Articulistas

Estampas de Borges

Ricardo Rivón Lazcano

En la red:

-Después de la dura represión que sufrieron estudiantes universitarios en la Plaza de las Tres Culturas de la Ciudad de México el 2 de octubre de 1968 (conocida como ‘masacre de Tlatelolco’), Borges firmó junto con los escritores Manuel Peyrou y Adolfo Bioy Casares un telegrama enviado desde Buenos Aires, a través del cual expresó su respaldo al gobierno mexicano. Lo anterior motivó al escritor y Premio Cervantes mexicano, Carlos Fuentes, a declarar que “Borges era un genio literario y un imbécil político”

-Una mañana de octubre de 1967, Borges está al frente de su clase de literatura inglesa de la facultad. Un estudiante entra y lo interrumpe para anunciar la muerte del ´Che´ Guevara y la inmediata suspensión de las clases para rendirle un homenaje. Borges contesta que el homenaje seguramente puede esperar. Clima tenso. El estudiante insiste: “Tiene que ser ahora y usted se va”. Borges no se resigna y grita: “No me voy nada. Y si usted es tan guapo, venga a sacarme del escritorio”. El estudiante amenaza con cortar la luz. “He tomado la precaución –retruca Borges- de ser ciego esperando este momento”.

-Sobre un doctorado honoris causa otorgado en 1976, en el Chile de Pinochet, Borges recibió una llamada de Estocolmo advirtiéndole de que si acudía a recogerlo nunca iba a ganar el Nobel. Su respuesta fue: “Mire, señor; yo le agradezco su amabilidad, pero después de lo que usted acaba de decirme mi deber es ir a Chile. Hay dos cosas que un hombre no puede permitir: sobornos o dejarse sobornar. Muchas gracias, buenos días”.

-En mayo de 1937, Borges escribió en el número 32 de la revista Sur contra el racismo de los libros de texto de las escuelas alemanas: “No sé si el mundo puede prescindir de la civilización alemana. Es bochornoso que la estén corrompiendo con enseñanzas de odio”. Dos años después escribió en su Ensayo de imparcialidad: “Es posible que una derrota alemana sea la ruina de Alemania; es indiscutible que su victoria sería la ruina y el envilecimiento del orbe. No me refiero al imaginario peligro de una aventura colonial sudamericana; pienso en los imitadores autóctonos, en los ´Uebermenschen´ caseros que el inexorable azar nos depararía. Espero que los años nos traerán la venturosa aniquilación de Adolf Hitler, hijo atroz de Versalles”.

-Estela Canto, joven atractiva, inteligente y poco convencional, se ufanaba de haber conquistado el amor y la amistad de Borges, así como de haber sido la destinataria de cartas de amor que mostraban hasta qué punto alguien no dado al sentimentalismo en la literatura, podía ser profundamente sentimental. El amor de Borges no fue correspondido. Ella en su libro de memorias: “La actitud de Borges me conmovía. Me gustaba lo que yo era para él, lo que él veía en mí. Sexualmente me era indiferente, ni siquiera me desagradaba. Sus besos torpes, bruscos, siempre a destiempo, eran aceptados condescendientemente. Nunca pretendí sentir lo que no sentí”.

-En 1986, al conocerse enfermo de cáncer y temiendo que su agonía fuese un espectáculo nacional, fijó su residencia en Ginebra, ciudad a la que lo unía un profundo amor. Asistió a su muerte su traductor al francés, Jean-Pierre Bernès, quien refiere que “murió diciendo el Padrenuestro”. Lo dijo en anglosajón, inglés antiguo, inglés, francés y español. -Del manual de zoología fantástica: “No olvidemos el “Goofus Bird”, pájaro que construye el nido al revés y vuela para atrás, porque no le importa adónde va, sino dónde estuvo”.

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