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Tortura, ‘uno acepta todo por la madriza’

“Hubo un momento donde ya me dejaba caer porque ya no podía” relata hombre al evocar su experiencia ante el Día Internacional de Apoyo a las Víctimas de la Tortura

Por: Juan José Patiño Martínez

La conversación empezó con una confesión colectiva, en la que cada integrante del grupo contaba algún acercamiento con la policía en su vida. Un hombre –que permanecerá bajo el anonimato– revelaría, en una plática de sala, una de las experiencias que marcaron su vida y que ha superado, amén de sus respectivas secuelas psicológicas.

“Después de que me agarraron sentado afuera de mi casa sin haber robado algo, me llevaron ‘al trébol’ –donde mantienen arraigados a quienes están en un proceso–, me pasaron y me quitaron la ropa. Me dejaron en boxer pero ya con una venda en los ojos, con un líquido; esa madre huele a pura medicina carnal y luego ya te pasan a interrogar y te vuelven a decir; ‘¿te andas pasando de lanza?’”, relató el hombre víctima de tortura infligida por elementos de la Policía Investigadora Ministerial.

Entrevistado previo al Día Internacional de Apoyo a las Víctimas de la Tortura (26 de junio), el hombre accedió a compartir su testimonio de lo que le ocurrió en Querétaro en 1995. Los policías ministeriales lo trataron bajo una atmósfera de insultos y golpes.

“Hubo un momento donde ya me dejaba caer porque ya no podía. Y me decían; ‘¡Ándale, desmáyate puto! Y ahorita vas a ver, nomás donde te desmayes hijo de tu puta madre’”, contó.

Mientras narraba esto aparecían en su rostro y su voz, rastros de angustia y desesperación que venían a él con solo recordar y contarlo, de pronto ya no era necesario hacer preguntas para que siguiera narrando:

“Cuando les dices rápido lo que te piden, después quieren más ‘¿sí fuiste tú?, ahora me vas a dar más hijo de tu pu…’ porque si ya te cacharon en una, saben que eres rata de por ahí y que por ahí le andas pegando, entonces te rompen tu madre para que les digas más y donde la cagues en uno, ya mamaste: ellos te empiezan a preguntar sobre los distintos reportes de esa zona que hayan sido registrados antes”.

“Acepté rápido porque ya no aguantaba la putiza –señalando su cabeza, las piernas, el pecho, nunca la cara–, pero a veces te preguntan por carros o casas que no han sido robados y es donde te cachan. Pero uno acepta todo eso por la madriza, si ellos te quieren hacer asesino o violador, lo hacen, ahí entendí lo que me había dicho uno de los policías al llegar ‘los putazos son para los pendejos’”.

Mientras descansaba la memoria y dejaba salir un tono más relajado, seguía recordando:

“En esos tres días te dan una hamburguesa de vez en cuando y refresco a cada rato para que agarres fuerza, pero mientras, te traen a puro putazo y en calzones carnal, y eso antes eran 3 días, ahora son 80, incomunicado y sin abogado”, denunció.

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