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Mujeres unidas

Algunas con los rostros cubiertos; otras portaban carteles, pero también había quienes llevaron sartenes que eran golpeados para unirse a los aplausos.

San Juan del Río, Qro. – Comenzaba a caer la tarde cuando más de un centenar de mujeres se congregaron en el jardín de la Familia. Tres colores daban el significado a la tarde: primero, el negro en señal de luto por los feminicidios. Estaba también el verde, que a su vez retoma tres consignas: “educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir”. El morado fue el último invitado de aquella tarde; surge de la conmemoración de un incendio en una fábrica de telas en Nueva York en donde fallecieron 123 empleadas; la historia señala que de la chimenea de la fábrica salía humo de un tono morado.

Algunas con los rostros cubiertos; otras portaban carteles, pero también había quienes llevaron sartenes que eran golpeados para unirse a los aplausos. Partieron por la avenida Juárez, una de las más importantes de San Juan del Río, y se adentraron en el Centro Histórico.

Todas gritaban un sinfín de consignas en donde se expresaba el desprecio que se tiene ante la violencia que sufre la mujer, y con carteles que mostraban mensajes de protesta ante lo que vivimos día con día.

Al pasar el contingente, la gente no permanecía ajena y lo admiraba. Con el pasar de las calles, algunas se fueron uniendo: “señor, señora no sea indiferente se mata a las mujeres en la cara de la gente” se oía al unísono. En más de una ocasión, las mujeres que no podían sumarse aplaudían y daban señales de apoyo. Más de una persona se asomó desde sus ventanas y hasta de la azotea de sus hogares para observar lo que acontecía.

La ruta que había sido planeada era seguida sin ningún acto violento, hasta que llegaron de nuevo a la avenida Juárez y se encontraron con un pequeño grupo de cuatro motocicletas. Con sus vehículos dieron pitidos y se interpretaron en un primer momento como señal de apoyo, hasta que arrancones se presentaron y las mujeres comenzaron a mostrar su enojo poniéndose enfrente de su camino. Finalmente se dejó pasar a los vehículos motorizados, los cuales desaparecieron por la avenida. Después de esto se continuó caminando rumbo al último lugar de destino: el jardín Independencia.

Las lágrimas estuvieron en todo momento a punto de ser derramadas, esto al sentir el apoyo de todas; ya que, a palabras de Casandra Trejo, una de las participantes, fue de las marchas en las que mayor participación ha habido por parte de las mujeres. Se puede apreciar cómo este movimiento cobró relevancia en el municipio.

De la misma forma que ocurrieron en varias fuentes emblemáticas del país, fue teñida de rojo el agua que brotaba del monumento en el jardín Independencia, esto para unirse a la denuncia por la violencia que sufren las mujeres y la sangre que ha sido derramada por aquellas que han sido asesinadas en México.

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