Opinión

Activistas de Redes Sociales

Por: Daniel Muñoz Vega

Las redes comienzan a cansar. Su propia naturaleza permitió que las saturáramos de forma abrupta. Se nos dio un espacio para decir lo que pensamos. Bien leí por ahí que nadie es poeta, escritor, politólogo, pensador o activista; simplemente tenemos una conexión a internet. Las redes han puesto en evidencia nuestro lado más pretencioso. Muchas veces, lo que realmente queremos decir se esconde detrás de un post.

Las redes sociales se convirtieron en una amplia materia de estudio; su espectro incluye estudiarlas desde el área psicológica hasta el área política. Los fenómenos existen, sólo falta que alguien los explique; como el hecho de que alguien anuncie su suicidio por redes sociales y horas después aparezca ahorcado en su habitación. Otro ejemplo del impacto de las redes fue la forma en que se organizó la primavera árabe y los cambios trascendentales que se dieron en la estructura política de oriente; o el hecho de que a muchos mexicanos les indigne más lo que pasa en Venezuela que lo que pasa en su propio país. Mexicanos que están preocupadísimos y mientan madres con la situación política del país sudamericano y no tienen ni idea de lo que pasó en Mayo de 2006 en Atenco, Estado de México.

Las redes sociales son la nueva gran fuente para tratar de entender la política. En muchos sentidos, o en muchos sectores, suplantó a la televisión. Defiendo la libertad del post y la libertad de llegar por medio de un clic a millones. Me parece una herramienta fundamental para combatir el poder de los medios de comunicación que viven de los presupuestos gigantescos de la comunicación social para hablar bien del gobernante en turno. Hay un lado muy atractivo, positivo, combativo, en las redes sociales, que sin duda han cambiado la forma de entender la comunicación y la forma de hacer política. El hecho de que por medio de la presión ejercida a través de un Hashtag cesen a un funcionario público corrupto nos hace pensar que las redes tienen un impacto importantísimo. Su capacidad de acotar al poder es evidente. Muchos políticos que se dicen “modernos” siguen pagando cantidades estratosféricas a los medios de comunicación porque no tienen capacidad de ganar credibilidad ni posicionar su imagen por medio de las redes. Peor cuando invierten en pagar gente que esté tuiteando a su favor… Esto me parece patético.

Sin embargo, así como defiendo el papel de las redes en la dinámica política de nuestro entorno, también hay que señalar fenómenos negativos que suceden en el ciberespacio público. Hay una total falta de discernimiento en torno a lo que se dice en las redes, su propia naturaleza genera un flujo de información “patito” que muchas veces se toma como verdad. Si me da la gana publicar una alerta amber inventada, o pongo la foto de alguien diciendo que es un violador de niños, apuesto que pronto tendré algunos retuits y otros lo compartirán en Facebook. Las redes sirven para criticar al poder como para elogiarlo. La arrogancia con que publicamos opiniones políticas muchas veces refleja juicios irracionales. No digo que no sean legítimos, todos tenemos derecho a decir lo que pensamos, pero qué tanto estamos sustentados en la verdad. Esto sí lo cuestiono.

Las redes siguen siendo un campo de batalla inútil para los ciudadanos que defienden las causas de los partidos políticos con los que se identifican. Hace poco, Vicente Fox dijo algo a lo que hasta cierto punto le di la razón, y tendré que explicarlo, tanto por lo que dijo, como por quién lo dijo. Fox mencionó que las ideologías son cosa del pasado. Su comentario tendría un sustento real y casi absoluto si su figura no representara a la derecha más reaccionaria y la continuidad de la corrupción en el sistema político. Esto es otra cosa. Pienso que las ideologías sí representan una visión corta al hacer política.

La mayoría de las veces, izquierdas y derechas se pelean por la forma como conciben el mundo, pero enaltecen los mismos vicios de corrupción. Me parece absurdo y hasta cómico que desde la oposición, Acción Nacional pretenda crear el Sistema Nacional Anticorrupción, cuando en 12 años no hicieron más que fomentarla. Bastaría leer a Arturo González de Aragón, Auditor Superior de la Federación de 2002 a 2009, quien detalla con precisión la corrupción en la administración panista. Recomiendo sus ensayos; al leer, sentirás que te da rabia.Las redes sociales cambian muy poco. Mientras sigamos siendo activistas cibernéticos nada cambiará; a menos de que seamos Julian Assange, no podremos cambiar las cosas desde una computadora. Creo que estamos a tiempo de bajar la intensidad del debate político en redes sociales. Discutiremos hasta el hartazgo para ver que un nuevo corrupto ocupa el poder, de nada servirá tanto desgaste. Hace falta que nos documentemos mejor, analicemos más y encontremos nuevas formas de participación política, más allá de Facebook y de Twitter. Ojalá tengamos la capacidad de que nos indigne más lo que pasa en México que lo que pasa en Venezuela.

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