Buenas prácticas municipales: presupuesto participativo en Tequisquiapan

A los gobiernos se les distingue por el partido que los postuló y quizá, más importante por sus acciones de gobierno. Con esta columna inauguro un espacio mensual, para dedicarla al análisis de las prácticas de los gobiernos municipales, y con ello aportar, aunque sea poco a los ciudadanos para distinguir unos gobiernos de otros.
El tema de la participación ciudadana aparece en todos los Planes de Desarrollo del Estado y de los municipios como un eje de buen gobierno, porque es políticamente correcto, y porque de alguna manera es un eje obligado por la Ley de Participación Social.
Sin embargo, en la mayoría de los casos los modelos de participación seleccionados pasan por formas viejas, como los consejos de participación municipales, en donde los nombramientos los hace el presidente municipal en turno y sus resoluciones no tienen carácter obligatorio para los gobiernos.
En 1989 en Porto Alegre, Brasil se impulsó un original mecanismos de participación denominado Presupuesto Participativo, y con él se introdujo en los espacios municipales y Delegaciones en México este mecanismo, que a pesar del éxito obtenido, es un programa que en México ha durado poco y ha alcanzado a pocos municipios y a escasos segmentos de la población.
La semana pasada se inició una versión innovadora de este programa en el Municipio de Tequisquiapan, un municipio gobernado por MORENA y por un equipo de jóvenes encabezados por el edil Héctor Magaña.
El programa pretende distribuir 50 millones de pesos en 25 comunidades periféricas o barrios olvidados, o sea 2 millones de pesos por comunidad. Estos 50 millones de pesos, de ingresos propios, representan 66% del presupuesto de obra pública del municipio en un año.
Las asambleas se convocan a través del delegado, de redes sociales y se pasan la voz , y el único requisito para asistir a ella es llevar su credencial de elector para demostrar que viven en el Barrio.
Es una acción innovadora porque se cumplen tres grandes objetivos, el primero, regresar a las comunidades, pero no a hacer promesas sino a cumplirlas, el segundo, informar sobre las acciones de los primeros meses de gobierno y el tercero impulsar la participación de la comunidad en el destino de los recursos públicos.
La propia asamblea de colonos propone 10 acciones prioritarias las justifica con sus palabras y al final se vota y gana la que obtenga mas preferencias. El Presidente les recuerda que esta acción se hará una vez al año, así que tendrán las otras propuestas oportunidad de ganar en otra ocasión.
Estuve presente en la asamblea de Los Tepetates, con una asistencia de 100 personas de la comunidad, reunidas en un lote baldío con una carpa y sillas, la gente salió contenta con el ejercicio, demostró una civilidad impresionante que nunca había visto, pues nadie se atrevió a descalificar la propuesta del otro, y nadie siquiera se vio molesta porque su propuesta no fue la ganadora.
Acciones que deben ser difundidas y replicables.
Doctora en Ciencias Políticas, miembro del SIN desde 2002 y profesora investigadora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de Querétaro.



