Opinión

¿La CIA en Venezuela?

Perspectiva 2014

Por: Sergio Centeno García

En los últimos días hemos sido testigos −a través de los medios de comunicación− de los disturbios ocurridos en Venezuela, país sudamericano que tiene un gobierno de izquierda y que junto con Bolivia, Argentina y Ecuador, libra diariamente una batalla muy desigual contra el monstruo norteamericano, quien a través de la CIA y sus agencias desestabilizadoras apoya movimientos armados, mediáticos o simplemente políticos en todo el mundo, con el fin de derrocar aquellos regímenes que no le son favorables.

Por ejemplo, durante la Guerra fría, en los ochenta, los soviéticos invadieron Afganistán con la intención de apoderarse de los pocos o muchos recursos que el país tenía. Y entonces, surgió un grupo muy fuerte de resistencia liderada por Osama Bin Laden y otros, conocido como los Talibanes. En aquel tiempo, los norteamericanos apoyaron con todos los recursos disponibles a dicho grupo y, al mismo tiempo, recibían a Bin Laden y a los líderes talibanes como «Guerreros de la Libertad». Finalmente, con el apoyo de la CIA y el gobierno estadounidense, los Talibanes lograron tener éxito y se hicieron del poder, pero una vez ahí, ocurrió que no fueron tan dóciles como los Estados Unidos esperaban y esto, por supuesto, molestó sobremanera al monstruo gringo. Esta situación derivó en los avionazos del 11 de septiembre en Nueva York, lo cual, se dice, fue una acción planeada por el monstruo como pretexto para invadir (ahora ellos) Afganistán y terminar con el gobierno talibán que había osado oponerse a sus designios. Así fue.

Es muy conocido que el ejército gringo ha invadido una gran cantidad de países asesinando hombres, mujeres y niños para tener el control de sus gobiernos, pero que, al mismo tiempo, se ha encontrado con países como Cuba, por ejemplo, que ha opuesto feroz resistencia y no han logrado subyugarlo. Este es el mismo caso de Venezuela, en donde a pesar de todos los millones de dólares inyectados a los grupos de derecha y extrema derecha, no han logrado terminar con su gobierno.

Sin embargo, el monstruo no se rinde ni se rendirá nunca, y después de un intento de Golpe de Estado que alejó por unas horas al hoy fallecido Hugo Chávez del poder por medio de un secuestro, continúa actualmente con su labor para desestabilizar o derrocar el gobierno venezolano electo democráticamente.

Lo hace como lo ha hecho en otros países (Egipto, Libia, etc.), aprovechando las aspiraciones democráticas auténticas del pueblo y patrocinado líderes de extrema derecha que lo único que buscan es el poder para sumir al país en una verdadera dictadura militar y represiva. Lo hizo en su tiempo en Nicaragua utilizando el dinero del narcotráfico para financiar al ejército contrarrevolucionario que se oponía a la revolución sandinista, etc.

En el caso de Venezuela, no dudo de los jóvenes estudiantes que han salido a las calles para manifestarse, dudo de los Capriles, los Leopoldos, quienes −seguramente patrocinados y amaestrados por la CIA− buscan a toda costa generar el caos para sacar beneficio político de ello. Y a estos «líderes» de tendencia fascista no les importan los muertos que pueda poner el pueblo, ya de un bando, ya de otro; lo único que los mueve es la ambición malsana del poder por el poder.

La derecha no para, trabaja mucho con el fin de ubicarse en cualquier puesto de poder político en los distintos países. Aquí mismo, en Querétaro, se dice que el PAN apoyará fuertemente un candidato a la Rectoría de la UAQ y, al mismo tiempo, a uno de sus militantes como candidato al sindicato de maestros (SUPAUAQ). ¿Será?

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