Articulistas

Estimulación biorresonante para eliminar dolencias y mejorar la calidad de la vida

La investigación de señales bioeléctricas fue suspendida durante al menos un siglo por los intereses económicos del complejo médico-farmacéutico, porque las terapias bioeléctricas sanan a los individuos con lo que decrece el número de clientes de esos emporios.

Cuando se menciona la palabra electricidad, inmediatamente se percibe como algo que provocará sensaciones desagradables, pero en realidad la electricidad es un concepto que engloba la presencia y flujo de cargas eléctricas.

En un circuito, se consideran cuatro parámetros para determinar el flujo de esas cargas: la intensidad, el voltaje, la impedancia y la frecuencia. La impedancia expresa la resistencia del circuito al paso de la corriente y se mide en ohmios. La intensidad en amperios, el voltaje en voltios y la frecuencia en hercios. Todo eso existe en el cuerpo humano, pues es en sí mismo un biocircuito eléctrico, con campos electromagnéticos que pueden ser medidos, cuantificados, corregidos o armonizados.

Los tratamientos terapéuticos con señales eléctricas fueron estudiados desde el siglo XIX, cuando se observaron los sistemas bioeléctricos endógenos y se registraron los efectos de la estimulación eléctrica de bajo voltaje sobre úlceras, insuficiencia vascular, diabetes, como bactericida, para incrementar el flujo sanguíneo, promover la cicatrización, reducir los patrones de estrés y los problemas emocionales.

Actualmente los estudios científicos reconocen ampliamente la existencia de señales eléctricas en los tejidos biológicos.  Algunos de los procesos fisiológicos sobre los que se ha observado influencia de la estimulación bioeléctrica de bajo voltaje son: el mejoramiento de la circulación sanguínea, la disminución de edemas, el aumento en la migración de células, la estimulación de síntesis de ADN, el incremento de factores de crecimiento, mayor producción de fibroblastos y niveles de colagenasa, inhibición bacterial, restauración del potencial de cicatrización.

Estudios científicos mostraron disminución en la proliferación bacterial, particularmente de estafilococos con corrientes de 0.4 a 400 miliamperios, así como la disolución de hematomas.

Es aceptado actualmente que la actividad eléctrica de los tejidos, es uno de los principales índices psicofisiológicos y se encuentra relacionada con las emociones, la atención y el nivel de actividad cerebral, su medición es de alta sensibilidad y sus variaciones están relacionadas con los cambios en el estado cognitivo y emocional de los individuos. Se utiliza como indicador del estado de estrés y como índice clínico en el estudio de diversos trastornos psicofisiológicos relacionados con la ansiedad, la neurosis, entre otros.

Algunos factores desencadenantes de estrés y neurosis son el desempleo, el cuidado de familiares enfermos, las cirugías, los factores económicos, la presión urbana, la inseguridad, entre otros.

La existencia de señales bioeléctricas en los tejidos biológicos fue investigada desde hace muchos años y suspendida durante al menos un siglo, esto, seguramente por los intereses económicos del complejo médico-farmacéutico, porque las terapias bioeléctricas no solamente reducen el consumo de fármacos y con ello las ganancias empresariales, sino que también sanan a los individuos con lo que decrece el número de clientes de esos emporios.

Paulatinamente se va aceptando a las terapéuticas bioeléctricas y de biorresonancia como alternativa a los tratamientos farmacológicos. En Alemania existe una licenciatura en biorresonancia cuántica, instituciones académicas de España ofrecen diplomados y especialidades, y en Colombia se hace investigación científica sobre el tema. Lo fundamental de estas terapéuticas es que además de sanar a los individuos no generan ningún efecto secundario y son de bajo costo.

Particularmente El Ahuehuete, herbolaria ubicada en el municipio de Tequisquiapan, ofrece la terapia de biorresonancia cuántica, la cual armoniza las corrientes bioeléctricas del organismo para mejorar la calidad de vida de los seres humanos o cualquier otro organismo.

Las situaciones anómalas relacionadas con el estrés o situaciones emocionales críticas remotas o recientes, que generan patrones electromagneticos anormales, se manifiestan orgánicamente mediante alguna dolencia o afección, como pueden ser alergias, depresión, insomnio, ansiedad, ira, frustración, entre otros.

La biorresonancia analiza los parámetros bioeléctricos, identificando aquellos que se encuentran fuera de promedio, clasificándolos en leves, graves y crónicos; posteriormente -durante la misma sesión, se armonizan- por lo que las manifestaciones irregulares se normalizan y se mejora significativamente la calidad de vida de los individuos.

De acuerdo con una nota denominada “Conoce la biorresonancia” publicada en la página electrónica de la Fundación UNAM (http://www.fundacionunam.org.mx/salud/conoce-la-biorresonancia/), la biorresonancia puede tratar literalmente cualquier dolencia causada por virus, bacterias, alergias y es muy efectiva cuando otros métodos terapéuticos han fracasado.

Algunas de las dolencias donde la biorresonacia ha demostrado éxito son: inflamaciones agudas y crónicas, condiciones alérgicas, dolor agudo y crónico, debilidad inmunológica, trastornos del sueño, sobrecarga de toxinas ambientales, intoxicación farmacológica. La Fundación UNAM señala, en la página citada, que “Prácticamente no existe un área médica en la cual la biorresonancia no pueda actuar y ayudar a la curación del paciente”.

 

Más información en El Ahuehuete, Herbolaria. Niños Héroes #41; esquina Matamoros, Local 3. Tequisquiapan, Qro. 442-377-5127, 414-107-0194 y 427-121-2508. Correo electrónico: contacto@elahuehuete.com.mx; www.elahuehuete.com.mx

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba