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Tres Décadas Después: El Eco del EZLN en Querétaro y la Memoria como Acto de Resistencia. Una Conversación con Sergio Jerónimo Sánchez

A 30 años de la irrupción del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en la escena política y social de nuestro país, con la finalidad de hacer el ejercicio de la memoria, que es la forma de lucha y resistencia contra el poder, parafraseando a Milan Kundera, platicamos con Sergio Jerónimo Sánchez Sáenz, docente, veterano activista y luchador social, para reflexionar sobre la sorpresiva aparición del movimiento en enero de 1994 y su resonancia en el tejido social y político de Querétaro.

Entonces y ahora, el estado era percibido como conservador y poco dado a las convulsiones sociales, pero el levantamiento zapatista no solo sacudió los cimientos del gobierno federal, sino que también galvanizó movimientos sociales preexistentes, alimentando un fuego de análisis y solidaridad a lo largo y ancho de la región.

Sergio Jerónimo, con la perspicacia que le confiere su larga trayectoria en la lucha social, nos lleva a través de un viaje retrospectivo, desentrañando cómo la insurrección en Chiapas encontró eco en las calles de Querétaro, forjando alianzas y abriendo debates que aún hoy continúan moldeando el panorama social y político. Desde la identificación con la causa indígena hasta la respuesta colectiva ante la represión, presentamos los puntos más relevantes de este diálogo de media hora que nos sumerge en las profundas corrientes de cambio y resistencia que, según Jerónimo, aún fluyen a tres décadas de aquel histórico enero.

“Nos tomó por sorpresa”

Y comenzamos el viaje por la memoria. Sergio Jerónimo dice que ese enero del `94 se reunieron compañero de Maxei, la organización social a la que pertenece, para reflexionar sobre lo que sucedía.

“Nos agarró de sorpresa, yo creo que, a todo mundo, hasta al propio gobierno. Estaban sorprendiendo a todo el mundo. Pero en Querétaro ya había movimientos sociales, algunas organizaciones, haciendo trabajo un poco en el sentido que el zapatismo lo plantea: la construcción desde abajo y a la izquierda desde los comunitarios, de todos tipos. Nosotros ya teníamos Maxei, ya teníamos algunos grupos que estaban construyendo la relación con las compas indígenas, ya teníamos un rato trabajando con ellos”, explica el profesor y luchador social sobre el impacto inicial del levantamiento zapatista.

Destaca la inmediata preocupación por la guerra y la represión desatada contra las comunidades, de la cual se enteraron por la cobertura mediática de los ataques aéreos que resonó profundamente en la sociedad. Señala como momento cumbre la marcha del 12 de enero en la Ciudad de México, una movilización significativa que buscaba cesar la represión militar y que reflejó la capacidad de la sociedad civil para abogar por el cambio a través de la paz y el rechazo a la lucha armada.

“Me parece que ese mensaje de la sociedad fue muy claro y los zapatistas lo entendieron muy rápido, pero también ellos aclararon que la ruta armada de ellos no era más que la única alternativa que les habían dejado…

-P. Y también dijeron que no iban por la toma del poder…

-R. Exactamente. El planteamiento de la guerrilla, a diferencia de otras,  es que no es el medio para llegar al poder o transformar la sociedad; era un medio para defenderse de las agresiones que el Estado puede tomar cuando tú estás avanzando en un proceso de organización comunitaria y los zapatistas, desde un principio, lo hicieron. Y yo creo que en esa lógica se deslindan muy rápido de las otras guerrillas en el país. Entendemos que hubo diferencias con los otros grupos por las posturas, ideologías que tenían cada quien.

-P. ¿Qué movimientos sociales había en Querétaro entonces?

-R. En el Frente Independiente de Organizaciones Sociales (FIOS) como movimiento social construíamos lo que serían los cuatro sectores que teníamos: indígena, campesino, colonos y un grupo de choferes y de trabajadores del volante en general. FIOS con S, el Frente ya con Z, (de Zapatista) aparece hasta 1997 después de la agresión en Acteal. En la plaza pública del Jardín Guerrero se toma la decisión del FIOS con ese se convierte en FIOZ con Z. Como un acto de solidaridad con los compas de Chiapas por la agresión que habían sufrido.

Preso político zapatista

Ya consolidado como una organización alineada con los principios zapatistas, el FIOZ continuó con sus iniciativas de organización comunitaria. Sin embargo, el 5 de febrero de 1998, un incidente durante la conmemoración de la Constitución cambió el curso de la organización y la vida de Sergio Jerónimo. En medio de protestas que incluían estudiantes, maestros y comerciantes ambulantes, así como miembros del FIOZ, se reportó que el autobús del gabinete gubernamental fue blanco de pedradas. El gobierno del estado, ya en manos del PAN, acusó al FIOZ de instigar el ataque, lo que condujo al arresto y encarcelamiento de Jerónimo y dos compañeros más. Así, Jerónimo se convirtió en preso político y catalizó el apoyo solidario del movimiento zapatista a nivel nacional.

“Decíamos, entre broma y cotorreo, que la Z nos metió en un conflicto con la aristocracia y el poder local. Los zapatistas son los mejores constructores del piso de la nueva patria que queremos en México Porque ellos están construyendo la otra salud, la otra educación, todo desde una perspectiva comunitaria. Y entonces creemos que, efectivamente, usar la Z le pesó al FIOZ. Mucho, le pesó la carga de la represión”, dice mientras su tono de voz cambia ligeramente y su hablar se vuelve más pausado.

-P. ¿Crees que el gobierno panista, de Loyola, hoy diputado federal, los vio como infiltrados o que iban a organizar algo en su contra?

-R. Sí. No se puede entender de otra manera la fiereza con la que nos atacaron, nos reprimieron, nos encarcelaron.

Acompañado de Irma Pérez Lugo, su compañera de vida, quien también participa en momentos de la conversación, Jerónimo narra que, tras los eventos, se comunicaron con el diario La Jornada para informar sobre la situación. En los días siguientes decidieron refugiarse en una vivienda en Maxei, donde permanecieron mientras las fuerzas de seguridad sitiaban la zona. Describe la intensidad de la operación, donde incluso los residentes locales se vieron afectados por la severidad de las restricciones de movimiento, similar a un estado de sitio. Además, menciona casos específicos de represión, como el de Anselmo y Pascual, quienes fueron detenidos al tratar de mostrar su apoyo, prueba de la dureza de la respuesta gubernamental.

-P.  En retrospectiva, dices que la Z los metió en conflicto con la aristocracia. Si no se ponen el apellido Zapatista, ¿no hubieran recibido esa represión?

-R. Me parece que la Z les movió el tapete porque nos estábamos ligando a una lucha nacional y ya éramos una organización fuerte en Querétaro y que estaba creciendo y desarrollándose de una manera muy fuerte me parece que ahí hubo…

-P. ¿Tenían contactos previos con zapatismo?

-R. No es que tuviéramos una relación directa con… Aquí nos acusaron de que éramos gente ligada desde antes. Jamás. Directamente, jamás. O sea, nosotros nos ligamos al zapatismo a partir del planteamiento del primero de enero del 94, el llamado a parar la guerra. Y participamos en todas las reuniones que llamamos zapatistas a la sociedad civil y a las reuniones sociales nosotros siempre estuvimos en primera línea. Llamado que hacían, nosotros ahí estábamos, en todas prácticamente; bueno, tan es así que la tercera convención la hacemos acá en Querétaro.

La historia sobre su tiempo como preso político ha sido narrada en el documental “Todo lo Posible” de María del Rosario Robles, quien entrevista a Irma Pérez sobre ese hecho. Se puede ver en la plataforma Vimeo.

La esperanza renacida

Para Sergio Jerónimo no hay duda: la esperanza fue uno de los mayores aportes del EZLN: “Irma lo decía de una manera que me gusta mucho: el zapatismo vino a levantar la esperanza. Después de la caída del Muro de Berlín, después de todo el bloque socialista caído, de una izquierda que prácticamente no tiene la capacidad de poder ponerse al frente en los movimientos y demás porque la caracterización que de repente nos damos en la misma izquierda, pues es que somos a veces muy dogmáticos, muy sectarios y patrimonialistas, ¿no? Había que revisar y verás que…

-P. Lo describiste tú, no yo…

-R. Pero bueno, la verdad es que eso no se nos quita. Hoy vemos los procesos, ahora mismo, en lo que representa la izquierda, digamos, formal, electoral. Las broncas no son sencillas y son por esas características. Y lo que el zapatismo viene a representar desde mi punto de vista y, bueno, Irma lo dice muy claro, es de que vienen a levantar la esperanza. Estábamos desesperanzados, los que habíamos vivido, nos habíamos formado en la universidad, que habíamos participado de los movimientos culturales, de los movimientos sociales y demás, y de repente se cae, ¿no? Pues todo el rollo de lo que pudiera ser una esperanza que se tenía cuando jóvenes, ¿no? Y de repente, ¡fum! Entonces el zapatismo la revive, ¿no? El zapatismo nos rescata en muchos sentidos. Y obviamente que nosotros íbamos a tomar la postura de solidarizarnos con ellos.

-P. ¿En Querétaro, el poder social tiene fuerza o todavía es débil?

-R. No, es muy débil. Muy débil. ¿Por qué? ¿Y qué falta? Primero, tenemos aquí en Querétaro lo que sería la base, la cuna de la reacción, de la derecha, de los que han estado prácticamente en el Bajío, los sinarquistas, que son los que tienen ahí todo un control religioso, confesional. Que prácticamente ha golpeado a todo pensamiento libertario, a todo pensamiento cuestionador y demás. Pues así nos ha ido. En Querétaro así nos ha ido, ¿no? Somos prueba de ello, ¿no? Entonces quiere decir que efectivamente estamos muy débiles, pero además si esa izquierda no deja de ser dogmática, sectaria y patrimonialista.

Víctor López Jaramillo

Soy Víctor López Jaramillo, periodista y director de Tribuna de Querétaro. Nacido en San Juan del Río, mi carrera ha estado marcada por un compromiso constante con el análisis crítico de la política y la sociedad. Además de mi pasión por el periodismo, encuentro inspiración en la música, la literatura, la cultura en general, sin olvidar el futbol y NFL. A través de mi trabajo, busco conectar el pensamiento creativo con el rigor informativo, contribuyendo al diálogo social y la reflexión pública.

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