Reflexiones en torno al Taller y Conferencia «In Peace / No Pieces: Fisicalidad en la Cultura de Paz”, como propuesta de intervención desde la Universidad Autónoma de Querétaro

Antes de desarrollar esta reflexión me parece importante enmarcar y resaltar una consideración: que una institución como esta (en la que nos desempeñamos día tras día), de vocación educativa y de naturaleza pública y autónoma a la vez, y además permeada por el complejo e intrincado contexto social, político, económico, cultural, etc., no es solamente una escuela ni nada más un lugar de trabajo, sino uno de los principales nodos del vibrante y a veces convulso espacio – tiempo en el que la realidad (nuestra) se actualiza vertiginosamente. Y es en ese enmarcado de espacio – tiempo en el que toca pensar y actuar con perspectiva de Cultura de Paz, tanto al interior como hacia el exterior de la institución.
Dicha perspectiva no es un lugar o una oficina, ni es labor de una sola persona, o de un rango, clave, categoría o expediente: son elaboraciones cotidianas de las personas; acciones, pero también contenciones, individuales, colectivas, acumulativas, presentes tanto en lo convencional del día a día (la clase, la oficina, el laboratorio o el patio de maniobras) como en lo eventual de un acto o hecho extra ordinario.
Gran reto es (y seguirá siendo, probablemente) normalizar la cultura de paz: conocer y practicar los “haceres y no haceres” de manera cotidiana, empezando por el lugar en el que ya estamos pero que no está culminado, pues sigue cambiando, aprendiendo y mejorando. Uno mismo. No los demás.
Dicho lo cual, invito a conocer la historia y la reflexión en torno a esta propuesta.
Cuando por curiosidad busqué cómo y cuándo inició mi recorrido con la Coordinación de Gestión Educativa para una Cultura de Paz de la UAQ, encontré que fue el 24 de septiembre de 2019 cuando respondí un formulario electrónico que se compartió a la comunidad universitaria, relativo a la detección de las prácticas presentes y pasadas, así como las propuestas (futuras en ese entonces) que se pudieran considerar pertinentes y factibles, en materia de paz y justicia, para ser desarrolladas en los diversos contextos universitarios. En ese momento, con 12 años de experiencia al interior de la Universidad, yo consideraba tener claro cuáles eran las “áreas de oportunidad”, detrás de las cuáles habían y seguirán habiendo susceptibilidades y vulnerabilididades humanas. Porque, tal y como he sugerido sutilmente, la figura de la Institución sí existe, pero son las personas que desarrollan las funciones propias de los roles y cargos quienes le podemos dotar del carácter, personalidad o naturaleza con la que vibra (o se convulsiona). Un ente de “n cabezas, n cuerpos, n emociones”.
En diciembre de 2019 también se presentó la oportunidad de formar parte de la Red de Trabajo Colaborativo de Académicas y Académicos para “impulsar, difundir y realizar acciones en favor de una Cultura de Paz en la Universidad Autónoma de Querétaro”. Y fue el viernes 29 de enero del 2021 cuando se impartió la versión actualizada del taller “In Peace / No Pieces: Fisicalidad en la Cultura de Paz”. Con una perspectiva que pretende englobar conocimientos y la esencia sutil de la danza académica (adaptada para beneficio de personas aun sin experiencia en danza), así como con las ventajas de la danza terapia, y también por el gusto básico de compartir bienestar con colegas, compañeros y compañeras de la Red.
Más allá de la Red, también, “In Peace / No Pieces” ha crecido y se ha desarrollado como un abrazo sincero a los cuerpos, las mentes y los corazones de quienes activa o pasivamente nos provocan a pensar en opciones, alternativas y recursos para mediar entre los extremos de la realidad. Estar en paz, como ser integral / integrado / integrador, implica considerar y contemplar todo lo que nos influye, como veremos más adelante, al hallarnos como un ser complejo, completo.
Para comprender el nombre y el enfoque del taller, es importante analizar los términos homofonía y homófono. De tal manera que, sin gran complicación en la enciclopedia libre (Wikipedia) se puede consultar que:
“La homofonía (del griego: homóphōnos, formado por hómoios, ‘igual, parecido, semejante’; y phōnḗ, ‘sonido, voz’) es un fenómeno lingüístico por el cual dos palabras de campos semánticos diferentes coinciden en la forma externa.”
Explorando un poco más, en otras fuentes, la R.A.E. por ejemplo, pone:
“homófono, na: Del gr. ὁμόφωνος homóphōnos, de ὁμός homós ‘igual’ y φωνή phōnḗ ‘sonido’. 1. adj. Ling. Dicho de una palabra: Que suena igual que otra, pero que tiene distinto significado y puede tener distinta grafía. U. t. c. s.m. Aunque se distinguen ortográficamente, tubo y tuvo son homófonos.”
De esta manera, y con esto presente, podemos empezar a vislumbrar el escenario que se dibuja cuando colocamos las siguientes dos palabras a la par:
PEACE (pis, pees) / PIECE (pis, pees): PEACE, PAZ (armonía, conjunto equilibrado) / PIECE, PIEZA (pedazo, parte de un todo).
Para complementar el sencillo análisis, consideremos este otro idioma:
“A homophone is a word that is pronounced the same as another word but differs in meaning. A homophone may also differ in spelling. The two words may be spelled the same, as in rose and rose, or differently, as in rain, reign, and rein.”
“Un homófono es una palabra que se pronuncia igual que otra palabra pero tiene un significado diferente. Un homófono también puede diferir en ortografía. Las dos palabras se pueden escribir igual, como en rosa y rosa, o de manera diferente, como en lluvia, reinado y rienda.”
Este ligero análisis cognitivo nos ha preparado ya un poco para hacer un traslado de campo. Del lingüístico, mental, pasaremos al campo o territorio de “el cuerpo que habitamos”.
Si bien en el primero comprendimos que “aunque suenan igual o parecido, NO son lo mismo”, algunos conceptos y téminos vinculados al trabajo del cuerpo (consciente o inconsciente, voluntario o involuntario) nos permitirán revelar y develar la importancia de la conciencia en el qué y cómo habitamos nuestro ser.
En ese sentido, si bien es cierto que todas y todos existimos cotidianamente y respiramos cada día de nuestra existencia, no siempre estamos conscientes de cómo lo hacemos.
Algo similar ocurre con el movimiento: desde que despertamos hasta que nos dormimos (y aún entonces), el cuerpo se mueve; precisamente: “se mueve”, no “lo movemos”.
Estos dos términos ligados y vinculados, respiración y movimiento, con énfasis no tanto en el grado de control de ambos, sino en su sinergia para que se sucedan en un flujo continuo, son el punto central de esta propuesta.
Tal y como mencioné anteriormente, ya nos trasladamos al campo tangible y accesible de nuestro cuerpo, a través de los siguientes puntos que iré desarrollando:
- Algunas personas conciben o perciben el cuerpo físico como un algo fragmentado:
- Extremidades: huesos, músculos, tendones, articulaciones, estructuras (mano, pie)
- Tronco / torso: órganos, músculos, huesos, articulaciones…
- Cabeza: huesos, músculos, centro neurálgico de procesamiento y análisis de información, receptáculo de la información generada por los sistemas que controlan los sentidos de la vista, el olfato, el gusto y el oído…
- Piel, pelo, uñas, superficies que perciben la información que nutre a un sentido, el del tacto…
A una gran mayoría de personas así nos enseñaron y así aprendimos a ESTAR en “nosotros, nosotras”. Conocemos y reconocemos las diferentes partes del cuerpo físico, a partir de lo que nos informaron, enseñaron y aprendimos en casa y/o en los diferentes niveles de educación (pública o privada).
- Algunas personas también conocen, reconocen, conciben y perciben el cuerpo físico como separado de los demás niveles del ser:
- El nivel emocional… (cerebro límbico, sentido de supervivencia).
- El nivel intelectual o racional… (córtex, cerebro superficial, la percepción, la imaginación, el pensamiento, el juicio y la decisión).
- El nivel existencial… (relación individuo o espécimen respecto de la especie humana).
La comprensión de lo que podríamos denominar un ser complejo (completo) es cierto que inicia en el ser tangible, visible, palpable (en concreto: el cuerpo físico); pero también es cierto que la comprensión no acaba, no culmina y por ello, no concluye, en la “simple” estructura física (ósea, muscular, nerviosa y dermatológica, entre otros sistemas tangibles) del CUERPO.
El sistema del cuerpo físico se abre, permea, se retroalimenta y confluye en torno a los otros sistemas planteados: emocional, racional o intelectual, y existencial.
La concepción, comprensión, habilitación y mantenimiento DEL TODO, es decir, el ser complejo / completo, inicia con el encuentro, comprensión, habilitación y mantenimiento DE LAS PARTES (en uno mismo).
Es en este punto donde se considera más valioso el análisis o reflexión inicial, homofónico, para pasar del ámbito de los conceptos al ámbito de lo tangible: In Peace, No Pieces: poder hallarnos en un ser complejo, completo.
Ello estriba en no quedarnos únicamente con el análisis cuantitativo de las partes de ese ser. Es decir, no nos encontramos, solamente, en las superficies dermatológicas, capilares o “colagénicas” del sistema tegumentario, aunque estas presencias (o ausencias) sean las que se reflejan “en el espejo”. Tampoco estamos meramente en los volúmenes y pesos del sistema esquelético y muscular, ni en la complejidad del sistema circulatorio, respiratorio, nervioso, digestivo, urinario, endocrino, linfático, reproductor… Todo esto, es “solamente” el cuerpo.
La comprensión y la consciencia de esta complejidad para encontrarse en y con uno mismo, una misma, promueve un inicio de empatía hacia “el otro ser que no soy yo”.
En mi experiencia como docente universitaria y más recientemente como agente de paz en la Red de Docentes de la Coordinación de Gestión Educativa para una Cultura de Paz, a través del taller y la conferencia “In Peace, No Pieces: fisicalidad en la cultura de paz”, el objetivo primordial ha sido el de plantar y ver germinar el gusto y deseo por descubrir la complejidad del propio ser antes de plantearse descubrir o encontrarse de frente con la complejidad de otro ser humano.
Es decir, descubrir e inclusive sorprenderse con el hecho de que no es necesario encontrarnos en medio de un conflicto o escenario dramático con algún superior, colega, estudiante, amistad, familiar, viandante, etc., para reflexionar / sentir / reaccionar en torno al hecho irrefutable de que TODO nos puede permear e influir en el desempeño humano.
Los alimentos que comimos (en la infancia y en el desayuno de la mañana), la ropa que nos pusimos (para el gimnasio, para la foto, para la cita, para el clima que cambia), las relaciones que cultivamos para bien y para mejor (lo que aprendemos y lo que dejamos de aprender, lo que hacemos y lo que dejamos de hacer), a veces pueden ser lo que por salud y bienestar nuestro ser complejo no necesita o no está preparado para asimilar. Y es aquí donde la consciencia del propio ser complejo requiere estar atenta y activa.
¿Qué necesito “yo”, qué necesitan el cuerpo, la mente y la emoción del ser complejo y completo que soy, para estar y ser, individual y colectivamente? Poder responder-se a uno mismo, a una misma, considero es el primer paso para pensar en la posibilidad de generar, desarrollar y coadyuvar en propuestas de cultura de paz.
En relación directa y concreta con los contenidos del taller, para el aspecto o tópico de “fisicalidad” se abordan secuencias prácticas y progresivas para la ubicación, movilidad, colocación y correcta alineación del sistema músculo esquelético, a través de la demostración de la tallerista, y la repetición y exploración de los participantes desde sus propios cuerpos, capacidades y habilidades, de manera guiada.
En mi experiencia como docente de danza por 27 años tanto a niñas y niños, adolescentes y adultos, de manera formal (profesional) y no formal (complementaria, recreativa), he podido inferir que gran parte de las carencias e incapacidades relacionadas con la coordinación y el trabajo físico armónico en la adolescencia, juventud y edad adulta, tienen su origen en los primeros 4 años de vida, y que gran parte de las inseguridades con respecto a las capacidades del propio cuerpo surgen entre los 5 y los 12 años (momento en el que aprendemos a justificarnos con “no puedo”, “no me sale”).
Estas condiciones o características están relacionadas con las actividades a las que las y los niños tienen acceso durante sus primeras etapas de desarrollo, específicamente la infancia, y que en realidad es poco probable que sí realicen cuando sean mayores. A esto se le suma que en los modelos educativos que prevalecen, al ser humano se le enseña más a quedarse quieto, a no moverse, antes que a desarrollar su propiocepción de manera detallada. El tema de la propiocepción se desarrollará al término del análisis reflexivo, por el enfoque integrador / holístico con que abordo es tema durante el taller.
A efectos generales y como referencia, en la planeación del trabajo físico (deporte / danza), se pueden considerar 3 etapas del crecimiento y desarrollo del ser humano: la formativa (desde la gestación y hasta los 19 años aproximadamente), la productiva (de los 18 y hasta los 60 años) y la regresiva (60 años en adelante).
La actual propuesta, que no es deportiva ni dancística en su totalidad, se puede implementar en cualquiera de las 3 etapas a partir de los 10 años de edad. Sin embargo, para el entorno institucional y por el carácter de perspectiva de cultura de paz, se recomienda su implementación independientemente de la edad y más bien con la consideración hacia el objetivo de ambiente laboral a mejorar, implementar o desarrollar.
El movimiento: nivel físico
Al haberme desarrollado profesionalmente en el ámbito de la danza contemporánea, puede comprenderse que la implementación de la parte que corresponde a “fisicalidad” la llevo a cabo mediante secuencias de naturaleza y calidad artística y estética, más que deportivas o gimnásticas, aún cuando se abordan conceptos que retan, motivan y buscan literalmente mover al participante fuera de lo que ya conoce como su área de confort o cotidianidad.
Conceptos básicos en este nivel físico de la propuesta, es decir, el movimiento:
- Actividad física: todo movimiento músculo esquelético que genera gasto de energía.
- Ejercicio: actividad física planeada, estructurada, repetitiva y con el objetivo de mejorar o mantener la condición física.
- Condición física general: capacidad de realizar actividades cotidianas con vitalidad y energía, sin fatiga para disfrutar de tiempo libre o bien enfrentar alguna emergencia imprevista.
- Salud: equilibrio biopsicosocial del ser humano en una fase continua de crecimiento y desarrollo.
- Crecimiento y desarrollo: aumento de volumen en longitud y espesor del organismo humano, conjuntamente con la adquisición de funciones y aumento de capacidad.
El movimiento: nivel emocional y racional
En un sentido similar, al contar con capacitación y certificación en Core Danza Terapia, en relación a los “niveles racionales y emocionales” propuestos en el temario o contenidos del taller, se han podido plantear y desarrollar actividades básicas relativas al análisis y práctica de las funciones que realiza el cerebro para demostrar y realizar ciertas capacidades, actividades y comportamientos, con énfasis en el cerebro límbico por su sentido regulador de vivencias emocionales, y considerando la importancia pertinente a la influencia que el contexto o ambiente puede ejercer sobre los individuos. Considero que se requiere la implementación de un módulo específico y con grupos pequeños de participantes, que refuerce esta faceta que corresponde más al ámbito de la psicología del ser humano en sus diferentes etapas de desarrollo, para poder profundizar en las motivaciones y causas de las conductas emocionales y el comportamiento humano. En el taller de Fisicalidad tal y como actualmente se desarrolla, se abordan ambos aspectos solamente desde una perspectiva de concientización (emocional – racional), por la gran responsabilidad que implica contener grupos grandes como aquellos con los que he tenido la oportunidad de trabajar en la Universidad Pública.
En este punto del texto es oportuno reforzar la importancia que tiene la danza, desde algunos valores y metas específicos, sobre todo por la vocación educativa de la Universidad:
- La danza contribuye al desarrollo de los 3 aspectos integradores siguientes:
- Intelectual cognoscitivo, ya que se pueden desarrollar procesos mentales superiores al estimular el uso y manejo de datos y conceptos abstractos, al establecer y usar correctamente un lenguaje especializado (el del movimiento), aprendizaje de un lenguaje verbal especializado (nomenclaturas, tecnicismos).
- Psicomotriz: conocimiento del cuerpo, propiocepción y coordinación.
- Afectivo – social: seguridad, autoestima, intelectualidad, creatividad, liderazgo, sociabilidad, disciplina, responsabilidad.
- La danza constantemente invita al individuo a normalizar la posibilidad del cambio, por la cotidianidad del movimiento.
- A través del lenguaje universal de la danza, se puede plantear, criticar o reflexionar acerca de una realidad individual o social, con el objeto de que se logre un consenso que pueda integrar a una sociedad pacíficamente.
- Por medio de la danza se puede expresar una realidad social que surge de una problemática, y el resultado de esto será parte de la identidad colectiva.
- La danza en la educación pública puede contribuir en la formación de un individuo para integrarlo a la sociedad. A través de la enseñanza de la danza se logra una mejor integración del individuo en la sociedad por medio de la exploración física del movimiento y del desarrollo de los procesos mentales superiores.
- A través de la experiencia con la enseñanza de la danza y el arte en general, se busca la renovación de la estructura del pensamiento con respecto a la individualidad, universalidad y libertad del ser humano.
El enfoque o aspiración a lograr con “In Piece / No Pieces: fisicalidad en la cultura de paz” es detonar, como se mencionó antes, el gusto y deseo por descubrir la complejidad del propio ser. Una vez respondida de manera consciente la pregunta ¿qué me sucede, qué necesito?, entonces, se podrá detectar, observar, escuchar, percibir, analizar e incluso preguntar ¿qué necesitas, cómo puedo ayudar?
La respiración
Uno de los temas más importantes tanto en la conferencia como en los talleres, ha sido el de la respiración. Este proceso es indispensable en la vida de los organismos aeróbicos como los mamíferos humanos que somos, y que se lleva a cabo usualmente de manera inconsciente, durante el tiempo de vida. ¿Cómo respiro? ¿necesito hacerlo más lento, más largo, más profundo? Además de reconocer el aparato respiratorio y la importancia de mantenerle sano, el enfoque que se refuerza es el de ser consciente de “el aire que entra, el aire que sale”, y la pausa entre ambos momentos.
Ha sido valioso para las y los asistentes notar que la respiración evidencia no solo la agitación física sino también el estado mental. Y así, a través de ejercicios de respiración consciente en posturas estáticas o de mínima demanda de movimiento, pero también durante la práctica de las secuencias más dinámicas, han conocido la posibilidad de pasar de un estado agitado a un estado más tranquilo, en el que pueden encontrar mayores posibilidades de pensar y actuar con claridad, en lugar de reaccionar de manera impulsiva. Este aspecto es uno de los que considero más valioso desde mi perspectiva como facilitadora de experiencias dentro de la perspectiva de cultura de paz, ya que lo ideal es dotar de recursos que permitan resolver y superar momentos de la vida cotidiana.
En ese sentido y aunque todos los aspectos del taller de fisicalidad son importantes (respecto de lo complejo y completo del ser humano, incluyendo el nivel físico, emocional y racional, así como existencial), la respiración es el puente que puede vincular y canalizar ímpetu y cansancio, tristeza y alegría, ira y amor, etc., acompañándonos en los diferentes escenarios y momentos del día a día, si somos conscientes de ella.
La propiocepción
Uno de los últimos puntos que se abordan en el taller es la propiocepción: ¿qué siento? ¿siento algo? ¿dónde lo siento? No es necesario nombrarlo pero sí concientizarlo, para trabajar adecuadamente y no lastimarnos pero a la vez para que nuestra atención subconsciente esté funcionando. Si se realiza todo (ya sean las secuencias dinámicas, como las posiciones estáticas, la respiración consciente y la observación de las emociones y las ideas de la mente) de manera mecánica o automática, los beneficios estarían presentes pero serían menores.
Quien asiste o participa desempeñándose de manera mecánica o automática sí estará “activo, activa” pero se habrá perdido la oportunidad de encontrar un “abordaje” diferente al Ser complejo que es. Es decir, sí habrá hecho “ejercicio”, “pasado un buen rato”, “movido partes del cuerpo que no conocía”, “sentido relajación”, pero no se habrá encontrado consigo mismo, y más importante, no se habrá preguntado qué necesita. Y tal vez vuelva a seguir buscando fuera de sí, en lo demás, las respuestas.
Las preguntas frecuentes
¿En qué posiciones del cuerpo se trabaja durante el taller? Se realizan movimientos y posturas de pie, y también sentados en el piso o en una silla. Igualmente hay momentos que se realizan en posición de acostados, y también apoyados en una pared. Es por ello que para participar en la modalidad virtual se recomienda contar con un espacio despejado, sin muebles u objetos que podamos dañar o con los que los participantes puedan lesionarse, así como ropa cómoda y flexible que permita rangos amplios de movimiento. En la modalidad presencial se procura contar con espacios amplios para colocar tapetes de yoga, realizar traslados y pequeñas transiciones (caminatas).
¿Se puede participar en el taller si se cuenta con una lesión, nueva o crónica? En ambos casos se recomienda consultar con el especialista que corresponda, en cuyo caso aprobatorio o de visto bueno, sí se puede realizar el taller, con la correspondiente dosificación de la energía, el esfuerzo y el movimiento, sin comprometer innecesariamente la parte afectada, pues se puede trabajar el resto del cuerpo.
¿Se puede participar en el taller si se cursa un embarazo sin riesgo? Sí, dosificando y “escuchando” al cuerpo.
Siempre se recomienda que en los casos con prescripción médica por algún motivo de salud, deben consultar con su médico si realmente podrán aprovechar y beneficiarse de los contenidos del taller.
Modalidades
Tal y como se ha mencionado en algunos apartados del texto, la conferencia y los talleres se han llevado a cabo en dos modalidades principalmente: de manera virtual sincrónica durante la pandemia (2020 y 2021) y de manera presencial durante 2022, con todos los retos y oportunidades que implican tanto la virtualidad (pues es difícil guiar a detalle a las y los participantes de los talleres en sus movimientos, a través de la pantalla, así como desarrollar un vínculo de conexión energética necesaria en trabajos de esta naturaleza, que va más allá de “hacer ejercicio”), así como cumplir las medidas de seguridad y sanidad en la presencialidad (el uso del cubrebocas durante las sesiones prácticas modifica la colocación de la mandíbula y de las cervicales para poder respirar durante la realización de actividad física, al buscar alejarlo de nariz y boca en la búsqueda de aire fresco. De igual manera, el valioso trabajo en parejas y en equipos para desarrollar vínculos y empatía, células seminales de la cultura de paz, se ha visto limitado y a veces incluso se ha tenido que eliminar).
En conclusión: es un hecho que todas y todos respiramos y nos movemos cada día de nuestra existencia, pero no siempre estamos o somos conscientes de cómo lo hacemos. El taller In Peace / No Pieces: Fisicalidad en la Cultura de Paz es una invitación abierta a encontrar el camino personal de ida y de vuelta, el sendero que parte de uno y regresa a uno, tal y como la respiración nos conecta con nosotros mismos y con quienes nos rodean. Con la práctica un poco más cotidiana cada vez más normalizada, de ser y estar en paz, podríamos acompañarnos en el resto del trayecto.
[El taller y conferencia “In Peace / No Pieces: Fisicalidad en la Cultura de Paz”, la conferencia “La Danza de los Colibríes: mente, cuerpo y emociones” y el taller “Cuerpo Arte-Sano” son algunas de las actividades que la Compañía Universitaria de Danza Contemporánea desarrolla y ofrece con perspectiva de Cultura de Paz, desde la Universidad Autónoma de Querétaro, adicional a las actividades dancísticas que le corresponden como grupo representativo artístico universitario.]