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Un Besatón contra Richard Cohen

La manifestación pretendía mostrar el rechazo de los participantes al conferencista

Por: Aurora Vizcaíno Ruiz

Para mostrar su rechazo hacia la conferencia del psicoterapeuta Richard Cohen, quien promete una “cura” para la homosexualidad, aproximadamente cuarenta personas se reunieron frente al Palacio de Gobierno para celebrar el “Besatón”.

La manifestación fue organizada por la Asociación Queretana de Educación para las Sexualidades Humanas (Aquesex) para demostrar el repudio hacia la conferencia de Richard Cohen, que se presentó en el Areópago Juan Pablo II, plática en la cual se hablaría “de terapias reparativas”.

Al respecto, Dante Irrera, miembro de Aquesex y activista, destacó que la conferencia de Richard Cohen violó los derechos humanos de las personas con una preferencia sexual diferente a la heterosexual y los derechos de los consumidores.

“No se puede entregar ese producto (la cura de la homosexualidad) porque la homosexualidad es algo que no se puede curar y eso está respaldado por los avances científicos. Evidentemente se puede aguantar, como las ganas de ir al baño, pero en algún momento se te sale”, manifestó.

Otro propósito de la manifestación fue mostrar su apoyo hacia María Fernanda López Gallegos y Mariana Guadalupe Vega Mendoza, la primera pareja de lesbianas que podrá casarse en Querétaro a través del Registro Civil (Tribuna de Querétaro 718).

Los besos ‘franceses’ o en cualquier parte del cuerpo fueron permitidos. “Lo importante es plantearnos que tenemos derecho a mostrar nuestro afecto”, consideró Lluvia Cervantes Contreras, una de las organizadoras. Cervantes Contreras también afirmó que el “Besatón” fue una “celebración al amor”, porque el “amor no tiene cura”.

Primero hubo una ronda de besos entre parejas del mismo sexo. Hubo distintas demostraciones de afecto: unas lo hacían de tal manera que era difícil tomarles fotografías, otras se besaban de manera abierta, entre risillas, y otros más, con timidez.

Cuando el evento estaba por concluir, los asistentes repartieron besos en las mejillas para seguir demostrando su afecto entre sí.

Entre el tumulto, un indigente coincidió con un asistente al “Besatón” y le pidió ayuda. Sin embargo, el hombre le ofreció ayuda a su interlocutor porque supo que era homosexual. Inmediatamente, el diálogo entre estas personas tomó otro cauce:

– Estamos en un Besatón, ¿me va a besar?

– No, yo paso, yo soy cabrón.

-Yo también soy cabrón, a veces.

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