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¿Qué hay detrás del orgullo?

A propósito de la celebración del mes del orgullo LGBTIQ+, se recuerda la lucha de quienes han pavimentado el camino hasta el día de hoy para la comunidad y se conmemora a aquellos a quienes se les arrebato la vida por luchar a favor de los derechos de las disidencias sexuales. A pesar de que la primera marcha por los derechos de las personas homosexuales en México fue en junio de 1979, es hasta 45 años después que estas manifestaciones comienzan a tomar relevancia en nuestro Estado.

Querétaro popularmente se caracteriza por ser un estado conservador de ultra derecha, donde aún es un reto que se reconozca a las sexualidades disidentes, a pesar de que este encabeza la tercera entidad con mayor porcentaje de personas LGBTIQ+ en el país, después de Colima y Yucatán con 8.7% Y 8.3% respectivamente. Ahora bien, de acuerdo a la Encuesta Nacional sobre Diversidad Sexual y de Género (ENDISEG), 2021 el 8.2% de la población queretana se reconoce como parte de una disidencia sexual.

A pesar de que las marchas del orgullo ahora parecieran un “carnaval” y un espacio colorido y seguro, no siempre ha sido así. Ha sido una larga lucha para garantizar los derechos, donde hubo violencia de las autoridades y resistencia de los activistas.

La Maestra Alejandra Martínez Galán actual Coordinadora de la Unidad de Igualdad de Género y Cultura de Paz en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de Querétaro e integrante de la Asociación Queretana de Educación para las Sexualidades Humanas (Aquesex) recuerda a su compañero de lucha Octavio Acuña, quien fue asesinado por motivos de discriminación por orientación sexual en el 2005 en Querétaro y como las autoridades gubernamentales fueron totalmente impunes ante su caso, pues según la Maestra Martínez, en ese entonces el gobierno queretano aseguraba que en el estado no existía homofobia pues no había homosexuales en este. De igual forma, el expresidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, Bernardo Romero recordó el caso de este activista y señaló que el gobierno en el cual Juan Martin Granados era procurador, tuvo total complicidad con el homicida: “tenemos sospecha de que fue la extrema derecha, contratan a un sicario, llega y lo matan”.

Este suceso despertó una revolución a favor de los derechos de la comunidad LGBTIQ+ la cual fue impulsada por Aquesex y a partir de este momento comienzan a tomar fuerza las manifestaciones para combatir la lgbtfobia y por supuesto, el homicidio de Octavio.

La Maestra Alejandra al recordar la primera manifestación: “fueron como unas 600 o 700 personas. Teníamos muchísimo terror de un panismo muy muy conservador, muy violento, pero que sabíamos que teníamos que salir a las calles. A partir de ahí hicimos siete marchas contra la homolesbobitransfobia (odio irracional que las sociedades modernas expresan  contra formas de orientación e identidad sexual que no se apegan a la heterónorma), junto con sus jornadas, hacíamos durante todo el día una jornada informativa y terminábamos en la noche con la marcha”. Fue una sorpresa para ella que fueran tantas personas a la manifestación. Por otro lado, Bernardo Romero lo recuerda distinto: “eran dos o tres gatos ahí nada más, pero ahora son muy numerosas”.

Así mismo, Alejandra comentó que era muy complicado que les prestaran espacios para hacer las jornadas, pues el gobierno siempre se hizo de la vista gorda ante esta lucha. “La existencia de la diversidad en Querétaro misma venía negándose por parte del propio gobierno”, “había hostigamiento por parte de los inspectores municipales” declaró.

Bernardo coincide con Alejandra respecto a las trabas que pone el gobierno para que estas leyes se aprueben y se visibilicen: “el gobierno es enemigo de la comunidad” señaló Bernardo. Un ejemplo de esto es el cambio de la ley para la aprobación del matrimonio igualitario. El matrimonio igualitario en Querétaro fue aprobado hasta el día 13 de  noviembre de 2021. Aunque esto es un logro, las autoridades se muestran hostiles ante la nueva ley pues Mauricio Kuri no publicó la ley en el periódico oficial La Sombra de Arteaga, sólo dejó agotar el tiempo y dejó a la Legislatura la responsabilidad de la publicación de la ley, adicional a esto, Guadalupe Murguía, entonces Secretaria de Gobierno, habló de realizar una consulta antes de publicar la ley. Romero afirma que estas  leyes eventualmente tienen que cambiar y el gobierno lo sabe, pero lo prolongan demasiado “lo hacen como para joder” declaró. 

De igual manera, Bernardo señaló que el papel de la iglesia interviene bastante en las decisiones del estado, vivimos en un Querétaro plagado de catolicismo. Esta religión ha sido señalada por algunas personas de la comunidad como homofóbica y opresora e  hipócrita. Bernardo comentó al respecto: “algunos sacerdotes tienen prácticas sexuales activas y son homosexuales y bien que atacan a los homosexuales, o sea, es también una perversión esto”. Añadió que cuando estaban en proceso de cambiar la ley en cuanto al matrimonio igualitario hubo mucha oposición de la iglesia y de grupos de derecha que se unieron y juntaron 35 mil firmas para que no se aprobara ni se publicara.

La Maestra Martínez como pionera de esta lucha reconoció que ha sido muy difícil llegar a verdaderos cambios por la hostilidad del Estado, sin embargo, manifestarse es un acto político y hay que seguir haciéndolo, revela que después de alrededor de 9 años de realizar las marchas, su ONG decide pasar la batuta a las nuevas generaciones “Le toca a otra generación tomarlo… la retoman, pero ya desde un lugar distinto ya desde un desde una perspectiva política distinta”. Es así que en 2017 las marchas contra la lgbtfobia se convierten en las marchas del orgullo LGBTIQ+.

Alejandra comentó que considera que las marchas han cambiado mucho, pues antes representaban más riesgo, además estaban situadas desde una resistencia política para exigir derechos, a comparación de ahora que se direcciona más al orgullo, la fiesta y la visibilidad: “Es una marcha de libertad y es una marcha importante. Es importante marchar, es importante tener los espacios, pero también que no se quede solamente en que marcha una vez y me olvido; tiene que haber una politización de la disidencia justamente más allá de los temas del orgullo, que es importante, que es fundamental, pero hay una parte que a veces se olvida: que está en memoria frente a la resistencia de la violencia”.

Por otro lado, Bernardo añadió: “es mucho más madura la comunidad, con mucha más claridad, la gente se está formando. La gente se está formando, tiene más conciencia, tiene más elementos, estamos más organizados, más organizadas. Ya hay más recursos que estamos utilizando, antes pues nada más marchábamos, ahora estamos recurriendo a mecanismos jurídicos”. 

Los expertos ponen el acento en aspectos distintos, permitiéndonos abrir el criterio. Mientras que la Maestra Alejandra habla de los beneficios que han traído las marchas y los que pueden seguir teniendo en el marco legal, los cuales son bastantes, pues visibilizan y denuncian problemáticas sociales hacia la comunidad LGBTIQ+. Bernardo Romero no sabe si realmente se han logrado cambios a través de estas: “cuánto han servido no lo sé, pero seguramente que han servido, seguramente por lo menos hace presente a una comunidad que está tradicionalmente relegado y discriminado” Añadió: “Ahora, no solamente eso, si hubiéramos hecho solamente marchas no hubiéramos ganado gran cosa. Hay que hacer los otros recursos porque las pintas y las los performance no sirven de mucho, hay qué hacer una estrategia integral, hay amigos que les da por el performance y ya piensan que por eso van a ganar una causa, no, no basta”.

Ha sido una lucha desafiante para la comunidad LGBTIQ+ ser reconocido en Querétaro, sin embrago, de algún modo las cosas han cambiado en los últimos 20 años, si bien, la lucha no termina, se transforma.

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