Información

En los hechos autoridades discriminan a jóvenes de escasos recursos

Por Hilda Mariela Barbosa Suárez

La coordinadora de la Maestría en Psicología Social de la Facultad de Psicología de la UAQ, Raquel González Loyola Pérez, afirmó que uno de los motivos por los que los jóvenes eligen el consumo de alcohol como su forma de diversión es la falta de espacios recreativos para que puedan ocupar su tiempo libre.

“Lo que debemos preguntarnos es realmente cuáles son los lugares de esparcimiento y de diversión, para el ocio o tiempo libre que tienen los jóvenes en la ciudad de Querétaro y en general en el país, para darnos cuenta de en realidad cuáles son las opciones que tienen los jóvenes para desarrollarse”, manifestó.

Respecto a otros motivos que hacen que los jóvenes ingieran bebidas alcohólicas, González Loyola Pérez dijo que es necesario que se tome en cuenta que existe un mayor número de antros, de cantinas o de lugares en donde el consumo del alcohol es el motivo por el cual prefieren reunirse ahí en vez de en centros deportivos.

Al referirse a la diferencia entre los pocos espacios recreativos y la cantidad de bares, la especialista señaló que con esas cifras se “muestra el contraste social (…) no hay políticas públicas dedicadas a la atención de los jóvenes para que no ocupen su tiempo en actividades que no los favorecen, se vuelve una preocupación cuando el esparcimiento que se crea se vuelve en consumo de alcohol”.

Querétaro, sociedad “clasista”

Raquel González Loyola calificó a la sociedad queretana como clasista, pues no se da el mismo apoyo a los jóvenes de clase alta que a los de clase baja, ya que si una patrulla llega a encontrar a unos chavos que salieron a comprar un par de caguamas a la tienda los detienen.

Por el contrario, no ocurre lo mismo con jóvenes que tienen un mejor nivel económico, que acuden a los antros y que solamente les hacen la recomendación de “váyanse tranquilitos a su casa después de haber bebido no sé cuánto”.

La coordinadora de la Maestría en Psicología Social habló de una disparidad en cuanto al trato entre los jóvenes con diferentes posibilidades económicas.

“Pareciera que es más peligroso un joven que va por las calles saliendo de trabajar, va a comprar una caguama y la toma afuera de su casa, mientras que los jóvenes con más dinero van circulando en un estado de ebriedad”, expresó.

Jóvenes sin educación

González Loyola Pérez dijo también que el problema de la falta de lugares de esparcimiento para los jóvenes es grave, porque en la ciudad de Querétaro 28 por ciento de los habitantes está en la edad de 15 a 29 años y deberían estar en la escuela o haber cursado la universidad y sólo 10 por ciento de la población en edad universitaria tiene acceso a la educación superior.

La coordinadora de la Maestría en Psicología Social aseguró que hay una desatención al sector de los jóvenes porque además de que no tienen opciones educativas, tampoco hay posibilidades de tener un trabajo “más o menos digno” que le permita crear sus propias opciones de esparcimiento.

Respecto a considerar a Querétaro como una ciudad cultural y con muchas actividades, la académica de la UAQ resaltó que el hecho de que en el centro de la ciudad se hagan diferentes eventos no quiere decir que sean para los jóvenes, porque la mayoría de las actividades que se desarrollan no están inclinadas a los intereses de la juventud queretana.

“Si no se pone a ver con ojos de extrañeza lo que ocurre en el centro de la ciudad, se va a dar uno cuenta que este tipo de eventos no están dirigidos a jóvenes o tienen un costo, y ellos no lo pueden cubrir porque una gran parte de esta población joven depende de la economía familiar o con lo que obtienen trabajando”, criticó.

Raquel González Loyola puntualizó que existe carencia de lugares en los que haya música, teatro y otro tipo de artes, ya que si un joven realmente quiere practicar un deporte, eso va a tener un costo y un espacio específico para que lo desarrolle, lo que hace que los costos se eleven y los jóvenes no tengan la capacidad de solventarlos.

Por ello, aseguró que los jóvenes terminan reuniéndose la mayor parte de las veces en la casa de la familia de alguien, en la casa del amigo, incluso en la esquina de la calle o del barrio, porque no encuentran otra manera de ocupar su tiempo libre.

Una solución que González Loyola propuso para un verdadero esparcimiento de los jóvenes fue diversificar y ver si los lugares deportivos y de esparcimiento son suficientes y si no, crearlos, para que tengan opciones para divertirse y entretenerse.

Criticó el hecho de que los encargados de las instituciones públicas se dediquen a crear políticas dictadas por ellos desde el gusto personal y no toman en cuenta a todos los jóvenes, existe “una cortedad de visión de la burocracia administrativa y hay que abrir la oferta también para la población que está en las periferias y no tienen espacio suficiente para su esparcimiento”.

“Se requieren espacios para que los jóvenes convivan”

Raquel González Loyola planteó la necesidad de crear políticas públicas en donde se procuren espacios donde los jóvenes convivan, espacios que realmente sean públicos en donde no se cobre la entrada. Puso de ejemplo los países de Canadá y Cuba, en donde la gente puede tomar en la vía pública siempre y cuando no realice un escándalo.

“Nos hemos vuelto tan moralistas que el alcohol pareciera una droga ilegal y son contradicciones. Y no estoy hablando de que se permita el consumo excesivo de alcohol, más bien me refiero a que con las restricciones no se puede luchar.

“Lo que se debe hacer es crear espacios donde puedan estar, porque los chavos sólo se pueden juntar en algún café o en el centro, pero si ven una bolita la policía llega a detenerlos y se vuelven sujetos peligrosos, ahora hasta la juventud está siendo criminalizada”, sentenció.

Al cuestionarla respecto a una posible falta de recursos para la creación de los lugares de esparcimiento para los jóvenes queretanos, aseguró que sí se pueden hacer, que lo que se necesita es ver de todo lo que se destina al gasto público qué se puede ocupar para la creación de estos espacios, en vez de seguirlo empleando para sueldos “excesivos” de los funcionarios así como cuestiones policiacas; dinero que se debe usar para, salud, educación y esparcimiento.

“La cuestión aquí es que los gobernantes se preocupen por atender a este sector de la población a quien siempre se le achaca que son el futuro de este país pero que tienen un presente completamente negro”, lamentó.

Tachó el hecho de que las instituciones públicas confundan la prevención con la persecución, porque por querer prevenir terminan persiguiendo a los jóvenes y los convierten en delincuentes, mientras que la prevención se refiere a dar las armas para que tengan una vida sana e integral, dándoles educación cultura y deporte.

Secretaría de la Juventud, rescatable

González Loyola Pérez habló de la Secretaría de la Juventud como un proyecto que se muestra rentable, sólo se debería esperar para ver cuáles son las tareas que realiza, ya que ahora es muy pronto para poder realizar una evaluación respecto a sus funciones.

Lo que la coordinadora de la Maestría en Psicología Social sí aseguró, fue que la Secretaría de la Juventud debe tener como propósito articular sus esfuerzos para que las políticas públicas puestas por las instancias gubernamentales contemplen una perspectiva de atención a los jóvenes.

“Es decir, no se trata nada más de crear programitas para tenerlos entretenidos, sino también vigilar que las otras instancias creen oportunidades, tareas y proyectos para los jóvenes”, concluyó.

Antro ConSentido, dirigido a un solo sector”

El programa Antro ConSentido, a cargo de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), es un proyecto que está dirigido a una sola parte de los jóvenes queretanos, los que pertenecen a la clase media y a la clase alta, que son quienes tienen las posibilidades de entretenerse en los antros, afirmó la coordinadora de la Maestría en Psicología Social en la UAQ, Raquel González Loyola Pérez.

Señaló que Querétaro se ha vuelto una ciudad “demasiado mojigata” en el sentido de que hay demasiada permisividad del consumo de alcohol.

Un ejemplo de lo anterior, dijo, es el programa Antro con sentido, donde no se pretende el control del nivel de consumo, sino que se busca que las bebidas que se venden a los jóvenes no estén adulteradas, que no haya menores de edad en el antro “y que se vayan en taxi cuando salen hasta las quecas del antro”.

Al referirse al resto de los jóvenes dijo que de igual forma beben pero lo hacen en su cuadra o colonia, lo único que cambia entre jóvenes de clase baja y alta es el lugar en el que desempeñan sus actividades.

“Sí es preocupante porque no hay otras opciones, por eso se está propiciando que el alcohol sea la manera de convivir de los jóvenes y no hay retroalimentación. Sabemos que una población en donde no hay cultura ni educación es una población destinada a la pobreza cultural y moral. Eso es lo que nos está pasando realmente”, explicó.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Botón volver arriba