Información

Falta regular venta de medicamentos en farmacias ‘similares’: Colegio Médico

Luz Marina Moreno Meza

Más allá del precio que ofrecen por consulta, que puede ser de 25 ó 30 pesos, la venta de medicamentos es el aspecto sobre el que se necesita poner atención en las farmacias ‘similares’ o de genéricos, porque “muchas veces” se trata de medicamentos que “no tienen control”, expuso Pablo Pérez Quintanilla, presidente del Colegio Médico de Querétaro.

“Son medicamentos de laboratorios que no tienen un control adecuado, que no tienen una supervisión; ellos no hacen investigación, tampoco un producto de primera calidad.

“Esperan a que ya se venzan las patentes de los medicamentos a los 20 años –dependiendo del tipo de medicamento– entonces sale al mercado y empiezan a hacerlos. Si un laboratorio hiciera un medicamento que todavía no vence el tiempo de gracia que dan las autoridades, se metería en problemas”, recalcó el presidente del Colegio Médico.

De acuerdo con Pérez Quintanilla, en Querétaro hace falta una regulación de los medicamentos que se producen y venden en farmacias, porque la mayoría de las ocasiones se trata de medicamentos que son de patentes antiguas, es decir, que llevan en el mercado de 10 a 20 años dependiendo del medicamento.

La precaria cobertura que ofrecen los servicios de salud pública ha propiciado que la población busque alternativas para ser atendida, por ello “muchas veces estas personas son las que van a acudir a esta farmacias de genéricos o a farmacias de similares”, señaló.

“Las instituciones obviamente están saturadas; ve al ISSSTE, ve al Seguro, al centro de salud y ve las colas… el Seguro Social es de hace cuántos años, están saturadas; hace falta infraestructura hospitalaria y de primer nivel”, exhortó.

Bajos costos en medicamentos por ahorrar en publicidad

Va de 25 a 30 pesos el costo de la consulta en aquellos locales de pequeña infraestructura, un pasillo es lo que separa a la farmacia del consultorio que únicamente tiene como herramientas de trabajo un escritorio viejo y desvencijado, unas cajas de cartón, un librero vacío y una mesa de auscultación destartalada.

Las farmacias similares se diferencian de las reconocidas por las letras “GI”, que significan “Genéricos Intercambiables”. Manejan medicamentos de calidad semejante a los comerciales o de marca y se logra disminuir el precio ya que los productos no están expuestos a la misma publicidad que los medicamentos reconocidos.

La sala de espera de estas farmacias, tanto de similares como de GI, se conforma por un par de sillas de plástico, junto con unos estantes metálicos revestidos de cajitas blancas dueñas de líneas de colores en las que se leen títulos como: Capsiflu Total, Aderowest y Exofur; antrigripales y antiparasitarios que rondan entre los 15 y 25 pesos.

La bata blanca es un elemento de identificación del personal médico; sin embargo se puede presentar entre los doctores que atienden las farmacias genéricas, el uso de otro tipo de bata, con estampados. En algunos de los consultorios es visible la cédula profesional de los practicantes, en otros esta certificación se encuentra oculta.

“Lo barato sale más caro en algunas ocasiones”

En el 2011, puntualizó el presidente del Colegio Médico de Querétaro, se presentaron dos casos de personas que ejercían como médicos pese a carecer del diploma correspondiente. Sin embargo él afirmó que la mayoría de los doctores que laboran en las farmacias ya mencionadas son doctores recién egresados de la Licenciatura de Medicina.

La falta de plazas necesarias para que médicos que buscan una especialidad la estudien, ha repercutido en la cantidad excesiva que se tiene de mano de obra, la cual en primera instancia busca emplearse en las farmacias similares y genéricas.

“Este año fueron 23 mil aproximadamente para residencia y se quedan cinco mil plazas, ¿a dónde van los otros 20 mil?, a contratarse muchos como médicos, otros de vendedores. O sea, las instituciones ya no tienen capacidad para poder contratar a todos los médicos”, advirtió.

Prevalecen dos clasificaciones de médicos que ejercen en estos espacios: primeramente son los jóvenes los que abarcan el mayor campo laboral, después son los doctores jubilados de las instituciones, que deciden seguir ejerciendo la medicina.

Las consecuencias obtenidas de este ejercicio es que ciertos médicos poseen muchos pacientes, “15, 20, hasta 30 pacientes” y la atención que se les brinda es ‘rápida’.

“Muchos de los médicos se quejan porque los pacientes por (falta de) recursos van a estas farmacias y hay veces que regresan con problemas graves, con complicaciones de las que no se curaron, entonces ya con situaciones más complicadas requieren tratamientos prolongados. Dice el dicho: lo barato sale más caro en algunas ocasiones”, concluyó Pablo Pérez Quintanilla.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Botón volver arriba