Aromas del campo

Mi nombre es Rosalinda González Santos y soy originaria de La Concepción Pueblo, Aculco, que pertenece al Estado de México, pero desde pequeña con un estrecho vínculo a Amealco, Querétaro. El lugar favorito de mi papá para salir a comer y pasear era Amealco. De hecho, solo nos separa un arroyo de San Idelfonso Tultepec, Amealco, Querétaro. Todos saben que soy muy reservada en mi vida personal, pero hoy quiero compartirles un poquito de mi experiencia en el campo para la Feria del Maíz y Milpa de San Miguel Tlaxcaltepec.
Disfrute mi pueblo hasta los 17 años. En cuales mi mamá y un poco mi papá me enseñaron a trabajar el campo. Aún recuerdo el olor a tierra mojada, al momento de ir sembrando detrás de la yunta. Además del miedo a torcerme un pie, cuando me subía mi papá a la viga para tapar el maíz. Una vez que crecía el maíz, con mi mamá segábamos la ‘yerba’ para las vacas. Como disfrutaba ver a las vacas degustando el manjar de yerba tierna, me sentía toda una hacendada, pero solo eran como tres o cinco vacas. Con el maíz jiloteando con mis hermanos, los cortábamos y eran nuestras hermosas muñecas con cabellos de colores. También degustábamos unas deliciosas cañas y los jaltomates. Pero llegaba el frío invierno que cala hasta los huesos y con ello las vacaciones de navidad. Lejos de estar pensando en regalos y fiestas, hay que apresurarnos para segar el zacate y cosechar. Recuerdo como entre el frío y lo seco del zacate mis manos quedaban rasguñadas. Así disponíamos de maíz para las tortillas y zacate para las vacas. Para hacer las tortillas, se requerían varias cosas: leña, hacer el miscomel (nixtamal) e ir al molino. A mí me toca ir a juntar las varitas de “pingüica” son muy buenas como combustible. También llevar el miscomel al molino de Don Abram. Entonces era levantarse muy temprano, recuerdo que en ocasiones me iba a caballo. Solo se tenía una opción de molino, entonces era hacer fila y en invierno con un frío. Lamento, comentar que no aprendí hacer tortillas, siempre hice más labores de la milpa hasta ordeñar las vacas. Pero me encantaba comer una tortilla recién hecha con sal, era máximo. Otro aspecto que quiero compartirles, sin ningún afán de victimizarme es que efectivamente los cultivos nativos son parte de la seguridad y soberanía alimentaria. Aún recuerdo que por alguna razón pasamos un periodo crítico de dinero, pero mi mamá siempre muy inteligente y resolvía todo. Entonces nos guisaba nopales maduros. Les quitaba la parte externa y el migajón lo cocinaba. Con lo cual disponíamos de alimento colectado del campo, entonces puedo decir por experiencia propia lo importante que es disponer de plantas comestibles en el campo. Ahora en mis clases les digo a mis estudiantes que en el campo es posible comer sin tener dinero, en cambio en la ciudad no comes si no tienes dinero. Lo cual es por experiencia propia. A los 17 años tuve que migrar a Toluca para continuar con mis estudios Universitarios a la Universidad Autónoma del Estado de México, me gradué como Bióloga. Mi país me dio la oportunidad continuar con una Maestría y un Doctorado. También de desarrollarme profesionalmente, hoy soy profesora-investigadora de la Universidad Autónoma de Querétaro. Aún no tengo la certeza, pero probablemente por mi origen me apasionan estos temas. Estoy consciente que el reto no es fácil. Porque hay varios factores que hacen difícil la vida en campo como: áreas muy pequeñas por agricultor, cambio climático (con menos precipitación, cada vez temperaturas más extremas, pérdida de conocimiento tradicional para el manejo de la milpa, alto costo de los insumos. La baja rentabilidad en la que ya no se cosecha ni para el autoconsumo y mucho menos para satisfacer las necesidades de vestido, salud, vivienda y educación. No obstante, sabemos que la diversidad de alimentos incluyendo plantas, animales, insectos son la base para la seguridad y soberanía alimentaria. A través de mi desarrollo profesional he comprobado que se requiere hacer equipo, para generar entre todos alternativas innovadoras para hacer que los poseedores de la agrobiodiversidad la conserven y puedan ser sus medios de vida en beneficio de la sociedad en general.
Excelente trabajo sobre todo de la responsabilidad de las mujeres agroalimentarias.ya que sus esposos tienen que migrar al extranjero.felicidades y que sea un exito la feria de la milpa
Dr Marquez Mar Rito Alberto
TULA DE ALLENDE HIDALGO