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Amleeto y su gripita wannabe

La nota de la semana es que la gripita wannabe comentada en la mañanera por el, a pesar de muchos, presidente de todos los mexicanos; resultó ser un ostentoso cobicho. Situación que va total y completamente de la mano con lo que Amleeto pregona cada vez que puede (a d-i-a-r-i-o): “yo soy del pueblo”. Pues; como a la aplastante mayoría de su pueblo, ya le tocaba cobichoagain.

El cobicho es totalmente 2022. Con su new-look Ómicron está conquistando al mundo por completo. Todo wannabe que se respeta cambia el look en enero de c-a-d-a año; Delta ya pasó de moda, es un cero cool 2021. Dado que los mexicanos somos adoradores del culto al bluff del wannabe, aquí el cobicho está arrasando cual peli de James Cameron – es un éxito rotundo de taquilla.

La falsa sensación de seguridad que nos dio el estar vacunados, los súper confiables semáforos en “verde” de nuestros gobernantes; y – más importante – el famosísimo y tradicional maratón Guady-Reyes, nos dejaron envueltos como niño en Rosca de Reyes para el cobicho.

Las señoras wannabe queríamos retomar relevancia social; portar los trapitos formales que ya iban por dos navidades guardados, presumir nuestras mesas y arbolitos decorados al más actual estilo del Pinterest, lucir nuestras dotes culinarias y bluffear con múltiples fotos (previos filtros) en redes sociales. Los señores wannabe… esos… esos solamente querían de regreso su bien ganado fiestongo y sana conbebencia entre cuates, y porqué no, también presumir en redes su popularidad.

Amleeto se vio engatusado por otras motivaciones de su wannabe ser; repito, (bueno, él repite ad nauseam) “soy del pueblo”. ¿Qué queeeeeeé? ¿Nuestro presi es wannabe? Ay, pero claroooo. La falsa sensación de seguridad de estar vacunado; sus constantes baños de pueblo (si no, ¿cómo es uno del pueblo?); su reticencia a portar el cubrebocas; y, su sello característico de la casa con la reglamentaria, obligatoria y diaria adoctrinación matutina, lo terminaron por meter en la misma Rosca de Reyes que a todos los demás. Vaya, como él mismo reza: sólo es un mexicano más.

De nada le sirvió su escapulario con la poderosa incantación “¡detente!”. De nada le sirvió embarrarse el cuerpo entero en Vick VapoRub (opino que Procter&Gamble debería de emitir un comunicado deslindando al bien amado ungüento). De nada le sirvió la “sana distancia”; que al calor del baño de pueblo, es la primera en irse. Nos salió cara la parafernalia, sus viajecitos coquetos, sus multitudinarios eventitos en el zócalo y sus garnachas. Agréguenle lo que nos están cobrando los médicos y farmacias por la estancia del cobicho en Palacio Nacional.

Lo único que le va a salir caro al cobicho 2022, look Ómicron, son los tamales. Porque la Rosca que vino a partir a México es como las del Walmart: hay un niño en cada rebanada. Eso fue lo que le pasó a Amleeto; se descuidó, se confió, se aventó el bluff de tener solamente una gripita… y; lo agarró en senda rebanadota el cobicho. ¿Por qué? Hasta parece nuevo – vaya, es el principal exponente de mi imperativo categórico: Porque en el México pandemioso de la “Cuatroté” se perdona todo, todo; menos el bluff del wannabe.

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