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Futbol llanero, práctica en peligro de extinción

Por Miguel Tierrafría

Ahí la pasión por el futbol es la esencia de la vida de ese espacio de tierra. Aquellos campos que ahora parecen baldíos, abandonados, que sirven como estacionamientos de trailers, que son un componente más del panorama industrial de una ciudad que crece a pasos agigantados, guarda en su memoria las gambetas, los regates, las salvadas…

Ése es el campo llanero, un espacio en peligro de extinción, de donde históricamente, han salido jugadores sobresalientes, tanto en México como en el mundo.

Pocos son los campos llaneros que siguen con la frente, campos de San Pedro Mártir, el que se encuentra en las instalaciones de la empresa Kellogg´s entre malla ciclónica para uso exclusivo de empleados, que en los alrededores de las canchas son reutilizados como espacio de estacionamiento.

O qué tal la cancha ubicada en la colonia La Piedad (cerca de avenida Universidad), donde alrededor de ésta, la urbanidad tan sólo ha querido respetar la esencia de ese deporte, aunque algunos traileros o algunos pandilleros lo usen para otros fines.

Jorge Martínez Rojas, jugador de una liga de veteranos, recordó con nostalgia los días en que comenzó a practicar el deporte y afirmó que mucha de la “esencia” del futbol se vive en esos campos de tierra en donde las condiciones no son las óptimas. Dijo que la “esencia misma” del futbol llanero se ha perdido.

“Creo que es una cosa imposible de regresar a la esencia, entre más pasa el tiempo, todos los futbolistas que nacen, lo hacen hasta con la idea de sacarle provecho a sus capacidades como futbolistas, no por verdadero cariño al futbol, a defender una playera de tu barrio o tu colonia.

“Tal parece que todos los futbolistas se convierten en mercenarios, se van a donde mejor les paguen, donde se ofrezcan mejores cosas o mejores prestaciones. Ya parecen profesionales. Ésa es mi opinión personal. Se ha perdido todo eso, es contado el futbolista que lo hace por puro amor y desinterés”, expresó.

El lucro antes que el futbol llanero

El interés de los propietarios de muchas canchas llaneras de hacer rentables esos predios, es uno de los factores que han provocado en gran medida la desaparición de ese baúl de los recuerdos, donde tan sólo por 90 minutos, aquellos hombres que no son mediáticamente reconocidos, son aclamados u odiados por sus acciones dentro de ese rectángulo pintado con cal, con esos uniformes llenos de tierra, con aquellos zapatos a punto de romperse, pero que en esos instantes tienen la atención.

“Todos esos predios eran propiedades particulares, las cuales no tenían un valor como lo tienen ahora y debido a que las fraccionan, el costo de fracción ahora hace que los mismos dueños las reclamen y tomen posesión de ellos”, aseveró Jorge Martínez, cuando se le cuestionó acerca de qué piensa acerca de la desaparición de los campos llaneros.

Otro de los aspectos que Jorge, también apodado “Mickey”, argumentó en torno al dinero en el futbol, son los jugadores pagados, aquéllos que explotan sus cualidades técnicas que tienen para el futbol y que las venden al mejor postor.

“En nuestros años ya existían los pagados, pero de forma personal yo nunca cobré un peso por jugar, el puro gusto de que la gente supiera mi alcance futbolísticamente, aunque fuera llanero, tuve muchas invitaciones de las comunidades o colonias (…)

“Ver que cualquier chamaco con ciertas cualidades futbolísticas no le interesa tanto el desarrollo del futbol sino le interesa todo lo económico, todos quieren cobrar por jugar o recibir a cambio un beneficio y se ha perdido el verdadero amor por el futbol”, advirtió.

Otro gol con la mano… y no fue Maradona

Martínez Rojas relató sus sensaciones y los motivos que le provocaban practicar un deporte de arraigo nacional, al estar en una cancha llanera, jugar esos partidos y sentir ese “amor a la camiseta” por el equipo al que representaba.

“Pues el ego de sentirse importante, de ser admirado hasta por la misma comunidad, los halagos, siendo un futbolista de medio nivel, la gente te quería, te apreciaba, te iba a ver; a uno del futbol llanero, un futbolista de nivel medio, tiene sus admiradores.

“Ése es un motivo importantísimo y más si ganas es mucho mejor, se genera un ambiente de competencia, el gusto, el ego, eso es lo que motiva a un futbolista llanero”, señaló.

Al igual que Diego Armando Maradona, quien metió un gol con la mano en el mundial de México 86, al que después se le bautizó como “la mano de dios”, Jorge Martínez, anotó con la mano, aunque para él no sea tan grato ese recuerdo, ya que la desesperación por no lograr su cometido en aquel partido, provocó realizar lo que él llama una acción “antideportiva”, lo que admitió ser una mala anécdota para él.

“Fue en el Campo Militar. De la desesperación de una falta que me cometen, agarro el balón con la mano y lo aviento adentro de la portería y para mi sorpresa el árbitro marca gol, cosa que nunca se dio cuenta, pero después la pena o la presión de saber que había sido una cosa antideportiva”, expresó.

Las rivalidades en los campos llaneros

Al contar sus vivencias en torno al campo de futbol, se le cuestiona acerca de un factor que siempre es inherente en el futbol: las rivalidades. Ésas en las que se quiere demostrar quién es mejor dentro y fuera de la cancha, aunque a veces esa rivalidad deportiva traspase ese límite y llegue hasta la violencia.

Martínez Rojas expresó cómo a través de esa pasión por defender al equipo “del barrio”, los lleva a tener esa rivalidad con el del otro barrio, aunque lamentó el hecho de que ya no se defienda con la misma intensidad la playera.

“Siempre ha existido, lo malo es que dentro del futbol llanero ya ninguno es un futbolista que defienda como defendíamos los futbolistas anteriores nuestra colonia, comunidad; nuestro equipo ha perdido muchos valores, el amor a la camiseta, como le llamamos en el futbol llanero, no pasa eso, al grado de que ya cualquiera juega con el rival que uno tenía o que son rivales y ya son capaces de juntarse con ellos, y es una camiseta que nosotros (…) defendíamos, de nuestra colonia, de nuestro equipo y nunca nos veíamos involucrados con los rivales, por eso de ahí nace la pasión de la misma gente”.

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