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Programa Mochila Segura no es la solución

Por Hilda Mariela Barbosa Suárez


Claudia Díaz Molina, maestra en Psicología Clínica, aseguró que el programa Mochila Segura implementado por el Municipio de Querétaro no es una mala medida, sino muy pobre y cerrada, “es una lástima que mejor se apoye al dispositivo de las mochilas en vez de meterle velocidad a la formación, en vez de dar más platicas más formación y talleres”.

 

Aseguró que no es una medida dañina en sí misma, que el problema es que es sólo una medida práctica para algo que es grave y que tiene mucho fondo, “toda esa problemática está centrada en el niño, en nada más vigilar que no lleve un arma en la mochila”.

 

Propuso que el dinero que está destinado a las mochilas debiera utilizarse para pláticas con los niños y con los papás, sería éste el recurso más importante, “la mochila más educación, bueno pues si no se te ocurre otra cosa, otra solución”.

 

“El problema es que se trata de una medida institucional”

Al hablar de un posible daño en los niños que van a utilizar las mochilas, la especialista en Psicología Clínica aseguró que no se puede pensar en algún daño con una medida así, ya que la medida no va a tener un impacto en sí misma, las mochilas transparentes no son un acto de agresión ni implican el problema.

 

Ejemplificó que con el uso de las mochilas transparentes no se afectará la privacidad de los niños ya que hace 20 años estuvieron de moda las mochilas de alambre.

 

“Era lo máximo. Todos queríamos una y en ésas se ve todo, el problema no es la falta de privacidad, uno puede exponer sus cosas, también hubo un tiempo en que estuvo de moda el uso de bolsas de mujer de plástico transparente y ahí cargas tus cosas y las ven.

 

“El problema es que sea una medida institucional y el mensaje que reciben es que esta sociedad no es confiable, hay que vigilarla y castigarla como si el problema estuviera nada más en lo que el niño pone en su mochila, cuando está en por qué hay armas en la casa y por qué el niño tiene acceso a ellas y nadie está al pendiente de que se lleva”, aseveró la maestra en Psicología Clínica.

 

Díaz Molina señaló que otra parte del problema es entender los motivos por los que los niños se involucran en situaciones de agresión y de ahí surge la idea de llevar un arma a la escuela para agredir a uno de sus compañeros, además de que para que un niño piense en agredir a alguien más con un arma es porque hay un proceso en el que la agresión es el último punto.

 

Importante la dinámica en el hogar

Al referirse al cuidado que se debe tener a los niños respecto a las cosas que llevan a la escuela, Claudia Díaz manifestó que la dinámica que se tenga en el hogar es de gran importancia porque se habla de un descuido de dejar al alcance de los niños cosas que no deberían de estar, que no se dan cuenta que las tomó y que si el niño busca agredir a alguien, entonces la mamá no presta atención a los problemas de su hijo.

 

“Hay padres que se descuidan, que no sólo propician el acceso, sino que ni cuenta se dieron sino hasta que el problema se hace grande, porque un niño se cuida muy bien de que en la escuela no le vean una porno o una navaja, ya cuando se sabe es porque ya pasó a mayores”, criticó.

 

Aseguró que cuando hay una agresión en la escuela es porque hay una historia previa a ese suceso en donde hay muchos responsables que no pusieron atención al niño, como lo son los papás y los maestros, asunto que no se puede solucionar con mochilas transparentes.

 

“Lo que se solucionaría es que el niño no puede llevar en la mochila transparente un arma pero sí en la bolsa de la chamarra, en la bota en algún otro lugar, como su fuera la única manera de meter un arma a la escuela, creo que si algo invita a los niños a brincarse ciertas normas es que les pongan ese tipo de candados”, advirtió.

 

Autoridades deben explicar motivos de la decisión a los niños

Al cuestionar a Claudia Díaz Molina respecto a soluciones alternas para la seguridad de los niños en las escuelas, informó que se debe apostar a la formación y a la educación, aunque lo de las mochilas no es malo y quizá se puedan evitar algunas cosas, “pero las mochilas solas es recibir un mensaje de ‘cómo ustedes no entienden’ y no se puede apelar un sentido a la razón, a los valores”.

 

La psicóloga dijo no estar en contra de las mochilas, siempre y cuando al momento en que se las entregue les expliquen la historia detrás de lo que llevó a las autoridades a llegar a esa medida para que los niños reflexionen respecto a lo que está pasando.

 

“Sería importante invitar a pensar a los niños en que si no hubiera mochilas transparentes, ¿qué se podría hacer para evitar las agresiones?, que a nadie se le ocurra llevar una navaja y agredir o para que nadie sienta la necesidad de agredir a un compañero con un arma. Si no se suscita esa reflexión, las mochilas transparentes se superan y pronto”, recordó.

 

Para el niño esta medida puede ser interpretada como acoso

Respecto a la posible molestia de los niños como consecuencia de esta medida, Claudia Díaz enfatizó que va a depender de cada niño, pero que duda mucho que ocurra, y si la molestia es por parte de una sola persona la medida no se puede suspender porque no es suficiente justificar con eso para que se quite una medida como ésa, aunque sí se debe vigilar y regular si es necesario.

 

Aunque reconoció que va haber niños a los que les va a molestar, no va a llegar al grado de que causen traumas, “pero a largo plazo lo que estamos haciendo es educar una sociedad que tiene que ser restringida, vigilada y controlada, porque no se puede apegar a sus valores, ni a la razón, ni a la paz”.

 

En los casos en los que haya inconformidad de los niños se debe tratar de forma individual, recibirlo en la dirección y escucharlo, porque puede ser que la incomodidad venga desde su casa en donde no tienen respeto a su privacidad y el hecho de que también se presente en la escuela, pasa a ser un acoso para él, explicó.

 

La maestra en Psicología Clínica recalcó que para evitar inconformidad entre los niños con el uso de las mochilas transparentes se les debe explicar muy bien los motivos por los que se las entregan “y esa explicación no debe ir como “con ustedes no se sabe” o “con los niños no se puede” y no tratarlos como si fueran indignos de confianza.

 

Existen otras alternativas para la seguridad de los niños

Claudia Díaz consideró que antes de tomar la medida de las mochilas “transparentes”, como psicóloga recomendaría trabajar en grupo y realizar actividades que ya se están poniendo en marcha en muchas escuelas, como hablar con los grupos, escucharlos, establecer dispositivos que le permitan al niño tomar otras medidas y poner a trabajar a los psicólogos de las escuelas.

 

“El psicólogo debe estar al pendiente de los niños y mostrarse en total apertura a escuchar, hay cosas que se deben hablar y si no lo hacen uno no puede imaginar lo que puede ocurrir”, alertó.

 

Por último Díaz Molina dijo que la forma en la que se debe actuar en las escuelas, se debe inclinar al trabajo social y la escuela debe estar al tanto de quiénes son las familias de los niños aunque tengan mucho trabajo, porque esa una forma de encontrar las familias en riesgo y ayudarlas.

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