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Vuelve el acoso a vendedores ambulantes

Los inspectores amenazan hasta con quitarle a sus hijos, comentó una vendedora que prefirió mantenerse en el anonimato

Por: Miguel Tierrafría

Desde el mes pasado, vendedores ambulantes que se colocan en los alrededores del Centro Histórico de la ciudad de Querétaro han sufrido acosos, una vez más, por parte de inspectores municipales, quienes los han amenazado, les han quitado sus mercancías y no les dan tregua para que puedan comerciar sus productos.

Una mujer indígena ofreció su testimonio de manera anónima, por temor a sufrir más represalias de los inspectores. Entrevistada en el Centro Histórico, denunció los hechos que han sucedido.

“La verdad, la inspectora no nos deja vender y aparte de eso a veces nos amenazan con quitarnos a los niños o a la mercancía o varias veces íbamos a una junta que nos cobraba de a 10 pesos por cada junta que hacían pero ya de ahí ya no resultó.

“A mí me gustaría que nos dejaran vender, porque ahorita no nos dejan vender para nada. Lo que yo hago es trabajo y la verdad me complican, a cada rato me molestan, a cada rato pasan y dicen ‘si no te vas te voy a quitar todos los días tu mercancía’. Eso es todo lo que nos están diciendo y a veces los inspectores nos insultan, dicen cosas que no son, usan palabras que no”.

–¿Desde cuándo empezaron a llegar con esas amenazas?

–El 10 de noviembre.

–¿Y cómo se llama el inspector o inspectora que viene?

–La verdad no sé su nombre, pero vienen varios, a veces viene uno, a veces viene otro y se cambian pero vienen varios así.

–¿Cuántos de ustedes han sufrido abuso o este tipo de amenazas?

–Somos muchos, puede ser que hasta 40. Lo que pasa que en el sábado se viene más gente y luego pues con todo, no nos dejan vender para nada y aparte de eso luego nos amenazan, no es justo pues, y ayer (domingo 25 de noviembre) que pasaron lo levantaron con policías y le digo ‘no somos delincuentes’.

–¿A quiénes ‘levantaron’?

–A unos de esos que venden pulseras, lo levantaron y aparte le quitaron todo lo que es mercancía, todo, yo digo ‘pues no es justo’ y a veces sí hasta tengo miedo por mis niños porque nos amenazan con quitarlo y yo la verdad a veces tengo miedo de mis niños que son lo que me importa, pero también aparte de eso tengo que salir a vender para comer.

 

“Les van a dejar vender si votan por este gobernador”

La mujer que proporcionó su testimonio viene de Huajuapan de León, Oaxaca, y lleva nueve años radicando en la ciudad de Querétaro. Describió que durante este tiempo, sólo hace tres años había sucedido una situación similar a ésta.

“Hace tres años también nos quitaban la mercancía diario, pero ya desde que ‘subió’ el gobernador (José Calzada) se calmaron poquito. Pero ahora regresaron y otra vez volvieron y así nos amenazan.”

Sin embargo, la vendedora aclaró que “los policías no nos molestan. Sólo los inspectores, los que más nos molestan pues”.

–¿Ustedes junto con sus compañeros, piensan implementar alguna protesta en contra del Gobierno Municipal o Estatal?

–Pues es lo que estamos hablando con una señora. Me está diciendo que a lo mejor sí vamos a poner un plantón que nos dé una solución, de hecho ayer platiqué con varias señoras y se están poniendo de acuerdo.

–En este caso, ¿cuánto le cobran por estar aquí? ¿Le cobran alguna cuota o algo así?

–Ahí no nos cobran pero antes nos decían ‘si van a querer permiso vamos a ir a una junta’, íbamos a una junta cada semana, y nos cobraba 10 pesos por cada junta, pero ya de ahí estuvimos casi nueve meses de ir a la junta y ya de ahí dijeron que ya no se pudo…

“No resolvieron. Hay varios que según les dieron un terrenito, creo que nomás les rifaron cinco por ahí, pero nos engañaron a todos porque dijo que iba a dar un terreno a cada quien y más, aparte un permiso a cada quien y del terreno nos cobraba 25 pesos cada junta y lo que es el permiso nos cobraba 10 pesos…

“A veces íbamos hasta el (jardín) Guerrero o a veces acá por la Alameda, pero ya de ahí de los ocho meses dijo que ya no se hizo, y digo ¿y el dinero que nosotros estábamos dando? Se fue así y no nos regresó ni un peso.”

Dicho señor se acercó con algunos de los vendedores ambulantes, con el argumento de que si votaban por el candidato a gobernador, el cual se encuentra en funciones, les otorgaría un permiso para poder vender sin problemas. Ellos accedieron y el permiso nunca llegó.

“Nos iban a dar un permiso, no aquí pues, pero como ambulantes, pero ya de ahí ya nomás cobraban de a 10 pesos, iba a salir una tarjeta y muchas cosas, pero ya de ahí no. Cuando cumplimos ocho meses de ir a la junta dicen ‘ya no se hizo’. ¿Y los 10 pesos que le damos cada semana?… El señor se enojó y rara vez lo he visto, pasa con su coche.”

–¿Cómo se acercó a ustedes o cómo llegó a ustedes?

–Porque esa vez iba a votar por él (Calzada) y estaba diciendo “si ustedes votan les van a dar un permiso y les van a dejar vender si votan por este gobernador”.

“Pero fue de ahí donde juntamos muchas gente y no eran poquitos, eran un montón de gente y todos fuimos a votar y (ahora) no nos dejan vender para nada y eso es lo que prometió.”

–¿Pero no era de alguna organización?

–No, nomás dijo que íbamos a votar por el gobierno y eso es todo.

El puesto, su único sustento

Aquella mujer que tiene un canasto de dulces y cigarros, además de unos adornos de animales que sirven para colgar ropa o llaves, con sus niños a lado, precisó que los ingresos de su puesto son el único sustento que tiene para dar de comer a sus hijos, además de pagar la escuela de otros dos.

La dificultad de no entender mucho el español así como tener que cargar con sus niños la ha limitado a encontrar un mejor trabajo, aunque ella aseveró que la gente abusa porque son de fuera.

“En mi rancho antes no había escuela, yo les digo a los inspectores que si hubiera estudiado a lo mejor si buscaría un trabajo, de limpiar, pues no porque se complica, yo no sé mucho español como yo hablo otro idioma y se me hace muy difícil.

“Por eso tengo que salir a vender porque mi niño estudia, tengo que pagar su escuela y aparte yo rento y la verdad no me sale y si busco un trabajo pues igual con mi niño ya no puedo y aparte de eso igual como no somos de aquí. La gente abusa, nos dan unos cuantos pesos, no te pagan completo.

“Una vez trabajé en una casa, entraba a las ocho de la mañana y salía a las cuatro de la tarde. Me pagaban 50 pesos, lavaba ropa, trapeaba todo lo que es de limpiar y también la gente abusa, pero ya mejor compré mis dulces, ya si vendo o no vendo, pues ahí las tengo”, manifestó.

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