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Mujeres en el cine: Cada triunfo es una derrota al machismo sistemático

“¿Para qué aplicas a IMCINE? Si eso está mafiado, está corrupto”, le decían varones en la industria cinematográfica a la directora, Gladys González Lizárraga, en afán de desanimarla, antes de que lograra entrar al Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE) en su tercer intento, y silenciara las bocas de aquellos que la menospreciaban en el gremio únicamente por ser mujer.

La desigualdad de género es un fenómeno presente en la industria del cine. El testimonio de la queretana, Gladys “La Lazarilla” González Lizárraga, es una muestra de ello. Lo mismo le ocurrió a Brissa Piñera Kachok, también directora y ardua colaboradora en el departamento de fotografía, quien se ha encontrado cara a cara con la brecha de género:

“Para mí, el cine siempre fue una posibilidad —como ser carpintera—; siempre lo vi como una profesión más y como la manera en la que yo puedo decir lo que siento”. No obstante, detalló que, para lograr ese objetivo, “tienes que trabajar a veces 500 veces más fuerte para que tu trabajo siquiera sea notado, para que sea tomado en cuenta en un departamento tan técnico como lo es la foto”.

Igual que ‘La Lazarilla’ , coincidió en que el cine “es una industria dominada por los hombres, y sigue habiendo un porcentaje muy, muy bajo de la mirada femenina”.

González Lizárraga recordó la vez en la que, en un taller que tomó en la Ciudad de México, obtuvo una respuesta que la dejó enmudecida, por parte de una productora. La directora del documental Silencios pidió un consejo sobre qué hacer para evitar malentendidos por cuestiones de género o lidiar con hombres machistas; se le sugirió: “coquetear con ellos”, y referírseles como ‘cariño’ o ‘mi amor’. Su mente no podía creerlo. “Es como esta idea que tenemos de que, para que te hagan caso, tienes que ser coqueta, dulce y linda, y no eres una autoridad que se te pueda tomar en serio”, expresó con indignación. Considera que estos machismos son sistemáticos, derivados de las doctrinas patriarcales. “También me ha pasado con otras instituciones similares que se han abierto aquí en el en el estado que, por tener vulva, no toleran que yo tenga cierto liderazgo. Cada que abro la boca, creen que es un ataque, y es como de ‘no es un ataque, estamos trabajando juntos’”.

Y el machismo se ha extendido a otras instituciones, a la hora de difundir el cine y tejer redes; en este caso, el gobierno del estado. “cuando vamos, por ejemplo, a una junta con gobierno y vamos la mesa directiva que es Brissa, Alex Camargo y yo, siempre se dirigen a Alex Camargo como el director o el presidente”, cuando lo cierto es que, La Lazarilla es quien ocupa ese puesto. Sin embargo, detalló la cineasta, Camargo corrige a las y los funcionarios y pide que se dirijan a ella como la directora.

Paloma Cabrera Yáñez, productora del filme Te nombré en el Silencio, coincidió con Piñera Kachok en el tema de la ausencia de la mirada femenina en el cine, hecho que se nota en la selección de los temas de cada trabajo que, remarcó, son “predominantemente masculinos”.

No obstante, la queretana mantiene una postura optimista: “el panorama es mucho más alentador ahorita que hace unos años, y que justo estamos teniendo más oportunidades y más espacios […] Las mujeres están haciendo mucho más documentales y produciendo”.

Cómo se empodera la mujer cineasta
Convicción, educación formativa, unión, presencia y sororidad, son algunas cualidades que las tres cineastas consideraron necesarias para que la mujer cineasta logre abrirse paso dentro de la industria y, con ello, reducir la brecha de género.

“Creo que la cuota de género, por lo menos en cine, debe de ir acompañada con preparación [de las mujeres] para competir con directores hombres”, detalló Cabrera Yáñez. “Debe ser educación, espacios en educación a través de convocatorias […] Ir alentando mujeres desde escuelas”, y que no se les incite a asistir a esas oportunidades de crecimiento solamente por “llenar el cupo”.

A su vez, Piñera Kachok hizo énfasis en el sentimiento de convicción y determinación en la mujer, al momento de romper con la barrera impuesta por el sistema patriarcal: “depende mucho de no ponernos nosotras esa barrera, porque la sociedad ya la puso, ¿no? Entonces, más bien, lo que depende de nosotras es decir: ‘quiero hacer esto porque lo amo, lo voy a hacer y no me importa lo que nadie diga’ […] He aprendido a simplemente hacer escuchar mi voz, a no pedir permiso y solo hacer las cosas”.

Desde temprana edad, la directora del documental _Violenta_tuvo el gusto de contar y escuchar historias. Esa pasión, junto con su autorreconocimiento, es lo que la sigue motivando. “Ya estamos en diseño sonoro y corrección de color, entonces, pues ya estamos aquí, a la vuelta de la esquina”, reveló sobre su mencionado largometraje, que aborda la normalización de la violencia en México.

El escenario ideal
Entre las mujeres cineastas, a González Lizárraga le gustaría que se mantuviera un diálogo constructivo y que se adoptara una visión más incluyente y abierta a las diferentes formas de pensar y hacer el cine. Recordó la vez en la que ella y otra cineasta, durante un foro feminista, difirieron en este punto:

“Ella hacía un cine de muy bajo presupuesto y muy personal. Está chido, pero también, ¿por qué no aspirar a tener los presupuestos que tienen Iñárritu y Del Toro? O sea, no está mal querer hacer ese tipo de cine […] Ella [su compañera] se sintió atacada, pero yo no la atacaba; más bien, era una invitación”.

La directora y productora de Animal Sagrado, película inspirada en la historia de la actriz Verónica Carranco y cuyo estreno se prevé para el 2023, también habló de la importancia de tejer redes sociales de calidad, que fomenten el cine entre todas, todes y todos, de forma horizontal. La Lazarilla dijo, al respecto, que se necesita “tener un equipo multidisciplinario de jueces que pueda decidir justamente si se lo merecen mis compas, o se lo merece alguien que no es mi compa, pero que, a lo mejor, puede ser mi compa en el futuro”.

Asimismo, señaló que “esa unión, ese pegamento que tenemos ahorita de querer que salgan las cosas, viene de las morras […] Está ese apoyo que, entre nosotras, es más fácil comunicarnos y extender esa comunicación o esos acuerdos a los terceros”.

Tanto ella como Cabrera Yáñez compartieron la postura de mantenerse “terca”, es decir, adherirse al proyecto cinematográfico y defenderlo, así como su persona. “Nos han acostumbrado a las mujeres que tenemos que ser modestas, y no: si ya eres, autonómbrate lo que eres, créete la luz”, terció González Lizárraga.

Por su parte, Piñera Kachok externó su agradecimiento por festivales como Filminist, llevado a cabo la semana pasada, del 17 al 19 de este mes. “Es una celebración, no es una competencia […] me encanta que solo sea una muestra, y que vamos a celebrar el cine que hacemos todas”.

Finalmente, recalcó su escenario ideal en un set: “para mí, un set con perspectiva de género es un set en el que las mujeres sean escuchadas y respetadas por su talento y por su chamba, no por otra cosa”.

Cecilia Gabriela Velázquez

Estudiante de la Licenciatura en Comunicación y Periodismo en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de Querétaro. 23 años; amante del rock clásico.

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