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En Querétaro, personas trans resisten pese a violencia estructural y política

Orgullo. Proceso. Transformación. Las personas trans existen y resisten en el estado de Querétaro. A nivel estatal, no se cuenta con un dato específico de cuántas personas transexuales-No binarias (NB) hay en el estado, así como tampoco se cuenta con una Ley de Identidad de Género. Sin embargo, en nuestro país, el 34.8 por ciento de la población LGBTIQ+, se identifica como transexual.

Este año por cuarta vez, se presentó la iniciativa para que se apruebe la Ley de Identidad de Género en Querétaro. El diputado de Morena Arturo Maximiliano García Pérez presentó una segunda iniciativa de reforma al Código Civil del estado de Querétaro para reconocer la identidad de género y garantizar el libre desarrollo de la personalidad.

Glenda Prado, pionera en el activismo trans y organizadora de la marcha trans-NB, quien estuvo en la rueda de prensa con el diputado, compartió con Tribuna de Querétaro que la promesa de la comisión de gobernación era aprobar la ley en febrero, lo cual, no se cumplió, pues ahora a finales de marzo, sigue sin haber avance. Glenda declaró que en la rueda de prensa sólo las subieron a ella y a sus compañeras trans como «adorno” para la fotografía.

La activista agregó que, desde entonces, no han vuelto a saber nada del diputado Maximiliano y no han regresado al congreso. “Nos volvieron a instrumentalizar, nos volvieron a ver la cara, nos volvieron a querer ver nuestra cara de pendeja, pendeje”, señaló.

El pasado sábado se movilizó la cuarta marcha trans-NB, donde a través de un comunicado condenaron la violencia estructural que viven día a día disidentes trans. “Reclamamos la opacidad de las autoridades, el desdén de la legislatura, el silencio hipócrita de la sociedad, la manipulación, el engaño, la instrumentalización de nuestro colectivo por parte de politiquerías baratas y partidistas. No somos ya, escuchen, su carne de cañón, adornos escénicos, ni para sus ruedas de prensa”, declaró Glenda Prado.

La transfobia es un hecho en nuestro estado. La falta de información acerca de disidentes trans-no binaries y la no aprobación de la ley, cuando ya existe una ley de género en al menos 20 estados del país, es algo que aqueja a la comunidad trans.

La violencia continúa, de acuerdo con LetraEse en el trienio 2021-2023, sumó 231 asesinatos de personas LGBTIQ+, de los cuales, el 65 por ciento fueron de personas trans. Este mismo medio, en su informe, hace hincapié en que hay más casos de violencia, sin embargo, no son documentados por los medios. Así mismo, en nuestro estado hay muchas mujeres y hombres trans que sobreviven y resisten diariamente en un sistema heteropatriarcal. 

Marte en las estrellas

Marte lleva el arte en la piel, es de espíritu creador. Es buscador de la luna y retratista de estrellas. Amante de los animales y obsesionado con los insectos. Marte, es él. Marte es un joven de 20 años parte de la comunidad trans-NB, un hombre que resiste y abre su camino en mundo binario.

Marte compartió que toda su infancia fue inconsciente de su género, no fue hasta su adolescencia que, a raíz de los estereotipos de género, se dio cuenta de la división tan amplia que hay entre sexos. “Dentro de mí, era como esta parte de: es que yo estoy como flotando entre lugares y realmente no estoy de un lado ni estoy del otro y lo ignoré”. comentó. Mucho tiempo de su vida intentó encajar por miedo a perder a las personas que le importaban, porque creía que él estaba mal. Con la llegada de la pandemia de COVID-19, decidió ser él mismo: “literal fue un: pues yo estoy solo en mi casa y quién me va a estar viendo que encajo o que no encajo”.

A partir de ese momento, comenzó a pedir en sus espacios que lo llamaran por su pronombre adecuado. En su escuela, algunos lo aceptaron, otros no, otros ponían excusas para no hacerlo. Finalmente, la escuela sacó un comunicado diciendo que los alumnos no podían pedirles que los llamarán con otro nombre o se les llamaría la atención. Demostrando una vez más, qué la violencia a las disidencias es estructural. Para él, la parte más complicada es en el mundo exterior: “Siento que eso es lo más complicado de la sociedad en general, que son como muy de decir, pues es que en mi mente encasillo a cierto género de tal forma y a cierto género de otro y no me vengas a decir que tú eres diferente” expresó.

Marte mencionó que la ley de identidad de género es realmente útil para las personas disidentes, pues, enfatizó en la poca apertura que hay en cuanto al tema queer y la escasa información al respecto. Compartió que ha buscado psicólogos en el estado, con la intención de someterse a un tratamiento hormonal, sin embargo, no ha tenido buena respuesta: “Muchos de ellos era desde la parte de no estoy capacitado para, pero muchos otros eran simplemente yo no quiero hacer eso.  Y las personas que sí lo tratan, sus respuestas son como de, entiendo a lo que quieres llegar, pero no lo tienes que hacer. ¿por qué me estás diciendo como de No, mejor vamos a trabajar en que te quedes así y en que estés bien con quién eres?”.

Para Marte, este es el significado de formar parte de la resistencia trans-NB: “puedo decir que es algo muy bonito saber que me estoy encontrando a mí mismo y también el saber que formo parte de un grupo de personas que están en el mismo camino que yo, tal vez desde diferentes perspectivas o con diferentes procesos, pero al final del día es como ser parte de todo un grupo que está luchando por lo mismo”.

Ella es Glenda

Glenda es una mujer genuina, anarquista y revolucionaria de 56 años. Actriz y poeta de corazón, además, periodista. Originaria De Monterrey, pero queretana por adopción. Glenda es pionera en el activismo trans, su lucha se remonta a 1998, y, desde entonces, no ha parado de luchar por garantizar una sociedad donde las personas trans-NB puedan vivir plenamente su identidad sin ataduras.

Glenda declaró que a ella le tocó la experiencia de que la comunidad trans no tenía voz: “Yo era una un putito perdido en el LGTB […] Tanto dentro del activismo como dentro del del medio intelectual, del medio periodístico, por un lado, te da visibilidad, pero, por otro lado, te convierte en una especie de loquita del pueblo”.

También, reconoció que muchas mujeres trans no se identifican como tal, sino como “hombres con chichis”, esto debido a la educación heteropatriarcal que se impone. “Si quieres encajar dentro de esa sociedad tan cerrada, debes aceptar los parámetros que te están marcando. Entonces, es tolerable que seas un hombre vestido de mujer, pero no es tolerable que quieras cambiarte el nombre, que quieras hormonizarte, que quieras vivir como una mujer, como una mujer trans, acceder a derechos […] te toleramos, te aceptamos porque es cierto, eres un hombre vestido de mujer. Nunca vas a ser mujer, esa es la palabra. Nunca vas a ser mujer. Y tanto te lo están metiendo en la cabeza que tú lo aceptas” expresó.

Glenda hablo de la imagen errada que tiene la sociedad de las mujeres trans: “El estereotipo que se tiene de nosotras es que somos graciosas, siempre estamos haciendo chistes, albures y siempre estamos queriendo coger, tener sexo o buscar pelados. O peor, como me dijo una vez mi mamá, son borrachas, drogadictas, abusamos de niños, alcohólicas y que vamos a terminar muertas enfermas de SIDA” indicó. Cuando en realidad hay personas trans siendo abogadas, actrices, arquitectas, etc. Mencionó a Daniela Muñoz, doctora e investigadora trans, fundadora de TRANSSALUD, clínica nacional dedicada a la salud trans y LGBT+ con presencia internacional.

Glenda afirmó que todas las personas tienen un antes y un después. Su antes era ser periodista, con sueños y aspiraciones dentro del gremio y la política. Sin embargo, mencionó que era travesti de closet, no mostraba nada afuera. Comenzó a buscar lugares donde vestirse como mujer para ir en las madrugadas, lo hizo, hasta que un 7 de junio de 1997 fue detenida y reconocida por un compañero del gremio. El rumor sobre la identidad de Glenda se expandió rápido en los medios, lo que fue desvaneciendo su carrera periodística. Luego de eso, cayó en una gran depresión que la llevó a un intento de suicidio, Glenda narró sus pensamientos de ese momento: Escuché una vocecita que me dijo, no seas pendeja, ¿qué vas a hacer?» […] Eso va a ser tu infierno por cobarde. Así es que levántate, cierra el gas y salte. No te prometo que estas próximas semanas, meses van a estar bien, van a estar de la mierda, pero saliendo de ahí te vas a ir para arriba. Así que levántate, abrí los ojos, la apagué y ya me salí. Nunca una bocanada de aire me supo tan rica”.

A partir de ahí, comenzó una ardua lucha a favor de los derechos trans, luchando contra el gobierno, partidos políticos y la Iglesia. A pesar de que Glenda reconoció que es y ha sido agotador, tiene claro que la única manera de sobrevivir es peleando. Para ella, uno de los momentos más significativos durante su activismo fue en la primera marcha gay del 2001: “Fue la primera vez que salí vestida y arreglada a la calle en el día, marchando junto con otras chicas. La sensación fue indescriptible, era la primera vez que salíamos a la calle así. Porque sí había miedo, el hecho de salir a las 4 de la tarde así, hizo a muchas llorar”, comentó.

Además, compartió la experiencia de la primera marcha trans que organizó en Querétaro en 2022, a la cual, sólo asistieron 10 personas, pero estaban muy entusiastas y eso la llenó de alegría, contrastó con la de 2024 a la cual fueron 200 personas, aún más empoderadas.

Para Glenda, ser una mujer trans es ser feliz, feliz contra la marea. “Como te decía al principio, la otra opción era que iba a ser una persona quizás muy triunfadora, pero muy infeliz, repudiada, muy oscura y quizás hasta muy violenta, pero hubiera tenido dinero, varo, casa, todo, viajes, viejas, todo. Pero en el fondo hubiera sido una persona muy infeliz y muy apagada”. Finalizó: “la sociedad quiere que batallemos, pero a final de cuentas, creo que soy mucho más feliz, porque incluso en la muerte voy a poder ser yo”.

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