Fiestas clandestinas: Una delgada línea entre el delito y la diversión, advierte Municipio de Querétaro

Arturo Molina Zamora, secretario de Gobierno del Municipio de Querétaro, enfatizó que existe una delgada línea entre una fiesta clandestina o after, y una fiesta particular, la cual no se sanciona.
Lo que diferencia una de la otra es el establecimiento de una «relación comercial», es decir, el cobro a los participantes en el evento, o una renta del lugar. “Si hay una fiesta particular de alguien, no significa que sea una fiesta clandestina, un after se tiene que denunciar que efectivamente hay un cobro por alguno de los servicios que se ofrecen; y entonces, a falta de un permiso municipal, es cuando se puede realizar la clausura, tanto por Municipio o por Gobierno del Estado (el Departamento de alcoholes)”.
En rueda de prensa, Molina Zamora remarcó que fueron cinco los reportes atendidos por el programa Antro Seguro en el último año. Dos de los casos denunciados derivaron en clausuras, decomiso de bebidas y en proceso de sanción con multas, según la falta.
Estos reportes fueron descritos como “concentración de personas”, pero solo los dos de ellos, uno de Mompani y otro de Jurica, concluyeron en clausura, explicó Arturo Molina Zamora, secretario de Gobierno del municipio de Querétaro.
Cabe mencionar que, de acuerdo con la Secretaría de Gobierno, en los dos reportes de fiestas particulares que procedieron no hubo decomiso de alcohol. En uno de estos lugares, que se trataba de un domicilio particular, sí había alcohol, pero no había venta. El operativo llegó antes y no se configuraba falta alguna.
Asimismo, se hizo el llamado a que, si se reporta un caso, conforme a la normativa, “el hecho debe ser notorio, de modo tiempo y lugar para que encuadre y se pueda ejecutar procedimiento administrativo”.



