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Walmart de México: Explotación y maltrato

Varios exempleados se han quejado de maltrato laboral y despidos injustificados. En Conciliación y Arbitraje les piden que ‘acepten lo que les den, porque con Walmart no se puede’

Por: Ricardo Lugo / Noé Girón

Seis extrabajadores de la compañía Nueva Walmart de México interpusieron demandas ante la Junta local de Conciliación y Arbitraje, por despido injustificado y no recibir la liquidación conforme a lo que establece la Ley Federal del Trabajo. Dos de las personas que demandan incluso llegaron a trabajar veinte años para la empresa.

Este medio posee copias de dichos documentos.

En Querétaro, Nueva Walmart de México está demandada ante la Junta de Conciliación y Arbitraje por los exempleados: Leonides Alcalá Escalante, (con el número de demanda 13193-12-51), Luis Alberto Razo y Rojar (10070-12-81), David Herrera Olvera (6108-2013-01) María Argentina Zuchilt Hernández (1055-71231-1109), María Juana Cano Luna (05139-2013-31) y Lourdes Pacheco Arvizu (02968-2013-51).

Entrevistados por este medio, los trabajadores advirtieron que temen que Nueva Walmart de México esté por encima de la legislación laboral del país, situación que ellos mismos han vivido, pues en respuesta a sus denuncias, la Junta de Conciliación y Arbitraje propone que cada uno de los demandantes ‘acepte lo que le den, porque con Walmart no se puede’.

Cuando cumplió 20 años de labores, empezaron a hostigarlo por “baja productividad”

Por veinte años, el señor David Herrera trabajó para la cadena Nueva Walmart de México. Laboraba en el área de venta de membresías, y rápidamente se convirtió en un trabajador responsable, eficiente y de confianza.

Gracias a dicha efectividad, fue contactado para auspiciar la apertura de nuevas tiendas en la ciudad y en otras partes del país.

Al momento de que Sams abriera sus puertas, David adquirió su contrato, el 1 de septiembre de 1993. Trabajó ocho años en la tienda de Bernardo Quintana.

Ahí aprendió todo lo referente a ventas y justo cuando la cadena Walmart ampliaba su consorcio en Querétaro, fue llamado por personal de la empresa para iniciar un ‘programa de ventas’ en la apertura de Bodega Aurrera Satélite, durante tres años.

David continuó trabajando en dichos programas por algún tiempo más. Visitó San Juan del Río, Celaya, San Miguel de Allende, San Luis Potosí, Tijuana, durante las aperturas de bodegas Aurrera y tiendas Sams Club en esas ciudades.

Sin embargo, al momento en que Nueva Walmart de México revisara la antigüedad que el señor Herrera había generado -cerca de 20 años- comenzó un “juego sucio” por parte de la tienda Sams Club Plaza de Toros (en la que trabajó de 2009 a 2013), y fue despojado de todos los derechos que tantos años de trabajo y hasta reconocimientos de la misma empresa habían producido.

A mediados del 2013, el señor Herrera fue repentinamente llamado por sus jefes, Beatriz Mata, jefa del departamento de mayoreo, y Óscar Salazar, subgerente, ambos en Sams Plaza de Toros.

Con el ‘argumento’ de que su trabajo era improductivo fue sometido a una “asesoría para mejorar”.

No obstante, esta actitud por parte de sus superiores le causó extrañeza, puesto que no encontraba razones para que fuera tachado de ser un elemento de ‘baja productividad’, ya que, en palabras de David, “me ponían hacer el trabajo de dos y hasta tres personas”.

“Óscar Salazar me presionaba, (me decía) que yo no iba a agarrar montacargas. Yo le decía que el socio estaba esperando el servicio; me respondía que no le interesaba. Sí podía agarrar montacargas, tenía ya orden del gerente; él insistía en que no le interesaba.

“Tuve que adaptarme a eso y después me empezó a presionar. Salía de mi turno a las 7 y él quería que regresara a las 10 de la noche a trabajar ese otro turno. Yo le decía: ‘No, espérate, no. A lo mejor hace 10 años sí lo hacía porque aguantaba físicamente todo; aun cuando estaba enfermo hacía mi trabajo, les aguantaba mucho’ y le dije que yo ya tenía más edad y que me cansaba mucho.

“¿Cómo quería que, haciendo mi turno, trabajara otro? Y le dije que no. Eso me lo dijo como dos veces, nunca se molestó, pero ellos lo manejan así (el hostigamiento). Yo decía: ¿cómo es que me mandan a hacer un trabajo que hacen dos personas normalmente? Pregunté por qué hacían eso y me dijo que yo ya sabía manejar montacargas y hacer muchas cosas, pero yo le dije que no iba a hacer la chamba de otras personas”.

Dicho hostigamiento devino en una “asesoría de baja productividad”, cuyo objetivo final fue el despido, sin más argumentos, de David Herrera, sin la liquidación correspondiente a los 20 años de trabajo y con la consolidación de un consorcio que viola los derechos de sus trabajadores y pasa por encima de la legislación laboral del país.

“Me hicieron una majadería que no se vale”

Según el sitio ‘corporativo.walmart.com’ Walmart es una transnacional que recibe a 245 millones de clientes y miembros en sus más de 11 mil tiendas, en los 27 países donde tiene presencia. Sus ventas para el año fiscal 2013 fueron de 466 mil millones de pesos, y tiene a 2.2 millones de asociados en todo el mundo.

La oferta de trabajo es “para decenas de miles de personas cada año, un trabajo en Walmart abre la puerta a una vida mejor. Ofrecemos salarios competitivos, buenos beneficios y la oportunidad de crecer y construir una profesión (…) ofrece -además- planes de atención médica, asistencia educativa, planes de jubilación y oportunidades de capacitación y desarrollo”, pero la realidad es otra para los trabajadores mexicanos.

El modus operandi siempre es el mismo. La señora Leónides Alcalá, también trabajadora de Sams Plaza de Toros en el área de membrecías, explicó que su entonces líder, Nancy Castillo, comenzó a hostigarla -junto con otra compañera- mediante un rumor.

El 10 de diciembre de 2012, Leónides sufrió presión arterial alta. Llamó a Nancy Castillo para explicarle acerca de su enfermedad, pero ésta última amagó con despedirla; la señora Alcalá fue cesada de su trabajo dos días después, a pesar de tener el comprobante de incapacidad.

Anticipadamente, Leónides pidió su cambio de departamento a Óscar Salazar, dado el hostigamiento que vivía. El subgerente de Sams Club le negó el cambio.

“Al momento de mi despido no me dio el motivo: ni por ausencia al trabajo, ni siquiera por falta de respeto, fue injustificado, totalmente. Sólo me dijo verbalmente: ‘Leo, quedas despedida, vete de vacaciones permanentes’. No firmé nada. Inmediatamente fui con un abogado, Jorge Terrazas, e interpuse una demanda por despido injustificado. Esto fue desde el día 13 de diciembre de 2013.

“Me ofrecieron reinstalarme por medio de los representantes de Nueva Walmart, ante la Junta de Conciliación y Arbitraje. Me hicieron una majadería que no se vale: me presenté a las instalaciones de Sams Plaza de Toros sólo para que me dijeran que no, que fue negada mi reinstalación. Movilizaron a una actuaria de la Junta para volver a lo mismo. Se me hace denigrante. No se vale que jueguen así con la necesidad de un trabajador».

Tanto la señora Alcalá, como David Herrera, consideran las artimañas del poderoso consorcio como una estrategia para alargar el tiempo del juicio, desesperar a los exempleados y que éstos acepten la liquidación que les ofrecen sin consideración a sus años de trabajo.

“Cuando te dicen que te reinstalarán -resaltó Leónides- te tienes que esperar otros tres meses, porque es lo que tarda una cita en la Junta. Ya llevo un año y cinco meses y, la verdad, se me hace muy desgastante moralmente”, explicó.

 

Más casos

El señor Luis Alberto Raso, de 67 años -ahora también exempleado-, representante de membrecías de Sams Club Plaza de Toros, se encontraba haciendo sus labores diarias. Aquel día estaba por abordar su auto en el estacionamiento de esta tienda cuando ocurrió el incidente:

“Al estar subiendo mi módulo a mi carro, la puerta no le permitía a un señor abrir su portezuela del lado del copiloto, y llegó ofendiéndome, mentándome la madre, diciendo ‘viejo decrépito’ y demás. A él le calculo una edad de 35 a 40 años, era fornido, y a estas alturas uno sabe cuándo debe guardar la prudencia y no hacer caso.

“Entonces ya, terminé, subo mi módulo, cierro la portezuela del piloto y a la hora de subirme, él se regresa y patea la portezuela; me machuca la rodilla, rompe el brazo de mi portezuela. Para esto, yo pido el apoyo de los de seguridad de Sams y el apoyo se lo dan a él (…)

“A mí me incapacita el Seguro Social por 14 días, por las lesiones. En la Procuraduría me vio el médico legista, valoró los daños y demás, y al que corren es a mí. Al llegar a atender mi módulo, me pidieron que subiera a recursos humanos para que firmara mi renuncia.

“Esto se da el día 30 de agosto de 2012; no surte efecto el despido sino hasta el 14 de septiembre, que fueron los 14 días que me dio por incapacidad el Seguro Social. Y a partir de ahí, ha sido el poder del dinero.

“No cabe el dinero para grupo Walmart; su poder económico y su influencia los justifican por ser una de las empresas que mayor empleo genera. Esto les hace creer que tienen el derecho de jugar con las instituciones gubernamentales. Que la gente sepa y que todos aquellos compañeros que son despedidos, de Vips, Suburbia, Bodegas Aurrera, que sepan que tienen derechos.

La Procuraduría levantó la averiguación previa número IIIA/1743/2012 contra el agresor Fernando Hernández Luna, promotor de la empresa Sabori, proveedora de Walmart. A pesar de ello, César Morones, quien era gerente general de Sams en ese tiempo, evitó respaldar a su trabajador y optó por despedirle.

Luis Alberto se dirigió a la Junta de Conciliación y Arbitraje el día 17 de septiembre de 2012 a levantar su demanda y. como en el caso de Leonides Alcalá, se acordó -mediante los representantes de Nueva Walmart- una reinstalación para el 14 de marzo de 2013, la cual fue negada con el argumento de que Alberto no se presentó, a pesar de que existen fotografías que avalan su presencia en la tienda.

Por segunda ocasión, ante la insistencia de Luis Alberto por conservar su trabajo, el 10 de mayo se le ofreció una reinstalación. Ese día, en Sams Club Plaza de Toros, los abogados impidieron a Luis Alberto volver a su trabajo.

En última instancia Luis Alberto Raso pidió una audiencia al gobernador José Calzada Rovirosa mediante una misiva, la cual -hasta la fecha- no tiene respuesta.

¿Qué es lo que sucede con Walmart?

Decepcionado por el nulo apoyo de las autoridades, David Herrera denunció que, según su experiencia, “todas las ganancias que genera Nueva Walmart de México se van a Estados Unidos. Cuando el consorcio principal quiere más dinero, les exige a sus empresas filiales -como las que están aquí en México, China, Latinoamérica- más dinero, y que suban el presupuesto. Entonces, lógico, los empleados, gerentes en este caso, buscan reducir la nómina”.

“Para reducir la nómina lo más fácil es dar de baja a la gente que lleva más tiempo, como yo, porque tenemos un sueldo más alto. Porque a ellos no les importa subir el sueldo o un bono. No, es porque uno, a base de esfuerzo, de dar tanto tiempo y dejar la vida ahí, pues lo va consiguiendo. Pero la empresa lo considera así, porque para ella somos objetos desechables, que nos utilizan cuando estamos al 100% y cuando ven que nuestra productividad desciende, nos despiden; fue así como pasó conmigo”, concluyó.

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