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Laguna del Venado, un modelo de vida sustentable

Las UMA “vienen a bien a los espacios de Querétaro y de todo el país para brindar y garantizar la conservación de toda la vida silvestre, desde animales hasta vegetación”.

Colón, Qro. – En tiempos en los que se pelea por preservar áreas como El Tángano y Peña Colorada para protegerlas de la voracidad de la creciente mancha urbana, los ejidatarios de El Fuenteño dan ejemplo de cómo se pueden aprovechar los recursos naturales de manera responsable y sustentable. Ubicado en el Pinal del Zamorano, municipio de Colón, desde diciembre de 2016 dejó de ser un ejido para convertirse en la Unidad de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA) la Laguna del Venado.

Las UMA nacieron en el 2000 como parte de la Estrategia Nacional para la Vida Silvestre y “son predios de propietarios o poseedores que voluntariamente los destinan al aprovechamiento sustentable de las especies silvestres que ahí habitan”, según las define la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), instancia federal que funge como la encargada de administrar las áreas. Estos espacios fueron creados para “conservar la biodiversidad y dar impulso a la producción y el desarrollo socioeconómico del país”.

Martín Alonso, encargado de promover La Laguna del Venado, recordó que el proyecto inició ante la necesidad de “frenar la caza del venado cola blanca y la tala ilegal de pino y encino”, lo que luego se convirtió en la principal razón de ser de la UMA. Contó que para proteger parte del Pinal del Zamorano se decidió convertir las 3 mil 111 hectáreas del ejido El Fuenteño en un “espacio para la conservación de las especies tanto animales como vegetales”. Buscaron la orientación y el recurso necesario con la Semarnat para que su proyecto se convirtiera en realidad.

Para resguardar la vida silvestre que se encuentra en esa zona de la entidad queretana, los ejidatarios asumieron el compromiso de realizar “monitoreos constantes de las especies” y de delimitar con un cercado de alambre la totalidad del terreno del ejido para controlar la caza y evitar el daño al ecosistema. Si bien la “caza deportiva se sigue practicando”, ahora es mediante “permisos que otorgan dependencias federales que están limitados a ciertos ejemplares por cada temporada”.

Ardillas, conejos y aves, así como otros animales que se tienen registrados, no pueden ser extraídos de la UMA: “la única especie que se puede aprovechar es el venado cola blanca y esto se permite con la finalidad de controlar la sobrepoblación”, puntualizó en entrevista con Tribuna de Querétaro.

Alonso aseguró que tienen en la mira dos especies de felinos: el gato montés y el puma, pero que “por obvias razones de la baja población está prohibidísimo atentar contra ellos”. Agregó las palomas y águilas tampoco pueden ser cazadas ni se puede tramitar permiso para hacerlo de manera “deportiva”. Además de proteger a los animales y de garantizar el respeto a su espacio, los ejidatarios realizan reforestaciones constantes en espacios que han sido aprovechados para mantener el equilibrio dentro de la UMA.

Las actividades de control, conservación y protección son financiadas directamente del ecoturismo que se ofrece en La Laguna del Venado, la totalidad de este recurso es aprovechado para “proyectos, para trabajos y para mejoras dentro del ejido, sobre todo trabajos de mantenimiento”.

Recorridos guiados de senderismo, paseos a caballo, caminatas “de alrededor de 6-7 kilómetros dependiendo del gusto de los visitantes” y el hospedaje en una cabaña “que está internada en el bosque con capacidad de 10 personas” son algunos de los servicios que ofrecen.

Martín Alonso compartió que, para él y los ejidatarios responsables de este proyecto, las UMA “vienen a bien a los espacios de Querétaro y de todo el país para brindar y garantizar la conservación de toda la vida silvestre, desde animales hasta vegetación”, y enfatizó en que son “una medida de protección al medio ambiente por detener el deterioro por actividades ilegales como la tala y la cacería”.

Concluyó que “las UMA apoyan a los ejidatarios y a los responsables de estos espacios con ingresos económicos por medio de actividades que son auto sostenibles, aprovechamos lo que la naturaleza nos brinda de manera responsable y controlada para obtener algún beneficio”.

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