Opinión

¡Ah, los políticos!

Por: Salvador Rangel

Tal parece que los políticos de todo el mundo son una raza diferente, se sienten iluminados, como los salvadores de la humanidad y por lo tanto tienen derecho a todo, consideran que son una bendición para sus representados.

Ejemplos sobran, el generalísimo Francisco Franco era caudillo, autonombrado, de España “Por la gracia de Dios”. Rafael Leónidas Trujillo, también con el grado de generalísimo, dictador de 1930 a 1961 de República Dominicana, hizo llamar a la capital de la república Ciudad Trujillo.

El militar argentino, Juan Domingo Perón, presidente de la República (1946-1955; 1973-1974). El militar panameño, Manuel Noriega, que sirvió a los intereses estadounidenses, hasta que ya no les fue útil y lo detuvieron y enjuiciaron.

La lista es interminable, pero los políticos mexicanos son únicos en frases para posteridad.

Al presidente Porfirio Díaz Mori se le atribuye la frase “Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”.

Y el general Álvaro Obregón, quien perdió el brazo derecho en la batalla de Celaya, frente a la fuerzas de Pancho Villa, no dejaba de recordar esa tragedia con esta expresión “No hay político que resista un cañonazo de 50 mil pesos”. En ese tiempo los pesos eran de oro. Y sigue Obregón: “Todos somos un poco ladrones”. Y entre el cinismo y la verdad, reconocía: “Yo soy el mejor candidato a la presidencia porque sólo tengo una mano para robar”.

Y del general, expresidente de la República, fundador del Partido de la Revolución Mexicana, actual PRI ,“El que quiera la silla presidencial, que se forme”.

Y del cacique de San Luis Potosí, también general, Gonzalo N. Santos: “Aquí en San Luis, a los opositores se le aplica la ley de la ‘p’: plata o plomo”.

Y del político veracruzano César Garizurieta “El tlacuache”, de la época de Miguel Alemán: “Vivir fuera del presupuesto es vivir en el error”.

Y del presidente Adolfo López Mateos: “En México no hay presos políticos, sólo delincuentes”.

Y la frase que se le atribuye al presidente Gustavo Díaz Ordaz: “Soy lo suficientemente feo para que tengan miedo”.

Y también de Díaz Ordaz: “Echeverría fue mejor presidente que yo. Supo elegir a su sucesor”.

Y de López Portillo: “Tendremos que acostumbrarnos a administrar la riqueza”.

Y en contrapartida, del mismo López Portillo, cuando le preguntaron cómo afrontar la crisis económica: “Le echarán más agua a los frijoles”.

Y sigue López Portillo, con relación a la sucesión presidencial y que los políticos acudían a ver a Echeverría para que les echara la mano para un puesto: “Ya fueron a recibir la bendición del diablo”.

López Portillo, con relación al nombramiento de su hijo José Ramón, para la representación de México ante la Organización contra el hambre en París: “Es el orgullo de mi nepotismo”.

Y del sempiterno líder de la CTM, Fidel Velázquez. “Para qué aspirar a la Presidencia de la República, si ese puesto sólo dura seis años”.

Y del mismo líder, con relación a la sucesión presidencial “El que se mueve no sale en la foto”.

Y respecto a la posibilidad de que el PRI perdiera los comicios presidenciales: “A balazos llegamos y los votos no nos sacarán” Y para rematar “Los partidos de la oposición nunca llegarán al poder mientras yo esté a la cabeza de la CTM”.

Y el innombrable Carlos Salinas, cuando le preguntaron acerca de los pobres que había en México: “Eso es política-ficción”.

Y el inolvidable líder de la CTM, Leonardo Rodríguez Alcaine “La güera”, que heredó la CTM a la muerte de Fidel Velázquez, al salir de la residencia de Los Pinos en vísperas de la sucesión presidencial, le preguntó un reportero: “¿Vino a recibir línea? −Y contestó− Me dieron una hermana de usted, compañero, a mí nadie me da línea”.

Y para demostrar el afecto y respeto a sus televidentes, Emilio Azcárraga Milmo, dueño de Televisa: “Hago para televisión para los jodidos”.

Y para que no quedara duda de su militancia política “Yo soy el mejor soldado del PRI”.

También en Querétaro se dan frases para inmortalidad, no olvidar al entonces gobernador Ignacio Loyola Vera: “No fue tortura, fue madriza”, respecto al trato que recibió de agentes del gobierno un ciudadano. Y la última: “El que esté limpio de toda culpa, que arroje la primera tanga”.

Y otra de un panista, Carlos Manuel Treviño Núñez, quien se molestó por el intenso tráfico en la presentación del jugador brasileño Ronaldinho, a quien llamó en su red electrónica “simio”.

Y los nostálgicos recuerdan más frases de políticos que deben inmortalizarse en barro o en el muro de la ignominia.

rangel_salvador@hotmail.com

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