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Enfrentar la pandemia con el sistema sanitario heredado por más de 30 años de neoliberalismo

El sistema sanitario público tutelaba la salud como un bien universal, los “sistemas” que lo sustituyeron fueron transformados en empresas con lógicas de lucro y de mercado.

El pasado 28 de marzo, un médico amigo mío, jefe de la sección de anestesia del hospital de una de las ciudades italianas más golpeadas por el coronavirus, me compartió un video de una huelga de un minuto de duración, que personal sanitario italiano llevó a cabo por esos días. Eran justos los días en los que la intensidad de la pandemia iba en ascenso y estaba llegando a sus valores máximos. Efectivamente, el 28 de marzo, Italia tenía a más de 26 mil 600 hospitalizados, de los cuales más de 3 mil 800 se hallaban en terapia intensiva y casi 40 mil personas contagiadas más estaban en aislamiento domiciliario. El estrés para el personal sanitario era inmenso. Justo por esas fechas llegaron refuerzos de médicos cubanos y rusos.

El video en cuestión se titula “un minuto de huelga en defensa de la sanidad pública” y es una denuncia del desmantelamiento de la sanidad pública operado por gobiernos neoliberales o cómplices del neoliberalismo.

En el video se dan datos precisos. Se sustituyó un sistema sanitario nacional público, uno de los mejores del mundo, por 20 “sistemas” sanitarios en competencia entre ellos (Italia tiene 18 Regiones, el análogo de nuestros Estados). El sistema sanitario público tutelaba la salud como un bien universal, los “sistemas” que lo sustituyeron fueron transformados en empresas con lógicas de lucro y de mercado.

En efecto, existía la garantía constitucional de acceso a la sanidad para todos. Se recortaron personal, recursos, camas de hospital y servicios territoriales y a eso le llamaron “racionalización”, sin embargo, se convirtió en una masacre social que dejó fuera del sistema de salud a 14 millones de personas.

En 1981, Italia disponía de un total de 530 mil camas de hospital, para 2017 se habían reducido a menos de la mitad, 230 mil. Tan sólo en el período entre 2009 y 2018, el número de camas de hospital se recortó en 70 mil, se cerraron 359 secciones hospitalarias y el presupuesto se redujo en 37 mil millones de euros (unos 800 mil millones de pesos).

El video termina con una fuerte pregunta: “¿Y después de esto nos vienen a dar las gracias?” y señalan que basta ya de austeridad y piden más dinero para gasto social y menos dinero para armas, pues “la salud no es una mercancía”. Al final, agregan los nombres de dos de las más de 31 mil personas fallecidas, hasta el momento, en Italia, debido a complicaciones por el coronavirus. El video cierra cuando se arroja sobre dichos nombres un par de guantes sanitarios, una careta y un tapabocas.

Si no se hubiese desmantelado el sistema sanitario italiano quién sabe cuántas vidas habrían podido salvarse.

Este malestar expresado por el personal sanitario italiano, en el momento más álgido de la difusión del coronavirus en su país, es compartido por amplias capas de la sociedad y no sólo por el personal sanitario, en todos aquellos países en donde la sanidad pública ha sido diezmada tras años de intentar su privatización salvaje para tratar de imponer el deshumano sistema norteamericano en el que si no se tiene dinero no se puede acceder a ningún sistema sanitario, dados los altísimos costos de su sistema de “salud” en el que prevalece el lucro y las lógicas de mercado.

Y este es también el caso en México luego de casi 40 años de neoliberalismo impuesto por el PRI y por el PAN, incluso a través de fraudes electorales.

Los datos de la herencia prianista en el sector salud son desastrosos. Basta consultar los principales indicadores de un sistema sanitario en el portal de la Organización Mundial de la Salud (OMS)

De acuerdo a la OMS, con datos de 2017 y 2018, nuestro país cuenta con 2.38 médicos por cada cien mil habitantes. ¿Es poco o es mucho? ¡Es muy poco! Basta comparar este indicador con el de otros países. Italia, España y Rusia, tres de los países más golpeados por la epidemia y con más de 220 mil casos confirmados cada uno, enfrentan esta pandemia con 3.98, 3.87 y 3.75 médicos por cada cien mil habitantes. Sin embargo, esos no son los países con el mayor número de médicos en proporción a su población pues Argentina, Dinamarca, Alemania y Suiza tienen arriba de cuatro médicos por cada cien mil habitantes. Uruguay, Portugal, Austria y Grecia tienen más del doble de médicos que México y casi también Israel.

Grecia tiene 5.48 médicos por cada cien mil habitantes. Y claro que estamos a años luz de distancia de los líderes en este sector que son los cubanos, pues Cuba tiene 8.42 médicos por cada cien mil habitantes, es decir, tres veces y media más que México, con respecto al tamaño de sus poblaciones.

El indicador anterior se traduce en una sobrecarga de trabajo para los médicos mexicanos que tienen que atender, en promedio, a 420 pacientes, mientras que un médico cubano atiende sólo a 119, un griego a 182, un austriaco a 193, un portugués a 195, un uruguayo a 197, un argentino, un italiano o un sueco a 251 y uno español a 258, sólo por mencionar a algunos otros países con un número más adecuado de médicos para atender a su población.

Repito, esta es una de las perniciosas herencias que dejaron por todos lados los últimos gobiernos del PRI y del PAN y deberían asumir claramente su responsabilidad pues la falta de médicos en este momento no puede ser achacada al gobierno de la 4T.

México tiene actualmente, alrededor de 310 mil médicos. Para estar a la par de países como Italia,  España o Argentina necesitaríamos unos 210 mil médicos más. Formar a un médico no es inmediato. Una licenciatura en medicina tarda unos siete años. Para tener un número adecuado de médicos en este momento se tendrían que hacer formado hace unos 10 años, es decir, en 2010, durante el régimen de Felipe Calderón, pero los panistas no lo hicieron y hoy pagamos el precio.

Y peor aún nuestro déficit en médicos especialistas pues una especialidad dura un mínimo de tres años y puede durar por encima de los 10 años, dependiendo de la especialidad y del lugar en donde se realice. De acuerdo al presidente de la república, tenemos un déficit de nueve mil especialistas. Estos especialistas deberían haberse comenzado a formar al menos hace unos seis años, es decir, por ahí del 2014, en el gobierno de Peña Nieto o incluso antes, con los gobiernos panistas. Pero no lo hicieron pues no les interesa y nunca les ha interesado la salud pública.

En nuestra próxima entrega comentaremos otros indicadores importantes de los sistemas sanitarios.

anbapu05@yahoo.com.mx

 

 

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