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Destrucción y construcción de puentes y aprendizaje

AMLO propone (¿o dispone?), echar abajo tales puentes; pues los escolapios, y gran parte del público en general, no tiene mínima idea (ni memoria) del motivo del asueto.

No tengo acceso al Instituto Nacional de Otros Datos, pero apostaría cien contra uno que no existe información, menos datos que, precisamente, permitan relacionar los puentes calendáricos escolares con la obstaculización o entorpecimiento o disminución del aprendizaje de la Historia de México; para este caso, los hechos y personajes recordados mediante las fechas cívicas.

Consecuentemente, no existe razón ni certeza de que, el abatimiento o derribamiento de tales fechas que expanden los fines de semana a tres o cuatro días de asueto o descanso, redundaría en la recuperación del aprendizaje hipotéticamente suspendido o deteriorado.

Sin la más elemental cavilación, siquiera como la antes expuesta, y para sorpresa de propios y extraños, el 5 de febrero de 2020, fecha cívica que recuerda y honra (u honraría) la promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (en el Teatro de la República, en Querétaro), el Presidente del país, Andrés Manuel López Obrador, propone (¿o dispone?), echar abajo tales puentes; pues los escolapios, y gran parte del público en general, no tiene mínima idea (ni memoria) del motivo del asueto.

Para ‘hermosear’ el discurso, agrega el forjamiento o fortalecimiento de la identidad nacional como otra razón, y añadirá más figuras propias del entramado social, quizá en previsión de que “lo agarren de su cochinito”, aunque atizar este “toma y daca” podría ser la intención.

Son innegables las ramificaciones culturales, artísticas, deportivas, familiares, y comerciales—transportistas, hoteleros, restauranteros, por enumerar los más notorios— tendidas desde (y a partir) de tales puentes que serán afectadas o definitivamente destruidas con obvias consecuencias económicas en aras de un dudoso beneficio más o menos intangible.

En fechas coincidentes, he escuchado cápsulas radiofónicas enalteciendo a PEMEX y promoviendo el consumo de su producto más conocido y comercializado: la gasolina, aduciendo motivaciones nacionalistas. Sí consumo nacionalista, muera la racionalidad de comprar lo mejor al precio ídem.

Otra cápsula enaltece la lealtad. ‘Chin’, pero no cualquier lealtad, no a un ideal, principio o causa, sino la institucional –entiéndase la de “a producto de ave”, o convenenciera– de las fuerzas armadas al Presidente de la República; ¿qué acaso no es su Comandante Máximo, el de cinco estrellas en el ejército? Para efectos prácticos ¿qué no es el presidente quien les asigna un presupuesto? ¿Entonces cuál lealtad? Llana obediencia jerárquica, sin necesidad de marchas, caballitos, ni toques de corneta y cueros de tambor.

A semejanza de las cápsulas aludidas, bien podría haber otras ocupándose de los hechos y personajes tomados para las fechas cívicas. Qué tiempo, en misceláneas y papelerías era posible la adquisición de estampitas (larines) con las imágenes de los referidos y en el reverso la información que permitía el cumplimiento mínimo de una tarea escolar. A semejanza de estas, no sería posible y conveniente su reproducción en planas de periódicos, revistas, carteles y pantallas.

Vayan estas dos ideas, nada geniales, si la mejoría del aprendizaje fuera el real motivo de preocupación, y no la transformación por la transformación –cuarta o cuadragésima–, aunque esta no tan solo pueda ser incierta, sino incluso negativa o retrógrada. La incidencia de otras variables en el proceso enseñanza-aprendizaje es muy diversa y de diferentes profundidades y vigencias.

*Si no encuentra en la red de redes este instituto será porque los otros datos son de propiedad y acceso exclusivo de AMLO.

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