Opinión

Anciana, viuda y analfabeta despojada

Por: Agustín Escobar Ledesma

En el año 2000 Magdaleno Monroy, oriundo de El Pocito, comunidad perteneciente a la delegación de Valle Verde, en el municipio de Jalpan de Serra, mientras trabajaba, sufrió un accidente en el que perdió la vida; Magdaleno, era residente legal de Estados Unidos y laboraba para la empresa agroalimentaria trasnacional Monsanto, en Michigan.

Ahora, a 13 años del fatal deceso, la viuda de Magdaleno, Nicomedes Guzmán Acuña, anciana analfabeta de 68 años de edad, señala que desde el fallecimiento la empresa para la que trabajaba su marido le asignó a ella una pensión vitalicia de 12 mil pesos mensuales.

Sin embargo, denuncia, que, de la cantidad que le corresponde por viudez, no ha visto un solo centavo, debido a que, para arreglar el papeleo correspondiente a su pensión, contrató los servicios de la abogada Ludy Campos, de quien, indica, ignora su segundo apellido, que sólo sabe que es del municipio de El Mante, Tamaulipas.

La señora Nicomedes muestra una tarjeta de presentación, tamaño postal, en cuyo anverso aparece la fotografía de una sonriente mujer joven, de blanca piel y pelo rubio que viste una blusa negra, con los siguientes datos: Ludy Campos, Asistente Legal, Amoako y Associates P.C., bufete cuyo domicilio es 9894 Bissonnet, Ste., 1015, Houston, Texas 77036.

En el reverso de la tarjeta figuran los servicios que la abogada ofrece como profesionista: accidentes de auto, accidentes de la construcción, divorcios, casos de inmigración, casos criminales, traducciones, cartas de sostenimiento, notario público, traducción e interpretación de papeles legales y cartas de permisos para viajar con menores de edad.

A la señora Nicomedes Guzmán Acuña le llueve sobre mojado. Además del despojo del que ha sido víctima, está enferma; sobrevive lavando y planchando ropa ajena y no cuenta con Soluciones ni Oportunidades, programas sociales de los gobiernos de José Calzada Rovirosa y Enrique Peña Nieto, respectivamente.

La madre de Nicomedes, de 98 años, está gravemente enferma; su hijo Modesto Monroy Guzmán, de 24 años fue detenido por la Border Patrol los primeros días de abril de este año y, como es reincidente, actualmente se encuentra encarcelado en Laredo, Texas; por otra parte, en 2004, J. Guadalupe, otro de sus hijos que trabajaba en Florida desapareció; en tanto que Andrés, también fruto de sus entrañas, murió ahogado en Florida.

Nicomedes Guzmán Acuña se sienta a llorar su desgracia bajo la sombra de una palma que la protege del intenso calor tropical que se esparce en El Pocito, comunidad de Valle Verde, perteneciente al municipio de Jalpan de Serra, porción de la Huasteca queretana que colinda con el estado de San Luis Potosí. Los pájaros vuelan de un árbol a otro entonando alegres gorjeos, ajenos a la dramática situación de Nicomedes, sobre quien se ciernen las desgracias.

El terreno en el que Nicomedes tiene una casita de tablas techada con lámina de cinc, su único refugio ante las tempestades, también está amenazado debido a que uno de sus hijos pretende desalojar a esta mujer que lleva un nombre masculino de origen griego que significa: “El que prepara la victoria, que tiene voluntad de vencer”.

Anciana, analfabeta, viuda y enferma, la señora Nicomedes Guzmán Acuña gime desconsolada el desamparo en el que se encuentra desde que su esposo, Magdaleno Monroy, perdiera la vida mientras trabajaba para la empresa Monsanto, trasnacional de alimentos transgénicos.

 

{loadposition FBComm}

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba