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Explosión de ductos, riesgo latente en Querétaro

Foto: Gabriela Lorena Roldán

Por: David Eduardo Martínez Pérez

El 19 de noviembre de 1984, los vecinos de la comunidad de San Juan Ixhuatepec, Estado de México, aguardaban un día más en sus vidas cotidianas. Algunos esperaban a que saliera el sol y los sacara de la cama. Otros, nunca despertaron.

El gas natural que circulaba por debajo de sus pies tuvo una fuga y ocasionó una devastación masiva que destruyó la mayor parte del poblado. Dejó irreconocibles muchos de los cuerpos.

En Querétaro hay una red de oleoductos y gasoductos desde que inició el desarrollo industrial en los años cuarenta. Esta red se ha expandido gradualmente, lo que ha provocado que ductos dejen de utilizarse, mientras que otros fueron ampliados para abastecer de combustible a las zonas industriales del norte de la ciudad.

De acuerdo con urbanistas como Juan José Fernández Salazar, coordinador del Consejo de Desarrollo Urbano del Municipio de Querétaro y ex secretario de Obras Públicas durante el Gobierno Estatal de Antonio Calzada Urquiza (1973-1979), la zona por la que circulan la mayor parte de los oleoductos y gasoductos construidos desde hace 20 años es también una de las zonas con mayor crecimiento demográfico en la zona metropolitana.

Algunos de los ductos que siguen en funcionamiento recorren un sector del Centro Histórico y pasan junto al Centro Universitario de la UAQ y la Escuela Secundaria General número 1 “Constitución de 1917”, sobre la calle de Hidalgo.

Otros pasan por la lateral de la avenida 5 de Febrero, que en las denominadas ‘horas pico’ se encuentra llena de automovilistas varados en vehículos llenos de combustible. Esta situación se repite en Paseo Constituyentes y en la carretera México-Celaya.

De acuerdo con el Plano para Detección de Riesgos y Vulnerabilidad Urbana de la Ciudad de Santiago de Querétaro, elaborado por la Secretaría de Desarrollo Urbano y Obras Públicas en 2009, la mayor parte de estos ductos convergen en la parada de autobuses ubicada afuera de la Clínica 13 del IMSS (sobre avenida 5 de Febrero, antes de llegar a Zaragoza).

Esta parada, que es una de las de mayor uso dentro del sistema de transporte público de la entidad, no es el único foco rojo en donde convergen los ductos a nivel subterráneo. En las inmediaciones de estos oleoductos, manejados por Petróleos Mexicanos (Pemex), hay también dos hospitales, un hotel, un edificio de oficinas y un centro comercial.

No existen datos que permitan a la población saber con exactitud si los oleoductos reciben mantenimiento frecuente y tampoco es fácil para los pobladores de zonas riesgosas acceder a los planos como el que citamos con anterioridad.

Foto: Gabriela Lorena Roldán

“Con Francisco Domínguez (PAN) no se generaron Atlas de Riesgos”

Juan José Fernández Salazar, quien en la actualidad encabeza el Consejo de Desarrollo Urbano del Municipio de Querétaro, aseguró que no hay orden en la forma en que se planificó el crecimiento urbano en los últimos años y que eso dificulta la evaluación de factores de riesgo relacionados con oleoductos y gasoductos.

También reconoce que es difícil acceder a los planos de riesgos porque no se actualizan con regularidad debido a las coyunturas políticas. El urbanista sostuvo, por ejemplo, que el último y único Atlas de Riesgo que se ha publicado en Querétaro, data de 2009.

De acuerdo con el funcionario, esto obstaculizaría ‘enormemente’ la detección de ductos de petróleo y gas natural, pues se han realizado ampliaciones después de esa fecha para abastecer fábricas nuevas en los parques industriales cercanos a Santa Rosa Jáuregui, al norte de la ciudad, y a la comunidad de Miranda, en el suroriente.

Para Fernández Salazar, habría que generar un atlas de detección de riesgos por lo menos una vez por año, cosa que no sucedió durante toda la administración municipal de Francisco Domínguez Servién (2009-2012).

El urbanista también manifestó que no existe diálogo entre Pemex y el Consejo de Planeación Urbana, lo que también entorpecería las labores del último en materia de planificación de nuevos espacios habitacionales.

 

Falta revisión y mantenimiento de ductos: Gonzalo Ruiz Posada

Por su parte, Gonzalo Ruiz Posada, quien trabajó en la Secretaría de Obras Públicas durante el gobierno de Rafael Camacho Guzmán, resaltó que es común que se entreguen permisos para fraccionar en zonas que no cuentan con las características adecuadas para ser residenciales.

Estas zonas incluirían, entre otras, las que se encuentran cerca de óleo y gasoductos, así como de fallas geológicas. El arquitecto también advirtió que algunos de los ductos están siendo utilizados para transportar más de un material, lo que aumentaría el peligro de inflamabilidad en muchos de ellos.

Denunció que desde que terminó su etapa como servidor público, nunca ha visto que se haya intervenido una sola vez en los ductos de la calle Hidalgo para darles mantenimiento.

Asimismo, señaló la facilidad con la que se pueden realizar ordeñas de petróleo y gasolina sin que exista intervención de las autoridades.

Ruiz Posada puso como ejemplo el caso de San Juan del Río, donde diversos habitantes de la comunidad de La Estancia han debido ser desalojados tras conocerse de fugas ocasionadas por las denominadas “ordeñas clandestinas”.

De momento, la zona metropolitana sique en crecimiento y en Querétaro no hay un Atlas de Riesgos actualizado que indique las modificaciones recientes al sistema de oleoductos y la población.

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