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Panteón de los Queretanos Ilustres: Un difícil proceso de admisión a la ‘Necrópolis Distinguida’

“No es estar porque yo quiero”, así resumió Eduardo Rabell, cronista del Municipio de Querétaro, el difícil proceso para que una persona pueda ser sepultada en el Panteón de los Queretanos Ilustres, sitio que se abrió un espacio para restos mortales por última vez en 2003, hace casi 20 años.

En el artículo tercero del Reglamento del Panteón y Recinto de Honor de Personas Ilustres de Querétaro, nombre oficial, se establece que toda persona que sea reconocida debe tener virtudes cívicas o sociales, en favor de los derechos humanos, dignidad, justicia, libertad, paz y prosperidad.

De igual forma, debe tener un “notable desempeño en beneficio de los demás, celebridad o distinción, o por sus aportaciones destacadas en actividades humanas valiosas principalmente como acción de historia o en cultura, arte, beneficencia, educación, solidaridad, ciencia y semejantes rigurosos, que se hayan dado en el Municipio de Querétaro, el Estado de Querétaro, o sean relativo a ellos”.

Eduardo Rabell señaló que muchos de los personajes dentro del panteón son artistas, educadores, médicos y políticos del siglo XX, como lo fue Valentín F. Frías, quien sentó las bases de la historiografía queretana: “esos son méritos para lograr el acceso a la Necrópolis Distinguida, pero porque ‘yo quiero’, no, no, no, no”.

El ingreso de los restos de alguna persona al Panteón de los Queretanos Ilustres puede ser también por la nominación de algún particular, organización o institución que exponga las razones por las cuales algún individuo deba ser reconocido en la historia estatal.

Para ello, debe haber una carpeta que contenga el perfil y biografía del candidato, seguido de testimonios y las acciones que justifiquen la propuesta, así como los datos de aquellos que respalden la nominación para que puedan ser consultados. “Que la gente firme los documentos, no ensalzando, sino demostrándolo”, puntualizó Rabell.

La revisión del caso

Una vez recabada la información, la Secretaría del Ayuntamiento envía las propuestas a la Secretaría de Cultura del Municipio de Querétaro para que se realice la indagación y verificación correspondiente. Después, la dependencia emitirá el dictamen y anexos a un Consejo Consultivo.

El Consejo lo preside el alcalde de Querétaro; incluye también a representantes del Poder Legislativo y el Poder Judicial, tres regidores de la Comisión de Educación y Cultura del Ayuntamiento, dos ciudadanos con residencia no menor de 20 años en Querétaro y los rectores de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), del Instituto Tecnológico de Querétaro y del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey.

En caso de que el expediente sea aprobado, pasa a pleno en el Ayuntamiento para que se realice la documentación que otorgará el espacio.

Los últimos restos ingresados fueron los del artista Agustín Rivera Ugalde en 2003. La última ceremonia simbólica fue en 2017, cuando se develó una placa en honor a cuatro diputados constituyentes que representaron a nuestro estado en 1917: Juan Nepomuceno Frías, Ernesto Perusquía Layseca, José María Truchuelo Ruiz, y Carlos Ramírez Llaca.

Actualmente hay quienes postulan a Andrés Garrido del Toral, cronista del estado o a los exrectores de la UAQ Fernando Díaz Ramírez y Guadalupe Ramírez Álvarez para el Panteón de Ilustres. No obstante, Eduardo Rabell mencionó que no se ha completado el expediente de muchos ya que faltan firmas o información que respalden la propuesta.

De panteón de pobres a Ilustres

En la época colonial, los frailes franciscanos construyeron un panteón “para los pobres”; hacia 1859, comenzó a operar como Panteón Municipal. 35 años después, se depositaron los restos de Josefa Ortiz de Domínguez, luego los de Epigmenio González seguido de los de Ignacio Pérez; hasta 1987 se le llamó “Panteón de los Insurgentes” y un año después “Panteón de los Queretanos Ilustres”.

En 2002, surgió el Reglamento Consultivo del Panteón de los Queretanos Ilustres y en 2013, durante el periodo de Roberto Loyola Vera como presidente municipal, se cambió el nombre del camposanto a “Panteón y Recinto de Honor de Personas Ilustres de Querétaro”, con la finalidad de cambiar la connotación de cementerio a un espacio de honor y reconocimiento público.

Es importante destacar que hay personajes de los que no se tienen sus restos como los del marqués de la Villa del Villar del Águila, Juan Antonio de Urrutia y Arana, Pedro Escobedo o Valentín F. Frías.

Finalmente, el cronista de la ciudad remarcó que para recibir un espacio de honor no es indispensable haber nacido en la entidad, pero su obra trascendental debe haber ocurrido aquí “que hayan dado su vida a la historia queretana y si hablamos de esto, faltaría espacio si ponerlos a todos”.

Dafne Azuby Arreola Santana

Estudiante de la Licenciatura en Comunicación y Periodismo en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de Querétaro. Parte del equipo de Verificado Tribuna durante las elecciones 2021 y reportera de Tribuna Diario desde agosto de 2021.

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