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El colapso

“Mi hija Sabina fue la que me dijo que tenía que hacer el Paseo 5 de Febrero, porque son obras que cambian la realidad de Querétaro”, señaló enfático el gobernador Mauricio Kuri en entrevista con Rafael Pinzón, director general de ADN Digital Media. Era el 20 de agosto y en aquel momento nadie esperaba que el tráfico de la ciudad se desquiciaría todavía más de lo acostumbrado, aunque al día siguiente de la entrevista, ‘se deslizó’ una trabe de concreto en el boulevard Bernardo Quintana.

La intervención del Paseo 5 de Febrero, con un costo de 6 mil 600 millones de pesos, de acuerdo a la vox populi, fue para pagar las deudas que el mandatario contrajo durante su campaña electoral, situación que tal vez no esté tan alejada de la realidad porque, de acuerdo a los costos que maneja el gobierno del estado un aula escolar cuesta a los queretanos 700 mil pesos, en tanto que, si se recurre a la autoconstrucción, el costo es de 150 mil pesos.

Si el gobierno no inflara los precios de la obra pública, los queretanos, por 700 mil pesos, tendrían 4 aulas por esa cantidad.

En esa lógica de sobreprecios o costos inflados, ¿Cuántos Paseos 5 de Febrero podrían ser construidos en Querétaro con los 6 mil 600 millones de pesos que el gobierno destinó a dicha obra?

Lo cierto es que, desde antes de las obras del Paseo 5 de Febrero, que partió la ciudad en dos, esta urbe ya había perdido la tranquilidad que la caracterizaba, puesto que el crecimiento desmedido, rebasó todas las expectativas de lo que fuera la tranquilidad y la paz, de la muy noble y leal ciudad de Querétaro, zona a la que diariamente llegan más de cien personas en busca de vivienda, de empleo y seguridad, dada la violencia desatada en otras entidades.

Quienes utilizan el transporte público urbano, alrededor del sesenta por ciento de la población, son quienes más han resentido el caos citadino. Las personas que, por diversas causas se desplazan a diferentes puntos de la metrópoli, se ven rebasadas por el tiempo de traslado: de Mompaní a Plaza de las Américas son casi tres horas, de Cerrito Colorado a Candiles, dos horas y cuarenta y cinco minutos, etcétera.

Es demasiada la gente que espera el transporte urbano a lo largo del Paseo 5 de Febrero, porque la frecuencia de las unidades ha disminuido, la gente que espera, seguramente llegará después de más de 2 horas a su destino.

Por su parte, las y los automovilistas queretanos ahora tienen el entrecejo fruncido, están desesperados, tienen los dientes apretados, rechinando, están furiosos, están fastidiados, están hasta la chingada, por cierto, no se espanten, esta expresión ha sido validada por la Real Academia de la Lengua.

Se está acabando con la escasa cultura vial, ahora todo mundo quiere ganar el paso, avanzar, aunque sea medio metro a costa de quien ose atravesarse, las miradas de odio se entrecruzan cuales afilados puñales. No es para menos, los automovilistas hacen tres horas de la colonia Niños Héroes a la Zona Militar. El recorrido que antes se hacía en quince minutos, es de una hora.

Los choques aumentaron su frecuencia, la frustración del tiempo perdido ante el volante durante horas es inenarrable, aumentaron exponencialmente los riesgos de sufrir un percance quienes manejan y saben que un día cualquiera estarán involucrados.

La gente llega a casa enfadada, mentando madres y padres, desquitando la frustración con sus seres queridos. Quien los espera en el hogar no cree posible que a alguien le lleve tanto tiempo cruzar el Paseo 5 de Febrero o por cualquier otra calle congestionada.

La gente llega tarde al trabajo, llega tarde a las citas médicas, llega tarde al gimnasio, llega tarde a la universidad, llega tarde a la escuela, llega tarde a la fábrica.

Las y los queretanos están empantanados no sólo en las obras del Paseo 5 de Febrero, sino en las fallidas políticas públicas de movilidad, de transporte público y de la proliferación de los automóviles privados en las calles, así como los incesantes cambios de uso de suelo que han enriquecido a la delincuencia política y a los desarrolladores inmobiliarios.

No hay escapatoria. Si vas por el Paseo 5 de Febrero ya te jodiste; si vas por Zaragoza ya te fregaste; si vas por el Bernardo Quintana ya te chingaste.

Qué lamentable, para los queretanos, que la hija del gobernador le haya aconsejado la realización del Paseo 5 de Febrero, sobre todo por el costo estratosférico y la pérdida de la calidad de vida de quienes transitan por este lugar.

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