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Retrasan autoridades reubicación de chatarrera de Carrillo

Vecinos aseguran que la empresa Materiales Reciclables de Querétaro afecta su salud y patrimonio

Por: Alfredo Rodríguez

Han pasado más de 10 años y las autoridades continúan sin responder a las demandas de los vecinos de la calle Libertad –en la colonia Carrillo, de la delegación Felipe Carrillo Puerto– quienes exigen la reubicación de la empresa Materiales Reciclables de Querétaro, la cual además de operar fuera de las normas, está atentando contra su salud, seguridad y tranquilidad.

Los vecinos ya acudieron ante dependencias municipales, estatales y federales. Algunas les dieron la razón sobre las afectaciones que causa la empresa y la necesidad de que ésta sea reubicada. Sin embargo, uno de los habitantes, Abraham Ramírez, aseguró que –hasta el momento– la chatarrera continúa operando con normalidad.

“Llevamos como doce años acudiendo a las autoridades y nada más nos traen vuelta y vuelta y vuelta. Actualmente, la única información que llegamos a tener, de alguna autoridad, es que parece ser que ya hicieron acuerdos con los dueños de la chatarrera y que nada más están viendo cómo hacer una permuta, para reubicarlos en una zona fuera de Felipe Carrillo Puerto, pero no vemos nada al respecto”, consideró.

Los vecinos exhibieron una serie de documentos en los que constan las gestiones hechas desde tiempos de la administración municipal de Francisco Domínguez Servién (2009-2012), para que la empresa fuera reubicada.

El ahora senador se comprometió en su momento a resolver el asunto, pero su periodo terminó y no hubo avances. La misma historia se repitió con la actual administración municipal.

“(El problema) se ha visto desde la administración municipal anterior, y básicamente nos han dicho lo mismo. Anteriormente nos decían que estaban complicada la situación; a finales del año pasado, nos informó la gente de SEDESU que no nos preocupáramos, que ya estaba en trámite el reubicar esta chatarrera en otra zona, fuera de Felipe Carrillo Puerto; y no vemos nada. Hasta la fecha, nos siguen diciendo que están viendo permutas y que se les ha complicado. Nos están dando atole con el dedo.

“La administración ya va a terminar y los señores se van ir felices y contentos, pero no vemos ninguna solución a nuestra problemática”.

Entre los documentos que poseen los vecinos, destaca uno en el que el Municipio, a través de la Secretaría de Desarrollo Sustentable Municipal –dirigida en ese entonces por Marco del Prete Tercero– reconoció que la empresa Materiales Reciclables de Querétaro no cuenta con un dictamen de cambio de uso de suelo previo, ni con la Factibilidad del Giro, con lo que estaría operando irregularmente sobre un terreno habitacional.

También en el 2010, mediante un documento oficial, la Dirección de Tránsito Municipal reconoció que existía la necesidad de prohibir que los camiones de carga pesada o tráileres ingresaran a las zonas habitacionales. Incluso, recomendó medidas como la creación de vías alternativas, la imposición de multas y la colocación de señalética.

La chatarrera ya ha tenido accidentes; Profepa niega que exista riesgo sanitario

Igualmente, en el 2010, ante la solicitud de los vecinos, la Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente (Profepa) realizó una inspección a la chatarrera. Los resultados del organismo señalaron que no existía ninguna contravención a la normatividad ambiental federal, ya que no se encontró algún residuo considerado como peligroso.

Aun así, Amalia Rendón Martínez, habitante del lugar, aseguró que los vecinos sufren diversas afectaciones en su patrimonio y su salud, no sólo física, sino mental, por lo que exigen a las autoridades que reubiquen a la empresa, fuera de la zona habitacional.

“Tenemos problemas de salud, nos afecta en los ojos, en la piel, es muy molesto estar viviendo ahí con tanto ruido todo el día, incluso a veces trabajan por la noche. Por donde yo vivo salen los trailers, a veces en la madrugada. Ellos no tienen horario, todo el tiempo trabajan, y la casa donde yo vivo ya tiene cuarteaduras por el peso de los materiales que llevan”.

Los vecinos narraron que habitaron el lugar desde el año 1986 y ellos mismos construyeron las calles y realizaron la introducción de los servicios. Aproximadamente en 1990, la empresa chatarrera se instaló y comenzó a causar problemas, como la invasión de las calles con camiones y materiales, el ruido excesivo, hasta otros más graves.

“Comenzó a haber mucha contaminación de óxido rojo; cuando había polvaredas, era imposible pasar. Cuando llueve, lo mismo, toda el agua de color rojo y sabemos las consecuencias de insalubridad que eso causa. También, hace aproximadamente diez años, la empresa tuvo una explosión por un tanque de gas. Al siguiente año tuvieron otra explosión de un tanque de gas.

“Creo que esto no debe de estar de una zona donde vive gente, y sobre todo, que en la zona donde están ubicados es zona habitacional, no es zona industrial”, concluyó Abraham Ramírez.

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