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Presidente debe servir al pueblo, no a EU: Taibo II

Por Víctor López Jaramillo / Rubén Cantor

“Necesitamos un Presidente que sienta que le debe su triunfo a la gente y no a la sonrisa norteamericana”, así, de tajo mientras enciende su tercer cigarrillo de la entrevista, Paco Ignacio Taibo II resume en menos de 140 caracteres lo que México necesita. El interlocutor ataja, “Pero ya se han tenido dos oportunidades, el 88 y el 2006…” y antes de dar la bocanada responde: “Sí, el que hayamos fracasado no quiere decir que no tengamos que volver a intentarlo. Aquí hay de dos sopas para los ciudadanos, o te quedas mirando o participas y si te quedas mirando, luego no andes chillando”.

 

 

Paco Ignacio de vuelta en Querétaro. El motivo: la presentación de su nuevo libro El Álamo, donde nos cuenta una versión no apta para Hollywood de ese momento clave en la guerra de México contra Texas. Y esta presentación, en el marco de la II Jornada del Libro Histórico, por los 25 años del Archivo Histórico.

De la historia sin ceniza

Humo y política; ceniza e historia, son los ingredientes de la plática de hoy. Con la tenue luz artificial de una lámpara, a contraluz hace su análisis sobre el humo de la política, sobre la política que es humo. De la historia sin ceniza, sobre la ceniza que es historia, de la historia que es ‘ñoña’, de la historia que es de los ciudadanos.

–Se interesó por esta búsqueda histórica de El Álamo para dar la versión mexicana o no-hollywoodense, ¿por qué a México en su historia oficial le da pena hablar del Álamo?

–Es como vergonzante, no. O sea, hay esa reflexión, es vergonzante, da vergüenza, escondámoslo, metámoslo debajo del tapete. Ése es el trasfondo.

–Pero hay más episodios vergonzantes en la historia de México.

–También están metiéndolos debajo del tapete. No es el único. En general, tal como diseñó a lo largo de los años el PRI la historia de México, tratando de que fuera ‘sinflictiva’, lo contrario de conflictiva, que no tuviera asperezas, que fuera ñoña, boba, plana, y toda ella que permitiera un retrato de identidad, simultáneamente. Pero más que nada, obedece a una pregunta muy fea que es, “bueno perdimos la mitad del territorio nacional, ¿con quién lo perdimos?”, y la respuesta, “con los norteamericanos”; el proyecto nacional que ha sido siempre un proyecto entreguista, tampoco le convenía señalar con el dedo flamígero hacia los Estados Unidos.

–Sin embargo el PRI tenía esa habilidad de malabarista político de culpar a EU y apelar al nacionalismo mexicano en los momentos justos, y plegarse a sus políticas, ¿cómo entender el aspecto histórico con este doble filo del Priato?

–Yo creo que en esa lógica. Yo recuerdo que en el 69 salimos a una manifestación con una manta que decía “señor Presidente aplíquenos a los mexicanos la política exterior”. Porque es cierto, siempre hubo lengua de serpiente en los tratos. La declaración del Estado mexicano laico y sin embargo la alianza subterránea con la Iglesia en el 68, por ejemplo, cáustica, fea; ese doble comportamiento es muy común, y en el caso de guerra de Texas, guerra contra EU y del manejo histórica de estas cosas, pues ignorar, bueno se convierte en una nota de pie de página en la historia.

–¿Cómo empezar a tocar esos problemas incómodos para este sector político?

–Era obligación, hay que rescatar… se produce entre los mexicanos una vocación de recuperación de la historia, queremos saber, es nuestra historia. Estamos rompiendo el designio maligno, el designo maligno es “la historia es del Estado, no te metas”, y luego vienen los neoliberales en el salinismo y dicen “no, la historia es de los especialistas, y bueno del Estado un poquito, pero sobre todo de los especialistas”, y luego llegamos nosotros y decimos, “no, la historia es nuestra, compadre, ni te creas que te vamos a dejar libre este territorio de debate”, y ha sido un debate amplio, largo, sabroso durante estos últimos 20 años.

“Aquí en Querétaro la famosa historia de darle la condición de Héroe de la Patria a Tomás Mejía y ponerlo en el Panteón de los Hombres Ilustres de Querétaro, en Puebla la de quitarle el nombre de Zaragoza a Puebla.

–Aquí le quitaron el de Arteaga a Querétaro…

–¡No me digas! Híjole, yo conozco a alguien que va a sufrir, alguien que hizo una biografía de Arteaga, Arteaga era uno de los generales más lindos, más honestos, más puros, sastre y maravillosa persona. Vergüenza, debería darles vergüenza a esta bola de arrastrados.

 

Y del humo que es la política

No hay tregua en la charla con Paco Ignacio Taibo II. Hoy no hay novela policíaca ni el Belascoarán de sus libros. La historia de México da para muchas novelas negras, sentencia. Cigarro tras cigarro, pregunta tras pregunta, de la historia se pasa a la política, de la política a la historia. Todo como un péndulo

Sin tregua, con argumentos detalla la situación del país y dice que los abusos de la oligarquía sólo están propiciando su derrumbe: “que los derroquemos, en las próximas elecciones ni un voto al PRI, ni un voto al PAN”.

–¿Será posible con las encuestas como están?

–Las encuestas no mandan, mandan los ciudadanos, esperemos a ver qué pasa.

–¿Habrá un Benito Juárez ahora?

–No, no necesitamos un Juárez, necesitamos alguien que asuma el reto del día, el reto del día es que hay que limpiar en términos de legalidad este país. Devolverle la legalidad perdida a este país.

– Pero ya van varios intentos…

–Sí, el que hayamos fracasado no quiere decir que no tengamos que volverlo a intentar. Aquí hay de dos sopas para los ciudadanos, o te quedas mirando o participas y si te quedas mirando, luego no andes chillando.

–¿En el escenario del 2012 una alternancia hacia la izquierda es posible?

–Espero que sea algo más que eso, que sea “el cambio”, el devolverle a López Obrador la Presidencia que ya ganó una vez, que signifique un proceso de inicio del cambio hacia la construcción de un México donde impere la legalidad.

Y pronuncia: “Necesitamos un Presidente que sienta que le debe su triunfo a la gente y no a la sonrisa norteamericana. Calderón ha sido uno de los ejemplos más dramáticos. Toma el poder ilegalmente, fraudulentamente, y lo primero que hace es regalarle a los gringos la guerra del narco, en lugar de enfrentar a los norteamericanos poniéndose los pantalones diciendo ‘ustedes tienen una situación hiperconflictiva, los apoyamos’, va y les dice ‘le regalo una guerra, en territorio nacional, contra el narco’, una guerra que tiene 60 mil muertos de este lado y 150 del otro, no se vale.

 

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