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Las protestas durante el informe UAQ

“Ya no podemos más, tenemos 10 años esperando la verdad y el honor”, “Alto a la violencia de género” y “ni tenemos acceso a nada de esas clínicas” fueron las principales manifestaciones.

No todo fue miel sobre hojuelas. Clínicas y la donación del Hospital General, violencia de género y pago de pensiones y jubilaciones oscilaron como las principales protestas y temas pendientes que los manifestantes expusieron frente a la Rectora de la UAQ, Teresa García Gasca, en su Segundo Informe de actividades el pasado 11 de febrero en la explanada de Rectoría.

Facultad de Medicina se manifiesta

Los estudiantes de la Facultad de Medicina arribaron a la explanada de Rectoría tan sólo unos minutos después de llegada de la Rectora en compañía del gobernador Francisco Domínguez. Caminaron desde las instalaciones de su facultad con lonas y cartulinas en las que plasmaron sus principales peticiones: que el control de las clínicas vuelva a ser de Medicina, que se abran más campos clínicos para que puedan llevar a cabo sus prácticas y, la principal dirigida a Francisco Domínguez Servién, que el hospital general sea donado a la unidad académica para volverse un hospital universitario.

Miguel Ángel Rangel Alvarado, coordinador de la Licenciatura en Medicina, acotó que el movimientoes meramente de los estudiantes”. Detalló que los alumnos “quedaron impresionados con todos los campos médicos que ellos no pueden usar”, lo cual es “una barbaridad”, pues “es una clínica que nació en Medicina, pero que no cumple con la función de formar a los estudiantes”.

El coordinador resumió en dos puntos los reclamos de los estudiantes: “campos clínicos, que ellos puedan ir a hacer sus prácticas a partir del quinto semestre a todos los niveles; y que nos regresen las clínicas para nosotros y crear un hospital universitario”.

En cuanto a las clínicas, argumentó: “nacieron en Medicina, fueron administradas por Medicina, nos las regresó el rector Gilberto y así fue seis años. En cuanto entró esta administración, sin decir ‘agua va’ nos las quitaron. Se las llevó el doctor [Javier] Ávila a través de la Secretaría de Planeación; desde ahí radica nuestro descontento. Ni podemos mandar alumnos, ni podemos mandar tutores, ni tenemos acceso a nada de esas clínicas”.

Mientras se llevaba a cabo el informe de la Rectora, los estudiantes organizaron una valla humana para interceptar al gobernador Domínguez Servién a su salida. Permanecieron bajo la inclemencia del sol y acabaron con la mayoría de las botellas de ‘Aguaq’ que habían dispuesto los organizadores para los invitados.

Uno de los estudiantes e integrante de la sociedad de alumnos que permaneció en la valla declaró que la intención era que el mandatario estatal pasara por ahí; sin embargo dijo “el gobernador salió del otro lado, entonces ya lo interceptaron. Se le entregó la carta para la donación del hospital universitario”.

Pese a que las autoridades de la Facultad y otros estudiantes declararan que los motivos de la manifestación eran varios, Francisco Rivera precisó: “por parte de nosotros como sociedad de alumnos sólo venimos a lo del hospital, por parte de la facultad vienen a ver lo de los campos clínicos”.

Alto a la violencia de género

La representante estudiantil de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales ante el Consejo Universitario, Karen Pérez Olvera, quien ocupó un lugar en el presídium durante el Segundo Informe de Rectoría, aprovechó para mostrar un mensaje mientras Teresa García Gasca agradecía el trabajo de Género UAQ, de la UAVIG y de las colectivas feministas universitarias respecto a la violencia de género.

Alto a la violencia de género” fue el mensaje que, según Pérez Olvera, no fue enfocado por las cámaras que grababan el informe y que, pese a que ella permaneció de pie durante todo el tiempo que duró el tema, no logró captar la atención. La estudiante declaró que quiso aprovechar la oportunidad para recordar a la rectora que existen retos pendientes.

Jubilados, espera de 10 años

Un grupo de trabajadores jubilados hizo acto de presencia con lonas para exigir que se les saldara la deuda de 10 años de rezago en sus pagos. “Tenemos pendiente una demanda judicial en contra de la Universidad Autónoma de Querétaro por el descuento indebido de ciertos montos que nos corresponden en nuestra calidad de jubilados y pensionados”, declaró Patricia Rubio, extrabajadora de la Facultad de Bellas Artes.

“Ya no podemos más, tenemos 10 años esperando la verdad y el honor. La Universidad es una institución, no una persona. La Rectora es la que está obligada a hacer que la Universidad actúe conforme su definición, conforme a como fue creada, porque esto que están haciendo no es educar en la verdad y en el honor” afirmó la mujer que permanecía bajo el sol con una compañera mientras cargaba la lona con los reclamos.

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