Invitados

Para entender la migración centroamericana

No se trata del tipo de violencia que padecemos los mexicanos, y tal vez por eso nos es tan difícil entender por qué la gente intenta, a toda costa, entrar al país y llegar a Estados Unidos.

La migración internacional centroamericana es un fenómeno que hunde sus causas en la pobreza, en las guerras civiles y en la política de intervención de los Estados Unidos. En la década de los 80 se agudizó la crisis de los países de esta región, con excepción de Costa Rica, generando mayor inestabilidad, violencia y desigualdad.

Evidentemente, estos problemas no se atendieron y, en el transcurso del tiempo, las condiciones se agravaron hasta que la vida cotidiana en las ciudades, los pueblos y los barrios se hizo insostenible. No se trata del tipo de violencia que padecemos los mexicanos, y tal vez por eso nos es tan difícil entender por qué la gente intenta, a toda costa, entrar al país y llegar a Estados Unidos.

No es que usted vaya por la calle, a su trabajo o a su casa, y le asalten o que le roben sus bienes de la vivienda o que deje su auto por ahí y se lo desvalijen. Se trata de una violencia que hace imposible la vida en los espacios públicos y privados. Una violencia que atraviesa todos los ámbitos de la sociedad (la familia, la escuela, el barrio, el país) y todas las etapas de la vida.

“Cuando era niño un día para mí era un nuevo reto para conseguir de comer cada día. Cuando empezó el problema con las pandillas, cada amanecer era una pesadilla porque no sabía si salir o no salir de la casa, no sabía si atacarlos o dejarme matar, no sabía si volverme uno de ellos, no sabía ni quién era yo, sólo pensaba en encontrar una solución y que fuera la correcta”, según retrata ‘Atrapados en la Movilidad. Dignidad y Justicia en el Camino A.C.’.

La pobreza, el desempleo y la violencia son factores que presionan y obligan a las personas a salir para conservar lo último que tienen: la vida. Por eso buscan otro lugar donde han escuchado que hay trabajo y seguridad; es decir, condiciones mínimas de sobrevivencia. No se asuste estimado lector, no se trata de México.

De esta forma, para comprender a las personas que están dispuestas a atravesar la frontera vertical más extensa y peligrosa (ahora sí me refiero a México) hay que entender las condiciones precarias y extremadamente violentas de los países centroamericanos emisores, donde las condiciones de sobrevivencia no están garantizadas.

Aquí podemos pensar que no es nuestro problema y, efectivamente, hay mucha responsabilidad y negligencia de los gobiernos de Honduras, El Salvador, Nicaragua y Guatemala. Pero nadie está pensando ni proponiendo que México haga las acciones que les compete a los países centroamericanos expulsores. Cada país tiene diferentes responsabilidades y obligaciones dependiendo del papel que juega en el proceso migratorio (salida, tránsito y destino).

Sin embargo, la negligencia ajena no exime de la responsabilidad propia. En este caso hay obligaciones derivadas de los acuerdos internacionales suscritos por México en materia de derechos humanos y movilidad humana que, al ser un país de tránsito para los migrantes centroamericanos, tiene que cumplir.

Una vez más, calmemos nuestros miedos, la gente por ser inmigrante no es malvada, por tener necesidades no satisfechas no le va a robar su empleo, su salario o sus propiedades. Si no me cree piense en la abundante producción nacional que tenemos de rateros y corruptos. Los inmigrantes centroamericanos sólo quieren pasar por México para llegar a los Estados Unidos.

Y este último país tendrá que tomar sus decisiones en materia migratoria, asumiendo todos los costos que ello implique, pero México tampoco puede asumir las tareas que le corresponden a los Estados Unidos ni optar por un enfoque de seguridad nacional para cuidar las fronteras del (país) vecino.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Botón volver arriba