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Intereses económicos externos afectan la producción social de vivienda: Ortiz Flores

El especialista en temas de vivienda asegura que ningún organismo público le ha ‘atinado’ a cómo se debe dar financiamiento

Por: Norma Hernández Loza

Enrique Ortiz Flores, autor del libro “Producción social de vivienda y hábitat: bases conceptuales para una política pública” y especialista en temas de vivienda, consideró que los gobiernos no fomentan la producción social de vivienda debido que existen “intereses económicos detrás”.

“Ningún organismo público le ha atinado a cómo se debe dar financiamiento a la producción social de vivienda, ya que la asesoría debe ser integral y esto es lo que no se quiere financiar. Si un gobierno no quiere llevarlo a cabo es por comodidad y porque hay intereses económicos detrás”, manifestó.

Ortiz Flores, ponente magistral en el foro “La ciudad, ¿un derecho humano?”, evento organizado por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales y la Defensoría de los Derechos Humanos, advirtió que los riesgos para una ciudad como Querétaro son crecer ‘demasiado’, el aumento del tráfico y la pérdida de la calidad de vida para los habitantes.

En lo que respecta a las personas que llegan a vivir al estado, el problema se basa en encontrar dónde ubicarse ya que en las políticas actuales debería haber temas sobre cómo se planea alojarlos.

“La cuestión de la habitabilidad en México anda bastante mal. Pues no hay que considerarlo como un producto económico contabilizado por estadísticas cuando ahora las empresas deben construir para comunidades pobres y lo hacen con casas de un cuarto o dos para familias de cinco integrantes, inhabitable, que incluye el deterioro de las relaciones familiares por su mala distribución y lejanía”, señaló.

La producción social de vivienda trae consigo que la misma comunidad, colectiva o individualmente, controle su proceso de producción y se tiene que asesorar para que se haga correctamente. Si no hace esto, se fomentaría el ‘desastre urbano’, expresó, aunque éste también se ha hecho por parte de las inmobiliarias.

Ortiz Flores indicó que se debe fomentar la producción social. Recordó que al comienzo de la historia del Infonavit y el IMSS, el país producía conjuntos habitacionales buenos, incluso a nivel de independencia, con gran calidad pero ésta cuestión finalizó con la llegada del consenso de Washington a finales de los años ochenta y principios de los noventa, pues los organismos que otorgaban éstas viviendas se concentraron en el factor económico.

“Esa manera de ver la vivienda, como un producto económico financiero, viene de estas políticas de negociación de la deuda externa de México con el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI)”.

En la parte social Ortiz Flores indicó que después de ésta situación, se impuso la política de la vivienda en México como un factor de desarrollo económico grande, se perdió el factor microeconómico que también se debería tener para la gente.

Aseguró que a pesar de estipular que se mejora la calidad de vida cuando se tiene un patrimonio, la parte macro social construye el tejido social con una comunidad responsable, participativa, dueña de su ingreso y que esto sólo se toma en cuenta en la Producción Social.

“La otra es macroeconómica y microsocial. Hay que meter lo macrosocial con lo microeconómico para generar, con el mismo dinero de la inversión en vivienda –250 mil millones de pesos anuales–, una confianza en la gente, donde ellos controlen el proceso de producción de componentes de trabajo en su vivienda”.

 

Importante generar suelo para la gente que vive en la pobreza

Actualmente la nueva política del gobierno es que las ciudades no se expandan sin control con lo que llaman “ciudades compactas” que además de que deben ser sustentables, no se pueden lograr sin la inclusión del sector económicamente bajo de la población.

“Si esto se anuncia sobre el precio de la tierra, se plantea un problema muy serio con el cómo se debe alojar a la gente de bajo ingreso dentro de la ciudad, sin tomar en cuenta que ésta se expande ya que al prevalecer el libre mercado, las ciudades crecen.

“Esto está implicando muchas situaciones, ya no sólo es cómo se hace la vivienda sino el cómo generar suelo para la gente que vive en la pobreza.

“Es una cuestión que no se había tomado en cuenta en México, ya que no hay una política de suelo para este tipo de sector poblacional, que hace que la gente se ubique donde puede. Compraban una fuente de terreno barato llamado ‘ejido’ el cual era vendido a pesar de que no se debiera vender.

Ahora los ejidatarios venden a los desarrolladores de vivienda, un buen negocio, aunque el sector pobre compra en sectores peligrosos, sujetos a situaciones de vulnerabilidad por los efectos naturales o alejados, se presupone que debe haber un orden en la planeación de las ciudades, explicó.

“La pregunta es cómo hacer ciudades ordenadas. Lo que implica no sólo de qué manera edificar vivienda sino el cómo planificar y generar una política de suelo para el sector menos favorecido dentro de la ciudad. Esto es lo que está faltando”, alertó el doctor Honoris Causa por la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT).

La producción se realiza sin tiempo y asesoría

En un estudio económico realizado en colaboración con la UAM Xochimilco, Ortiz Flores puntualizó que el peso estipulado de la Producción Social es de 1.1% del PIB durante veinte años con un índice horizontal, mientras que en la producción pública, el índice es de 1.3 % en el mismo periodo.

Las dos terceras partes de las viviendas del país las ha producido la gente, sin ayuda de un órgano regulador.

Dentro del mismo estudio se llevó acabo el análisis de mil 11 casos de personas que han recibido un microcrédito de 40 mil pesos a precios de 2004, en diez años tenían una casa de 93 metros cuadrados, en ese mismo año el crédito más barato era de 180 mil pesos que es cuatro veces más de lo que han recibido, vender una casa de 42 metros, a pagar en 20 años y en proporción formaba la mitad de la casa que los participantes tenían.

El esfuerzo social de la gente debe ser reconocido y apoyado, esto es lo que se llama producción social, concluyó.

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