Invitados

Trémolo

Avanzar hacia ti,
ir a tu encuentro sedienta como nunca,

ir a tu casa buscando la savia reservada

(en el viento la lengua se anticipa y ya te goza),

Ir a donde el casi lo es todo,

donde lo incompleto anuncia tu linaje,  

Festejar tu sabor, plenitud de luna,

ombligo plata en la punta del maguey,

¿A dónde van tus hijos?

Regresar hacia ti, Semidesierto,

porque no es el océano

es tu arcilla quien te va dejando solo,

Una pausa,     en    su camino

hacia el sur   una   mariposa

se posa en la frente

del migrante,

En el baúl del corazón guardo las huellas

que dejaron los hombres antes de irse al Norte,

polvo que el polvo fertiliza,

guardo la mirada de mujeres sudorosas,

pequeños corazones que guardan cicatrices,

y del baúl escapan las preguntas:

¿de dónde surgió ese hoyo negro,

ese espejismo llamado progreso?

¿en qué parte del corazón guardar, desvanecer

ese paisaje de soledades y resentimientos?

Procesión en blanco y negro perpetuada,

paraje de cactos rasgando estrellas,

puñado de cirios bien plantados en medio de la noche:

así las mujeres en medio del semidesierto,

se elevan, alaban a la luna que camina por sus sueños,

Tienen un tatuaje en el alma,

sus plegarias apuntan siempre hacia el mismo sitio

donde aquel se perdió en el resplandor del horizonte,

Tienen esas mujeres una honda herida

mas cuando despunta el canto del ave,

cuando vuelve el depredador nocturno a su madriguera

se yerguen en el día para honrar a la Madre Tierra,

Apenas se anuncia la claridad

las mujeres se ponen en pie,

cortan los rayos de sol más tiernos,

con ellos preparan el desayuno,

Las mujeres que nacen a las faldas del Cutá

conocen de sobra los ciclos de su territorio,

ellas tienen para con los extraños

un candado que sella sus labios,

Algo de ellas debieron reconocer en mi sombra,

pues desde mi arribo

han colmado mis oídos con secretos,

¿Hacia dónde va la tropa loca?

¿Hacia dónde ese terrible manchón de antenas y patas

que por momentos tapiza mi cama, mis paredes, mi jardín,

sin permiso alguno?

¿Hacia dónde?

Van hacia ninguna parte, se proclaman sin hogar ni territorio,

La rosa de los vientos extravió en el asfalto la cordura,

Ha llegado el hombre con motosierras,

con su altivo báculo de hormigón,

El hombre, quien revuelve la tierra y las lombrices,

El pequeño hombre que quiere armar de nuevo la Pangea

derrama su triunfo y celebra

con copas rebosantes de petróleo,

En el cielo las estrellas pulsan su dócil canto,

Abajo florece tibio el cuchamá

y las mujeres caminan rumbo a San Juan Raya,

es el tiempo de la cosecha,

Aquí sigue siendo de neblina el párpado

y las arañas urden su patrón milenario,

En la pantalla alguien dice muerto, maremoto, hambre

(en la pantalla resulta fácil enunciar al sustantivo)

Y a pesar de todo, metro y medio bajo mis pies la Luz sigue naciendo.

2 comentarios

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