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La última escribana

María del Rosario Morales Elizondo lleva años redactando para otros lo mismo oficios para gobierno, que declaraciones de amor

Por: Aurora Vizcaíno Ruiz

Los escribanos eran las personas que se especializaban en la redacción y transcripción de textos bíblicos. En México también son conocidos como evangelistas. Dicho oficio podría resultar anacrónico, de no ser por los rápidos golpes a las teclas de una máquina de escribir mecánica que se escuchan desde el fondo de los escondidos portales que están al lado del Jardín del Arte. Se trata de María del Rosario Morales Elizondo, la última escribana de Querétaro.

 

Antes de cumplir 22 años, Morales Elizondo terminó la carrera en el Instituto Comercial de Querétaro, antes ubicado en «la casa de los leones» de la calle Juárez.

Trabajó como secretaria en Gobierno del Estado, en las notarías No. 1, y No. 8 (en donde conoció a Roberto Servín Muñoz, actual cronista del municipio) y empresas como TREMEC y LINDE.

Su gran preocupación fue el trabajo. Desde el inicio de sus estudios, trabajó incansablemente porque nunca le gustó el trabajo de un ama de casa.

«Nunca me ha gustado estar en mi casa, soy honesta y digo la verdad: es un trabajo en el que no para uno en todo el día y no le pagan por hacerlo; prefiero venirme a trabajar aquí, llegar a hacer la carrerita y se acabó».

Su salto de secretaria a escribana surgió por la carencia de plazas en gobierno. Fue entonces cuando Roberto Servín Muñoz le recomendó dedicarse al oficio que ahora ejerce: le regaló una máquina de escribir eléctrica, pero Morales Elizondo tuvo que cambiarla por una mecánica, pues no contaba con servicio de electricidad.

Cuando llegó a trabajar a los portales de la Farmacia Francesa (en el cruce de las calles de Independencia y Corregidora), se encontró con otras tres personas que «pensaban que uno venía a quitarles su trabajo».

La competencia no duró mucho porque «desaparecieron: a unos los quitaron, otros se fueron, otra persona falleció, y así fue como se perdieron los otros tres que había aquí».

La ventaja que Morales Elizondo había tenido sobre sus compañeros fue haber sacado una licencia por parte del municipio y, además, se había dado de alta en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

«La última escribana» escribe oficios para las dependencias de gobierno, facturas, trabajos universitarios, apuntes de estudiantes de secundaria y preparatoria, cartas sobre conspiraciones y declaraciones de afecto o amor.

Entre los escritos ‘más memorables’ que ha hecho la evangelista están las felicitaciones que los padres de familia hacen a sus hijos porque han terminado un ciclo escolar; le piden ayuda para que éstos se sientan animados y continúen sus estudios.

También está la misiva que un hombre de Huimilpan le pidió redactar, dirigida a los papás de una «señorita, para pedir su mano y contraer nupcias con ella». A la evangelista le llamó la atención porque creía que «ya había desaparecido» la costumbre de «pedirle a alguien que se case por carta».

Momentos extraños se le han presentado a la escribana cuando, por ejemplo, tuvo que acatar el dictado de una mujer a la que no consideraba cuerda, pues decía que «la andaban vigilando, que una máxima autoridad del estado de Querétaro la quería mandar matar o la estaba mandando matar, que se tenía que salir de escondidas de su casa porque la seguían en autobús hasta donde ella se trasladaba».

Sobre su trabajo, Morales Elizondo se declaró orgullosa; a pesar de que haya declarado que la costumbre de las cartas anónimas se ha ido diluyendo, porque la gente se ha dejado de preocupar por ello o ya se fastidiaron de molestarse con este tipo de cartas, porque muchas cosas que se decían eran «inventos».

«La última escribana» es reconocida más allá de Querétaro, puesto que ha sido buscada por personas de lugares como Guanajuato o Celaya. Ella misma apuntó: «esto ya es tradición, la mayoría de mis clientes ya se acostumbraron y vienen a buscarme».

Morales Elizondo espera que su hija herede su oficio, ya que también es secretaria y estuvo trabajando con ella durante algunos meses. Esta mujer orgullosa de su oficio puede ser encontrada de diez de la mañana a tres de la tarde, de lunes a viernes.

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