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El avasallador triunfo de Morena

El 53.2 por ciento le dan a AMLO una legitimidad en la presidencia de la República que no se tenía desde hace décadas. Además, es doblemente meritorio su triunfo pues ha sido víctima desde hace 12 años de una descomunal guerra sucia.

Durante años, el PRIAN le apostó a un bipartidismo excluyente de la izquierda. Su ideal era y sigue siendo un sistema como el norteamericano en el que el elector sólo halla de dos sopas: el partido republicano o el partido demócrata, sin grandes diferencias entre ellos.

Sin embargo, el pasado 1 de julio se cristalizó uno de los anhelos de gran parte del pueblo de México: no sólo una alternancia entre PRI y PAN sino una verdadera opción de cambio.

El triunfo electoral de Morena fue impresionante para propios y extraños, la magnitud del triunfo incluso sorprendió en el extranjero.

Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ganó en 31 de los 32 estados de la República. El único estado en el que no ganó fue en Guanajuato, en donde ganó Ricardo Anaya, quien que perdió incluso aquí en Querétaro, su ciudad natal, por una diferencia de más de 60 mil votos.

AMLO superó los 30 millones de votos, algo que no había sucedido nunca antes; los votos conjuntos de Anaya y Meade no superaron los 22 millones de votos.

El porcentaje de votos obtenido por AMLO fue del 53.2 por ciento, es decir, obtuvo la mayoría de los votos. Esto no había sucedido desde 1988 cuando, oficialmente, ganó Carlos Salinas de Gortari con el 50.7 por ciento; pero con una gran diferencia. Ese año Salinas fue impuesto mediante un burdo fraude electoral por lo que, en realidad, no sólo no ganó con el 50.7 por ciento, sino que ni siquiera ganó las elecciones. Así que habría que remontarse mucho más atrás, a los tiempos del partido casi único para obtener porcentajes superiores al 50 por ciento. Enrique Peña Nieto ganó con el 38.2 por ciento pero otra elección con fraude, lo mismo que Felipe Calderón que “ganó” con el 35.9 por ciento con el fraude más documentado de la historia.

Estos datos le dan a AMLO una legitimidad en la presidencia de la República que no se tenía desde hace décadas. De hecho, la razón esencial de la segunda vuelta en los países que la utilizan es que el triunfador gane con más del 50 por ciento, para que tenga al menos una legitimidad formal. Efectivamente, en muchas elecciones no gana el que obtenga la mayoría sino que gana la primera minoría.

Pero además, es doblemente meritorio el triunfo de AMLO pues ha sido víctima desde hace 12 años de una descomunal guerra sucia cuyo fin ha sido destruir su imagen pública en el vano intento de que no accediera a la presidencia de la República por medio de las urnas.

Por otro lado, la coalición “Juntos Haremos Historia”, formada por Morena, PT y PES, ganó las elecciones para el Senado en 25 estados, mientras que la alianza PAN-PRD-MC sólo ganó en 5; la alianza encabezada por el PRI sólo ganó en Yucatán y Movimiento Ciudadano ganó en Nuevo León.

Esto implica que la alianza encabezada por Morena tendrá 69 de los 128 senadores, es decir tendrá mayoría en el Senado. De estos 69, 55 serán senadores por Morena. El PAN sólo tendrá 23 y será la segunda fuerza en el Senado, seguido del PRI que tendrá 13 senadores de los cuáles sólo siete son de mayoría y el resto son plurinominales.

Con estos resultados, la coalición Juntos Haremos Historia tendrá 306 de los 500 diputados. Es decir la mayoría, de los cuales 189 corresponden a Morena.

Algo novedoso es que en el Congreso, el PAN cayó hasta el cuarto lugar en diputados por mayoría, pues sólo ganó en 42 de los 300 distritos, mientras que partidos pequeños como el PT y el PES obtuvieron 57 y 56 distritos, respectivamente; por no hablar del PRI que quedó hasta el séptimo lugar, por detrás del Movimiento Ciudadano y hasta del PRD. Tanto PAN como PRI se compensan con diputados plurinominales, con lo que el PAN será la segunda fuerza con 83 diputados y el PRI la quinta con 45, debajo del PT que tendrá 61 y del PES que tendrá 56.

En el caso de los Congresos Estatales, la coalición encabezada por Morena ganó todas las diputaciones en Tabasco (21 de 21) y en otros 16 estados ganó la mayoría de ellas, con números impresionantes, incluidos estados en donde el PRI detenta la gubernatura. En Sonora ganó 20 de 21, en Hidalgo ganó 17 de 18, en Baja California Sur y en Colima 15 de 16, en Tlaxcala 14 de 15, en Morelos 11 de 12, en la Ciudad de México ganó 31 de 33, en el Estado de México ganó 42 de 45, en Sinaloa ganó 19 de 24, en Michoacán y en Oaxaca 15 de 24, en Veracruz 21 de 30, en Chiapas 13 de 24, en Durango 11 de 15, en Puebla 16 de 26, en Guerrero 18 de 28.

Al respecto también es necesario resaltar que dos partidos pierden su registro a nivel nacional, por no haber obtenido el 3 por ciento de la votación en ninguna de las tres elecciones federales (presidencia, senado y congreso). Estos partidos son el PES y el Panal.

Otra cosa relevante, es que de las nueve gubernaturas en disputa, el PRI no ganó ninguna. Una vez más, la parte del león se la llevó Morena al ganar cinco gubernaturas, de las cuales, dos son muy importantes tanto por su padrón como por su peso económico: Ciudad de México, con Claudia Sheinbaum y Veracruz con el profesor universitario, Cuitláhuac García. Además de ganar en Chiapas, Tabasco y Morelos, el PAN se quedó sólo con dos (Guanajuato y Yucatán) y Movimiento Ciudadano ganó la gubernatura de Jalisco, con Enrique Alfaro. El caso de Puebla está en disputa entre Morena y el PAN y se dirimirá en tribunales.

 

anbapu05@yahoo.com.mx

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