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Migración, Cambios y Permanencias en las Relaciones de Género, Trabajo y Cuidados entre la Población Otomí de Querétaro

La migración constituye una estrategia de supervivencia para diversos grupos indígenas, siendo la población otomí de Querétaro un claro ejemplo. Sus flujos migratorios se caracterizan por una movilidad translocal, circular y temporal, buscando empleo en sectores como la construcción, trabajo doméstico y comercio ambulante, realidades donde se reconfiguran los cuidados. En este contexto, destaca la oferta de artesanías elaboradas por familias indígenas, aunque enfrentan racismo y discriminación cuando van a ofertarlas en las sociedades de destino. María Ángeles Durán (2022) alude a la clase social, a la precarización en una estructura capitalista, competitiva e individualista, donde únicamente quienes cuentan con poder adquisitivo tienen la posibilidad de pagar por cuidados, para ejemplificarlo construye el concepto “Cuidatoriado” haciendo una analogía con el Proletariado. 

Este artículo muestra los hallazgos principales de la investigación realizada a principios del 2025 donde se estudió la relación entre migración, género y cuidados en la población otomí, donde se utilizó el enfoque cualitativo a través de la historia oral temática. Se realizaron entrevistas semiestructuradas y talleres comunitarios con mujeres y hombres de Santiago Mexquititlan, en el municipio de Amealco. Los resultados revelan una transformación parcial en los roles de género tradicionales. Aunque persiste la centralidad de las mujeres en el trabajo de cuidados y reproducción social, se observa un aumento de la participación masculina en actividades tradicionalmente femeninas, como la elaboración de artesanías. Factores como la enfermedad y las condiciones económicas impulsan esta redistribución funcional de tareas en los hogares.

Sin embargo, las mujeres otomíes continúan enfrentando cargas laborales desproporcionadas, al combinar trabajo remunerado con responsabilidades domésticas y de cuidados, evidenciando una continuidad en la división sexual del trabajo. Además, la migración intensifica su vulnerabilidad ante la discriminación étnica, violencia sistemática y precariedad laboral, principalmente en el comercio ambulante. La artesanía, especialmente las conocidas «muñecas Lele», se mantiene como un emblema cultural y económico que fortalece la identidad indígena frente a la globalización y la competencia de productos pirata. Este oficio también representa una vía de resistencia cultural y revalorización identitaria.

En conclusión, la migración translocal de la población otomí ha impulsado cambios significativos en las relaciones de género, con hombres asumiendo nuevas responsabilidades, aunque las mujeres continúan reafirmando su rol central en la reproducción social, en un marco caracterizado por continuidades culturales y desigualdad estructural. Se recomienda fortalecer políticas públicas inclusivas que garanticen derechos laborales dignos, a la vez que promuevan la conservación de la identidad y sensibilicen sobre la interculturalidad para reducir la discriminación.

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