San Juan del Río

SJR: Asentamientos irregulares aumentaron un 50% desde el 2005

Aumentaron 51 por ciento los asentamientos humanos irregulares en San Juan del Río en los últimos 17 años; la entidad pasó de tener 112 en 2005 a 169 en 2022, resultado de un nulo actuar de la Fiscalía de Querétaro ante denuncias hechas por el Municipio a “paracaidistas” y a personas que subdividen y venden a bajo costo predios no autorizados, de acuerdo con el titular de la dependencia municipal Asentamientos Humanos Irregulares, Gregorio Mondragón.

A pesar que en 2017 entró en vigor la Ley para la Regularización de Asentamientos Humanos Irregulares, Predios Urbanos, Predios Rústicos, Predios Familiares y Predios Sociales del Estado de Querétaro, en los últimos cinco años no se ha regularizado ningún asentamiento informal en el municipio, aunque 12 están en trámite; en cambio desde 2017 se sumaron entre 15 y 20. La Llave, San Pedro, Cerro Gordo y Santa Matilde son los últimos lugares con asentamientos creados de los que se tiene registro, según precisó Gregorio Mondragón.

“El tema de Fiscalía, no atiende nuestras denuncias de estos asentamientos. Ya está penado desde el 2012, pero hasta hoy no hay ningún detenido… Además, hay conflicto entre colonos; una regulación no puede avanzar ya que un requisito es la firma del dueño”, explicó Mondragón sobre el crecimiento descontrolado de asentamientos humanos irregulares en San Juan del Río.

Limitaciones del Ayuntamiento para regularizar asentamientos

Querétaro es el segundo estado del país que más crecimiento tuvo en su población entre 2010 y 2020, y de sus 18 municipios, San Juan del Río fue el cuarto que más tasa de crecimiento registró, según el Censo de Población y Vivienda 2020.

El aumento de población y la necesidad de regular el crecimiento demográfico, ya se advertía desde el Plan de Desarrollo Urbano de Centro de Población de San Juan Del Río 2005-2025, donde se tiene registro de que en 2005 existían 112 asentamientos humanos irregulares en el municipio; en el mismo Plan se hace énfasis en regular los asentamientos humanos irregulares:

“[Se debe] Prestar una mejor atención a los ejidos para orientarlos en el proceso de incorporación de tierras para el desarrollo urbano, de manera que en conjunto con los beneficios que obtienen con ello, también queden bien definidas sus responsabilidades como promotores de nuevos desarrollos habitacionales”, se lee en el documento.

Sin embargo, en el Programa de Desarrollo Urbano del Centro de Población San Juan del Río 2018-2033, aprobado en 2020, el municipio acepta “la inexistencia reglamentos en diversas materias, y en su caso, la debilidad técnica de ellos” y sus “limitaciones administrativas para el control y seguimiento de las regulaciones” de estos asentamientos humanos.

Los documentos revisados en el apartado I “Plan Estatal de Desarrollo y el Plan Municipal de Desarrollo”, de la Unidad de Información Gubernamental de San Juan del Río, coinciden en que este tipo de asentamientos genera costos públicos muy altos, por los ineficientes y tardíos procesos de habilitación de la infraestructura y servicios, y por los complejos y costosos procesos de regularización; asimismo, proponen la creación programas públicos de acceso a viviendas, lo que reduciría sus costos de construcción, regularía el crecimiento urbano y respondería al derecho de las personas a tener una vivienda.

La irregularidad de vivir

En la colonia Jardines de Guadalupe cada calle lleva el nombre de una flor, la hija menor de las primeras personas que llegaron aquí hace aproximadamente nueve años las nombró (quizá también a la colonia); decidió que la suya sería Rosal. Otra más se llama Violeta, en esta calle vive la señora Irinea, que hace seis años adquirió un predio que después numerarían 33. Eso de adquirir es un decir, ya que, aunque hace dos años terminó de pagar su terreno en las mensualidades que le facilitaron, aún no tiene alguna escritura que la certifique como dueña de donde desde hace cinco años construye su hogar.

“Aquí sigue siendo ejido. Compré aquí porque fue donde me dieron la oportunidad, porque estaba más barato”, dice Irinea, quien no tuvo acceso a algún crédito a la vivienda del gobierno y hoy vive en esta colonia donde diario para llegar a su trabajo debe tomar dos camiones, donde espera lleguen más vecinos para así entre todos se regularicen, donde tuvo que esperar tres años para que le llegara el servicio de agua.

“Es una zona irregular, más no ilegal. Al ver que la tierra era muy delgada, que ya no se podía cultivar y gastaban en vano para sembrar, cambiaron el uso de suelo a Título de propiedad y se comenzó a lotificar; pero los trámites son muy tardados y hay gente que se desespera”, explica doña Beatriz, dueña de lotes en Jardines de Guadalupe, quien también concluye que vender es una forma de vida, de apoyar a la gente a que se haga de un patrimonio.

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