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‘Ley Antitabaco’ funciona pese a quejas

Por Martha Elena Flores

 

Pese a las quejas de empresarios y restauranteros sobre una supuesta baja en sus ventas y pérdida de clientes, la aplicación de la llamada ‘Ley Antitabaco’, que prohíbe fumar al interior de restaurantes, bares y antros, ha tenido resultados positivos en el campo de la salud y de la economía, consideró Luis Gerardo Ayala Real, integrante de la organización “Gracias, no fumo” y catedrático de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UAQ.

 

“Lo interesante es que los empresarios han empezado a expresar sus opiniones y están reconociendo que una vez que la regulación se establece y se cumple, sus ventas vuelven a alcanzar los puntos altos, como cuando todavía no estaba la disposición. Lo que quiere decir es que no es cierto que ellos pierden si hay una disposición de regulación de aire libre de humo de tabaco”, explicó Ayala Real.

 

 

De acuerdo con el socio fundador de “Tejiendo la igualdad entre mujeres y hombres”, aceptar y cumplir la regulación del tabaco implicaría un cambio cultural ‘fuerte’, sin embargo, todos los actores de la sociedad aprenderán que no pueden fumar y que si quieren fumar será en un lugar abierto y de esta manera se creará otro tipo de sociabilidad en los espacios cerrados.

 

Así, mejorarán las condiciones para niños y mujeres embarazadas ya que no estarán expuestos al riesgo de inhalar humo como fumadores pasivos.

 

Luis Gerardo Ayala Real reiteró que si bien cada persona es libre de consumir lo que quiera, no se puede obligar a personas que no fuman a respirar el aire que contaminan los fumadores.

 

“El problema no es con los fumadores, que dicen que les están quitando su derechos a decidir, es con el humo, porque tú como fumador eres perfectamente bienvenido en cualquier lugar sólo que si tienes deseo de fumar lo que tienes que hacer es irte al aire libre y entonces quedará limpio de humo de cigarro para los que no fuman”, argumentó.

 

El activista explicó que en caso de que ciertos lugares no cumplieran con la ley, lo más viable no es imputarles una sanción económica, pues la regulación de tabaco no tiene esos fines.

 

“Yo rompería esa lógica de las sanciones porque no se está implementando una regulación para sancionar, lo que pretende es crear un marco cultural de respeto a los otros”, expresó.

 

En Querétaro hay 450 mil fumadores activos

De acuerdo con estadísticas oficiales, Querétaro es el cuarto lugar a nivel nacional en consumo de tabaco con 450 mil fumadores activos. La edad promedio de inicio de consumo de cigarrillos en la población queretana es de 16 años, por lo que alrededor de 400 personas mueren al año por enfermedades relacionadas con este consumo.

 

El activista y también integrante de la organización Salud y Género puntualizó que el humo de tabaco tiene más de 400 químicos que afectan la salud y que impactan directamente en problemas cerebrovasculares, cardiovasculares, pulmonares y diversos tipos de cáncer.

 

Otro de los datos fue el que se refiere al impacto económico, Luis Gerardo Ayala planteó la pregunta de si la población sabe cuánto le cuesta a la Secretaría de Salud atender los problemas por consumo de tabaco, ya que en Querétaro, hasta el año 2009, morían diariamente dos personas por alguna de las cuatro razones antes mencionadas.

 

El costo de la atención hospitalaria, en 2009, era de 76 millones de pesos, entonces Ayala cuestionó si de verdad el punto ‘importante’ es la supuesta pérdida de los empresarios, al tomar en cuenta la cantidad que pagan los contribuyentes por tener un servicio de atención a la salud que trate los padecimientos generados por el cigarro.

 

Enfatizó que hay discusión porque todas las normas tienen que tener una sanción si no se respetan. Sin embargo, lo más importante no es la sanción, en este sentido consideró que no será necesaria si se establece bien el límite, que diga qué se vale y qué no, ya que incrementar las sanciones económicas no resolverá nada.

 

Ayala Real comparó la situación con la siguiente frase: “si en una alberca hubiera un espacio para orinar se arreglaría el problema”. Dijo también que no se trata de hacer adecuaciones, simplemente se tiene que respetar la norma.

 

“Se trata de una lógica cultural que no es fácil de comprender, pero hemos aprendido que si hay una disposición que incluye y respeta a todas las personas, pero que regula los intereses de cada quien, ayuda a que nadie sienta vulnerado su derechos, ni el que fuma ni el que no fuma.

 

“Lo que a nosotros nos mueve es la cuestión de la salud, porque fumar en lugares cerrados provoca agravio a la salud pública, lo que nos cuesta en salud, calidad de vida y en dinero”, aclaró.

Finalmente, el activista invitó a que se cumpla esta regulación, al señalar que la única forma de hacer esto es con la participación de todos los sectores y que asuman el compromiso y la aplicación, tanto las autoridades, empresarios y ciudadanía.

 

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