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¿Qué hay detrás del trabajo del campo?

San Miguel Tlaxcaltepec, zona rural indígena ubicada al sur del municipio de Amealco de Bonfil, es una comunidad con raíces, tradiciones y formas de vida originaria y caracterizada por lo indígena, además de ser un pueblo productor de maíz semillas ganado e insumos locales ricos en variedad y calidad, por ello esta reserva indígena se ha caracterizado de ser una región de gran importancia alimenticia; hablar de alimentación, producción, semillas y lo indígena es hablar de las manos de quienes lo trabajan.

Por años se ha menospreciado el valor del campesino y sus modos tradicionales de producción aún más por la apertura de las fronteras económicas como el TLC (Tratado de Libre Comercio), tratado que sobrepone el costo y ganancia sobre el valor utilidad e importancia de las semillas en contextos como el de esta comunidad. Si bien es cierto que por dicho de las mismas manos productoras “el maíz antes valía”, pues era una moneda local de intercambio, una parte sagrada e importante para los rituales, ceremonias, etc., pero ¿quiénes han mantenido vivas tan importantes significados y valores de las semillas y su producción?

Históricamente se ha reconocido el trabajo de los pueblos campesinos productores de maíz, en especial el género masculino, a quien se le relaciona con los trabajos del campo y en general con el trabajo pesado, si bien el trabajar el campo siempre ha sido pesado, ha sido una de las actividades de subsistencia de las poblaciones originarias, donde se congregaba no solo el trabajo en sí mismo, si no una serie de elementos y acciones que tienen que ver con la unidad agrícola familiar; lo familiar se caracteriza por la división del trabajo sin el cual no podría hablarse del trabajo campesino y la subsistencia de los pueblos originarios.

Dentro de las actividades agrícolas la familia tienes roles diferentes en los procesos de producción de semillas: por un lado está, como ya se mencionó, el trabajo que realiza el género masculino que es el de preparar la tierra, buscar los insumos necesarios para el ciclo agrícola (semilla, abono, herramientas, insumos, etc.); por otro lado esta el papel del género femenino quien atiende las actividades del hogar, que puede ir desde preparar la comida, atender a los animales de traspatio y ganado, además de atender a los niños e integrantes de la familia, lo anterior permite que los hombres de la familia puedan destacarse en las actividades productivas como las agrícolas, ganaderas, etc.

Además de las actividades generales del ser hombre y mujer, existen actividades especificas en el tema de la agricultura y la producción de semillas y estos son los quehaceres del ser campesino, por un lado, están las condiciones de la región, como el tipo de suelo, si es de riego, de temporal, etc, además de que cada género cumple con su rol en el sistema llamando milpa, así pues, en varias etapas de producción participan las familias en unidad desde la preparación de la milpa. Hombres y mujeres tienen cabida en las actividades. Tal es la actividad que se ve muy sencilla, pero que sin esta no sería posible el sostén de las actividades agrícolas, y es la preparación de los alimentos, que generalmente lo realizan las mujeres en el hogar para trasladarlo a la parcela donde los hombres rastran y barbechan la tierra; sin embargo, detrás de la preparación de los alimentos, podemos encontrar que los insumos son conseguidos por las manos de las mujeres y de los niños, como puede ser: leña, agua, utensilios, materia prima, etc, y que al final de día se transforman el alimentos para la familia trabajadora en el campo y el hogar.

Si bien la población de esta región es caracterizada como patriarcal, podemos saber con este sencillo ejemplo que detrás de la figura de poder que es el hombre, hay una serie de elementos y actividades familiares que sostienen esa imagen de ser hombre, y por ello se debe de dar el valor que debe tener la mujer campesina. Está de mas decir que desde que las sociedades pasaron del nomadismo al sedentarismo y con ello la domesticación de animales y plantas; las mujeres han participado activamente en el proceso de domesticación y reproducción de semillas a lo largo de su evolución.

En la actualidad el valor de la mujer y de la unidad familiar está en constante crecimiento, ya que podemos encontrar a grupos de mujeres en temas de agricultura y de producción de hortalizas, huertos, plantas medicinales, animales de traspatio, biofertilizantes y en la elaboración de productos derivados de las actividades del campo y de la ganadería, así también en las actividades que generan un valor agregado a las semillas y productos del campo, sin dejar de lado las actividades y productos artesanales y propios de cada contexto. Ejemplo de ello: la elaboración de tortillas, tamales, sopes y comida derivada del maíz y de productos que se cocinan de la milpa (habas, frijoles, chicharos, calabazas, quelites, chiles, chapulines, etc.); respecto de las bebidas, se produce el pulque, el zendito, se procede leche de vaca, de ovejas, así como derivados de estas.

A manera de reflexión se puede decir que la mujer y la familia (hijos, hijas, nietos, nietas, abuelos, tíos), en consecuencia, son el respaldo y el sustento de los hombres y de la producción, sin esto seria imposible la existencia y lo sostenible del sistema milpa en todas sus versiones (monocultivo, milpa tradicional, milpa con arboles frutales, policultivo, producción bajo invernaderos, etc). La mujer, familia y sus actividades son transversales a todo trabajo relacionado al campo.

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