hombres responsables: que hagas lo que hagas, te responsabilices; tanto de acciones buenas, como de acciones malas”:

Daniel Montes Pimentel

Desde la década de 1990, junio se reconoce como el Mes de la Salud Mental Masculina, impulsado por la organización Red de Salud Masculina (o Men’s Health Network), que comenzó a visibilizar este aspecto en la población de Estados Unidos. Desde entonces, el resto del mundo se ha sumado a esta iniciativa, pero no sólo en este periodo, sino el resto del año.

En Querétaro, el colectivo La Otra Bandita ha facilitado la atención psicológica desde hace seis años para quienes son de los barrios no céntricos de la capital. Lo que comenzó con talleres y exhibiciones de teatro hace 18 años, se convirtió en un equipo “para promover el bienestar al alcance de todas las personas”, sostiene Daniel Montes Pimentel, coordinador del centro comunitario.

El bienestar masculino

Al principio, el también Instituto de Formación y Experimentación Artística A. C. contaba con sesiones individuales tanto para infancias, como para adolescentes y personas adultas, pero con la propagación de sus labores, la demanda fue creciendo. Posteriormente, ya no podía seguir atendiendo a todas las personas de manera individual, por lo que dio apertura a los grupos de terapia colectiva.

Si bien ofrece atención psicológica para toda la población barrial, La Otra Bandita generó un espacio de terapia grupal exclusivo para las personas masculinas, ya sea de manera preventiva o correctiva. La propuesta no sólo fue para dar solución a la demanda, sino que sus especialistas lo encontraron viable para la atención de los asistentes.

“Había situaciones que podíamos trabajar más en grupo, por ejemplo, las masculinidades. En vez de sentar a un vato en terapia ‘uno a uno’, se nos hacía más pertinente que el vato hablara con otros, y que se trabajara en grupo, no individual”, explica el también psicólogo social por la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), Montes Pimentel.

“La tortuga es nuestro emblema: caparazón que protege”

Desde que comenzó, las sesiones grupales se siguen llevando a cabo todos los miércoles de 7 a 9 de la tarde-noche, sea cual sea la situación climática o civil. En ellas, llegan a participar de entre 25 y 50 varones, que van desde los 17, hasta los 69 años, y la cuota es de 75 pesos; mientras que las sesiones individuales tienen un costo de 250. Las citas se pueden agendar al 442 344 69 22.

Además, hace dos meses abrió este grupo en el municipio de San Juan del Río, mismo que se realiza los jueves de 6 a 8 de la tarde en la calle Don Alfonso #28, en la colonia Santa Fe, y cuyo contacto es el 442 178 2437. Esta extensión fue gracias a Israel Nieves Romero y a Cristian Cabanzo, quienes, junto con Daniel Montes Pimentel, son los especialistas en masculinidades.

Al mismo tiempo, existe un equipo de 27 personas que hacen posible el funcionamiento de La Otra Bandita, desde psicólogos clínicos, educativos y sociales, hasta historiadores, ingenieros, filósofos, antropólogos, diseñadores y de la licenciatura “hippie”, o sea, de Humanidades.

“La salud mental también es cosa de hombres”

Con estas dinámicas no sólo se busca “la promoción de la salud mental, sino del bienestar en los hombres. Si bien el grupo inició para trabajar con quienes ejercen violencia, también ya es para cualquier hombre que quiera repensar, que esté sufriendo o que necesite algo”, señala el coordinador del colectivo autosustentable.

A través de sus talleres y actividades artísticas y culturales, que incluso realizan fuera del recinto gracias a la TortuMóvil, buscan generar conciencia en este sector poblacional para prevenir actos de violencia severa que puedan derivar en consecuencias legales o médicas.

La Otra Bandita promueve que los hombres reconozcan su compromiso en sus acciones, sean conscientes de su humanidad y, tras un periodo de participación en el espacio, se conviertan en agentes sociales capaces de generar cambios positivos en su entorno. “No hacemos santos, queremos hombres responsables”, aclara Montes Pimentel.

“El caparazón se cuida entre todas las personas”

Dada la histórica división de clases sociales, las poblaciones de los barrios de San Pablo, San Gregorio, El Retablo, San Roque, El Tepetate, La Trinidad, San Sebastián y El Cerrito se hacían llamar “La Otra Banda”, una que no era parte de las dinámicas sociales, culturales y económicas de la capital de Querétaro. Por lo tanto, este término sirvió para aglutinar a las otredades.

Una vez este sector, lo que era una cantina en el barrio del Tepetate, junto a las vías del tren, el maestro José Guadalupe Nieves López lo miró como un “espacio comunitario, un punto de encuentro para el desarrollo de actividades culturales y artísticas”. Es así como, el 12 de abril de 2007, nació este centro comunitario para fomentar la cultura de paz, el respeto y la inclusión.

No obstante, el entonces el equipo teatral se dio cuenta de la preocupación colectiva por las demás necesidades barriales; por lo que, años después, surgió un caparazón más fuerte bajo un lema claro y concreto: “La cultura y la salud mental al alcance de todas y todos”, La Otra Bandita.

Christopher Chávez Gómez

Periodista en formación por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UAQ. Interesado por la Lingüística y las redes sociales. Cuando menos se lo esperó, un orgasmo de tinta corrió por él; y después de un arranque textual, bien supo cual era el punto final.

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