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Memorias mundialistas, Querétaro anfitrión en el 86

Epigmenio Orozco Muñiz formaba parte del comité encargado de recibir al “Grupo de la Muerte”

Por: Noé Girón / Carlo Aguilar

Como parte del Mundial México 1986, Querétaro fue una de las sedes que recibió al Grupo E, integrado por las selecciones de Uruguay, Dinamarca, Escocia y Alemania Federal. Fue considerado en aquel entonces como “El grupo de la muerte”, por la calidad futbolística que tenían sus integrantes.

El estadio que albergaría los juegos entre estos equipos sería el recién inaugurado Estadio Corregidora, con capacidad para 40 mil personas. A nivel local, se necesitaría un comité organizador para apoyar en la planeación.

Desde 1985, Epigmenio Orozco Muñiz trabajaba en la Dirección del Deporte del estado. Estuvo en la inauguración del Estadio Corregidora. Posteriormente, fue llamado por el presidente encargado del comité organizador de la sede, Alejandro Soto Septién, para formar parte del comité que se encargaría de garantizar el desarrollo del evento y los partidos en Querétaro.

Orozco Muñiz relató cómo fue su participación dentro del comité organizador y los recuerdos que aún guarda de esos momentos.

“En aquel entonces eran 60 personas las que colaboraban conmigo para dar la información,(otros se encargaban) de recoger bolas, de vestidores, de alineaciones de equipos, de información a la prensa, de anotadores de goles.

“Estábamos distribuidos en todo el estadio para ver quién daba el pase, quién metía el gol, para sacar la información, al momento, de lo que ocurría del grupo, del escuadrón de la muerte, llamado aquí en Querétaro.

“Tenía contacto permanente a nivel de cancha con el señor Bryan Emery, una persona que venía de FIFA, y teníamos que hacer, incluso, los protocolos de cada partido, del acompañamiento de los equipos, control de vestidores, de balones, de todos los aspectos técnicos. El antidoping era también muy importante. Fue una experiencia bastante interesante.

“Lo que más me impactó fue estar a nivel de cancha viviendo esos momentos y ver la tremenda ‘ola’ durante los partidos, y lo que más orgullo nos dio fue que la sede Querétaro fue la que designaron como la mejor organizada”, manifestó.

Los queretanos “adoptaron” a los equipos extranjeros

El integrante del comité organizador refirió que los escoceses se quedaron en el primer cuadro de la ciudad, y por las noches se ponían a bailar en el Jardín Corregidora, lo que impregnaba al ambiente de situaciones que no se habían visto ni escuchado.

“Los escoceses hacían su fiesta en el Jardín Corregidora, todos los días, y la gente se quedaba echando las cervezas con ellos. Llegué a ir unas veces nomás para ver cómo se ponía el ambiente; pero no, era interminable, creo que se la amanecían”, mencionó.

“Una anécdota buena era que decían que hacían sus fiestecitas muy importantes, al estilo de lo que hace la Selección de México cuando se escapan en las noches. Pero fue bastante interesante ver el comportamiento de los alemanes, de los escoceses, de los daneses y de los uruguayos”.

Tanto los escoceses como los alemanes “traían su agua embotellada, no querían tomarse el agua de México. Estaban hospedados allá en la mansión Galindo”.

Los queretanos, señaló don Epigmenio, recibieron con gran entusiasmo a los equipos, prácticamente adoptaron al equipo de Alemania como propio, y éste también apreció a los queretanos, pues incluso llegaron a visitar el orfanato “El oasis del niño”, al que continúan apoyando.

“La pasión era por Alemania, que llegó a ser el subcampeón. Era una fiesta en Querétaro, porque se buscaba los campos de entrenamiento para verlos; la gente los acompañó hasta el final -que fue en el Azteca- y la gente en Querétaro los acompañó a cuando llegaron a la ciudad. Ahí se formó la participación indirecta de la Asociación Deportiva de Futbol, por medio del presidente, Lorenzo Ríos Padilla”.

Pero la identificación del público con los equipos fue más allá, pues Epigmenio recordó aquel partido entre España y Dinamarca (octavos de final), cuando desde la cancha vio jugar a Emilio Butragueño, del equipo español, quien la tarde del 24 de junio anotó cuatro goles e hizo sentir a la afición como si jugara México.

“Lo viví a nivel de cancha y fue una emoción como si estuviera jugando México, tengo la estadística de los juegos y demás, y la verdad es que fue una gran emoción para mí, en lo personal, y verlo desde el nivel de cancha, pues la euforia y el apoyo a Emilio Butragueño, y a España, en general fue muy grande.

La ciudad de Querétaro en 1986

En el 86, Querétaro no era la urbe que hoy se observa. El Estadio Corregidora, según recordó el señor Epigmenio, era de los límites de la ciudad, “la parte más lejana”.

“El estadio era lo más alejado de la ciudad. Balaustradas no existía. Llegaba hasta la carretera; por este lado, Bernardo Quintana, no había más; no había tanta población en ese tiempo.

“Lo importante es que en ese nexo del Mundial, todos los clubes, todas las ligas de Querétaro, te digo, se volcaron a apoyar a los jugadores de una manera espontánea; salían a las calles y seguían la fiesta toda la noche; eso sí, siguiendo al grupo escocés, que eran los más cercanos en la ciudad, los alemanes estaban un poco más aislados, estaban hasta Galindo”, puntualizó.

“La Selección de este año no tiene carisma”

“La Selección de este año no tiene ni el carisma de la gente, por más que intentan inflarlos, se desinflan a la mera hora”, anticipó Orozco Muñiz, quien recordó que “antes las selecciones eran más sentidas porque eran más consideradas. Eran imágenes muy sentidas por el pueblo, que las tenían muy cercanas a ellos. Es otra dimensión, porque ahora falta el sector amateur está involucrado dentro de la Federación Mexicana de Fútbol, y eso es lo que ha perjudicado. En este caso, hemos visto la entrega”.

 

Hubo un partido, en la inauguración del Mundial, entre la selección de Querétaro y la de Alemania, fue un privilegio jugar con ese equipo querido, que parecía que era el de casa, parecía que eran los Gallos Blancos.

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